La Iglesia de Mendoza dejará su huella en la Misión Joven 2017

 

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Del 2 al 4 Junio, en torno a la Solemnidad de Pentecostés, la Iglesia de Mendoza tendrá una nueva edición de su Misión Joven Mendoza 2017 (MJM).

Luego de lo experimentado en la primera MJM en el año 2014, y las misiones vividas en las comunidades y en cada decanato, la Iglesia de Mendoza ha querido volver a hacer esta experiencia, impulsada por el papa Francisco en la JMJ en Río, donde exhortaba a los jóvenes presentes diciendo: “PONÉ FE”.

Esta nueva edición, se desarrollará bajo el lema “Poné tu Huella”, tomando también las palabras del Papa en la última JMJ de Cracovia.

Desde la organización de la MJM 2017 invitan a toda la comunidad mendocina a rezar por los frutos de esta nueva misión.

Desde la organización de la MJM nos comparten:

Lema: “PONÉ TU HUELLA”
Inspirados nuevamente en las palabras que el papa Francisco nos dirigió en la JMJ de Cracovia, en julio de este año, él nos decía:
“Queridos jóvenes, no vinimos a este mundo a «vegetar», a pasarla cómodamente, a hacer de la vida un sofá que nos adormezca; al contrario, hemos venido a otra cosa, a dejar una huella. Es muy triste pasar por la vida sin dejar una huella.”

Francisco, nos vuelve a invitar a ser una Iglesia en salida, que sale al encuentro de los más necesitados. Por eso la MJM 2017 quiere volver a hacer la experiencia de encuentro de joven a joven y de quienes están en la periferia de nuestra ciudad, llevando simplemente la alegría de seguir a Cristo.

“Amigos, Jesús es el Señor del riesgo, es el Señor del siempre «más allá». Jesús no es el Señor del confort, de la seguridad y de la comodidad. Para seguir a Jesús, hay que tener una cuota de valentía, hay que animarse a cambiar el sofá por un par de zapatos que te ayuden a caminar por caminos nunca soñados y menos pensados, por caminos que abran nuevos horizontes, capaces de contagiar alegría, esa alegría que nace del amor de Dios, la alegría que deja en tu corazón cada gesto, cada actitud de misericordia.”

“Ir por los caminos siguiendo la «locura» de nuestro Dios que nos enseña a encontrarlo en el hambriento, en el sediento, en el desnudo, en el enfermo, en el amigo caído en desgracia, en el que está preso, en el prófugo y el emigrante, en el vecino que está solo. Ir por los caminos de nuestro Dios que nos invita a ser actores políticos, pensadores, movilizadores sociales. En todos los ámbitos en los que nos encontremos, ese amor de Dios nos invita llevar la Buena Nueva, haciendo de la propia vida una entrega a él y a los demás.

“Ese es el secreto, queridos amigos, que todos estamos llamados a experimentar. Dios espera algo de ti. ¿Lo habéis entendido? Dios quiere algo de ti, Dios te espera a ti. Te está invitando a soñar, te quiere hacer ver que el mundo contigo puede ser distinto. Eso sí, si tú no pones lo mejor de ti, el mundo no será distinto. Es un reto.”

“El Señor, al igual que en Pentecostés, quiere realizar uno de los mayores milagros que podamos experimentar: hacer que tus manos, mis manos, nuestras manos se transformen en signos de reconciliación, de comunión, de creación. Él quiere tus manos para seguir construyendo el mundo de hoy. Él quiere construirlo contigo. Y tú, ¿qué respondes? ¿Qué respondes tú? ¿Sí o no?

Nuestro desafío es muy grande! Queremos dejar una huella, pero no cualquier huella, queremos ir tras la huella de Jesús. Él nos dejó una huella clara por dónde ir, la huella del amor y la misericordia, la huella que Él nos ha dejado en nuestro corazón. No queremos hacer daño, por eso no queremos dejar cicatrices, sino huellas del amor que hemos encontrado en aquél que nos amó primero, en la alegría de ser sus amigos y seguirlo.

“Por eso, amigos, hoy Jesús te invita, te llama a dejar tu huella en la vida, una huella que marque la historia, que marque tu historia y la historia de tantos. Hoy Jesús, que es el camino, te llama a ti, a dejar tu huella en la historia. Él, que es la vida, te invita a dejar una huella que llene de vida tu historia y la de tantos otros.”