“El Capellán Penitenciario” - Testimonio del P. Roberto Juárez, próximamente Capellán del Complejo Penal de Almafuerte de Cacheuta

 

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A lo largo del año, la Pastoral Penitenciaria de Mendoza buscará hacernos presente la realidad de su trabajo pastoral cotidiano en el ámbito de la carcelación. Y el primer testimonio de lo que allí se vive nos lo da el Pbro. Roberto Juárez, párroco de la Cuasiparroquia Virgen Peregrina del Barrio La Gloria de Godoy Cruz, actual Capellán de los Complejos Penitenciarios “San Felipe” y “Boulogne Sur Mer”, quien próximamente asumirá como Capellán del Complejo Penal de Almafuerte de Cacheuta, por lo que nos explicará en qué consiste su labor y cómo vive personalmente esta realidad pastoral conjugada con el Evangelio.

“El Capellán Penitenciario”
Testimonio del P. Roberto Juárez


En pocos días asumiré como Capellán del Complejo Penal de Almafuerte – en Campo Cacheuta-.

Además de solicitar me acompañen con su oración –no sólo ese día; sino a lo largo de mi servicio pastoral en el mundo de la carcelación-; aprovecho la ocasión para reflexionar sobre la tarea del capellán penitenciario.

Sin duda que el servicio de capellán está orientado prioritariamente a dar acompañamiento y asistencia espiritual a la persona presa que lo solicite.

Lo dicho es la función primaria pero que no agota la tarea del capellán.

Cabe tener en cuenta que el ‘capellán penitenciario’ desempeña su servicio NO en un ámbito eclesial sino del Estado Provincial. En dicho ámbito las leyes de la Iglesia, sus reglamentaciones y estatutos no tienen vigencia (así debe ser puesto que el Estado ostenta el carácter de laicidad). Lo que legitima la tarea del capellán es el reconocimiento que le da la ley civil de sus funciones (Ley Nacional 24660 de Ejecución de la Pena en el capítulo de la Asistencia Religiosa) y, además, en nuestra provincia en el año 2008, se promulgó la Ley 7846 de Capellanía Mayor por medio de la cual se le daba un marco legal a la tarea y funciones del capellán y sus colaboradores.

En grandes líneas la ley lo habilita a que no sólo asista espiritualmente a la población presa; sino también al personal penitenciario y las familias tanto de los presos como del personal.

Como la Ley tiene un ‘espíritu y mentalidad ecuménica’ también el capellán tiene a su cargo ‘coordinar y facilitar’ la tarea de los voluntarios religiosos de TODOS los cultos que realizan un servicio en el ámbito penitenciario.

Dado que la problemática de la cárcel es un fenómeno social complejo; en la Ley se contempla la posibilidad que el capellán pueda interactuar con distintos actores sociales, religiosos, académicos, para la mejora de la calidad de vida y promoción de las personas presas; los trabajadores penitenciarios y la familia de ambos.

Además tiene un rol de ‘intermediario’ entre quienes se encuentran en el mundo de la carcelación y las comunidades y el resto de la sociedad en vista a acercar estos dos mundos tan opuestos y enfrentados en nuestra realidad mendocina.

“SI LA JUSTICIA DE USTEDES NO ES SUPERIOR A LA DE LOS ESCRIBAS Y FARISEOS, NO ENTRARÁN EN EL REINO DE LOS CIELOS…” (Mt 5, 20)

Nos dice JESÚS en el Sermón de la Montaña que se nos presenta en estos domingos… Por lo tanto lo dicho hasta aquí es lo que manifiesta la ‘Ley de Capellanía’; pero ¿es suficiente con esto?

Mi respuesta –que no tiene nada de ‘racional’ ni lógico desde una ‘sabiduría humana’- es la siguiente:

“Cuando ingresé en el seminario en el año ’74 lo que más me costaba al pensar en la vocación sacerdotal era pensar que ‘no iba a ser padre’… no iba a poder engendrar un hijo por la condición del celibato para el sacerdote católico… pero me fie de la promesa de CRISTO: “QUIEN DEJE PADRE, MADRE, HERMANOS, HIJOS… por MÍ… recibirá CIEN VECES MÁS…”.

A lo largo de los ya más de 34 años de vida sacerdotal dicha promesa no quedó en un ‘chamuyo’ (como se dice en el lenguaje tumbero) sino que ha sido realidad en comunidades, personas, acontecimientos vividos y que en el presente se concreta en los presos… SÍ, el ciento por uno en hijos –en mi caso- es en ‘hijos presos’ ya que es así como los recibo de la PROVIDENCIA DE DIOS… y no sólo de su PROVIDENCIA; sino que soy totalmente consciente que el amor de padre que siento hacia ellos y que me impulsa a buscar ‘entregar mi vida por ellos para darles vida en un ámbito de degradación y de muerte’ es el AMOR QUE EL MISMO DIOS PADRE MISERICORDIOSO PONE EN MÍ –dicho amor no surge de mi ‘querer o poder’ sino que ‘lo recibo y me inunda’-.

Me digo a mí mismo: “esto es muy loco… yo, estoy rechiflado”… Y sí, ya lo dijo San Pablo hace dos mil años: “LOS GRIEGOS BUSCAN SABIDURÍA; LOS JUDÍOS MILAGROS… PERO NOSOTROS PREDICAMOS A CRISTO CRUCIFICADO, LOCURA PARA LOS GRIEGOS Y ESCÁNDALO PARA LOS JUDÍOS”.

Este CRISTO CRUCIFICADO entre delincuentes HOY sigue siendo ‘locura y escándalo’…

Porque ‘fue contado entre malechores’ y nuestra fe cristiana confiesa a este ‘condenado/resucitado’ como al DIOS-QUE-NOS-SALVA.

Porque el primer salvado es un delincuente ajusticiado con JESÚS y al que no hizo falta que la Iglesia lo canonizara porque el mismo CRISTO lo puso en el Cielo: “HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO”.

Porque el primer acto de fe en CRISTO es de un carcelero: ‘VERDADERAMENTE ESTE HOMBRE ES EL HIJO DE DIOS’ –el centurión que se encontraba en el Calvario-.

La multitud –nos dice el evangelio- ‘miraba desde lejos’… como lo sigue haciendo hoy…

Pero el evangelista Juan nos dice que “JUNTO A LA CRUZ DEL SEÑOR ESTABA SU MADRE…” y en estos años doy fe que ELLA, LA SEÑORA DE LOS DOLORES sigue junto a sus hijos que, aunque hayan cometido delitos –el que sea-, ELLA como MADRE DE MISERICORDIA busca socorrer la miseria que los ha llevado a tal situación.

Desde el compromiso de nuestra fe tenemos una tarea titánica y que si bien es imposible para los hombres es posible para DIOS:

“HACER UNA PATRIA DE HERMANOS” tal como hace tiempo los obispos argentinos nos proponían haciéndose eco del Evangelio del que son los portavoces autorizados…

Hoy en nuestra provincia crecen exponencialmente los barrios privados por un lado y las cárceles por otro… el paradigma opuesto al que nos propone CRISTO…

JESÚS nos dice en el Sermón del Monte: “USTEDES SON LA SAL DE LA TIERRA…” y las monjas dominicas de clausura tienen un canto que dice:

“ME ARROJASTE COMO SAL QUE SAZONA EL UNIVERSO CON LA FUERZA DE TU AMOR”.

QUE ASÍ SEA!

Roberto JUÁREZ Pbro.
Capellán Penitenciario