La Iglesia Católica buscará la verdad, la justicia y la paz

 

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Carlos María Franzini: “Nos sentimos profundamente heridos, avergonzados y nos duele entrañablemente el daño hecho a las víctimas”

La Pastoral de Comunicadores de la Arquidiócesis de Mendoza informa que ante las denuncias realizadas en la justicia penal mendocina por los casos de abuso sexual contra menores acaecidos en el Instituto de Niños Hipoacúsicos Antonio Próvolo, el arzobispo Carlos María Franzini y el obispo auxiliar Dante Braida, junto al Consejo Presbiteral de la Arquidiócesis (conformado por Mario Marcelo De Benedectis, Adrián Hernández, Jorge Eduardo Carreras, José Martín, Alejandro Bejar, Esteban Omar Pavéz, José Gerardo Virga, Daniel Alberto Manresa, Gerardo Raúl Aguado, Fabián Bernardo Vilchez, Boris Escobar, Diego Alejandro Resentera, Aldo Félix Vallone y Mario Panetta) manifestaron en conferencia de prensa realizada ayer después de las 18hs. en la parroquia Sagrada Familia, ubicada en Libertad 919 de Villa Nueva, Guaymallén, su “profundo dolor, vergüenza, humillación e indignación ante esta tragedia”, señaló monseñor Franzini.

“Quiero aclarar mirándolos a los ojos, con las manos limpias y la conciencia tranquila, que nunca fuimos notificados de antecedentes penales que pesaran sobre ninguno de los sacerdotes imputados. Tampoco hemos recibido denuncias o comentarios sobre irregularidades que hubieran sucedido en dicho Instituto; de haber tenido conocimiento de ello, hubiéramos actuado inmediatamente”, aseveró el obispo de Mendoza y destacó que entre las medidas que encaró la Diócesis, una de las más salientes será la obligación de realizar una declaración jurada por parte de cada sacerdote que ingrese a esta arquidiócesis proveniente de una orden religiosa u otra diócesis, además de la documentación emitida por el superior religioso que acredite que no posee antecedentes penales ni problemas de adicciones.

“En el Arzobispado de Mendoza no existía ninguna denuncia, comentario, situación o susurro que diera a pensar que ocurría algo en el Instituto Próvolo. Este religioso llegó a la Diócesis presentado por sus superiores sin la menor advertencia de estas supuestas situaciones de abuso que evidentemente habían existido antes. En este sentido, quiero ser contundente: tengan la plena certeza de que en la Iglesia nadie quiere encubrir a nadie”, enfatizó.

“Desde 2010, dos protocolos eclesiásticos plantean normas estrictas sobre como los sacerdotes deben actuar en este sentido, en el ámbito de las comunidades religiosas y su relación con los fieles laicos”.

Profundamente consternados, tanto el arzobispo como el obispo auxiliar Dante Braida aclararon que la institución buscará “la verdad, la justicia y la paz”. Monseñor Franzini remarcó que, a la luz de numerosos casos de pedofilia en el seno de la Iglesia Católica, “el Papa Benedicto XVI estableció una política de tolerancia cero, en la que cualquier sacerdote que fehacientemente haya sido reconocido como responsable de un delito de abuso, no podrá ejercer el ministerio”.

“En este caso, quitamos las licencias ministeriales a los imputados, efectuamos la suspensión de todo tipo de actividad pastoral en el Instituto Próvolo y en forma inmediata, constituimos una comisión de seguimiento y acompañamiento para abordar los aspectos pastorales, educativos, psicológicos, jurídicos y comunicacionales”.

En cuanto a si faltó control, Carlos María Franzini agregó ante la prensa “que a la luz de la experiencia que hemos tenido, podemos decir que no faltó vigilancia al modo como la Iglesia la lleva adelante. Quizás tengamos que incorporar a nuestras prácticas, algunas que vienen de otros ámbitos que parecieran ser necesarias para prevenir cualquier situación de esta naturaleza”. Por ejemplo, desde el ámbito de la jurisprudencia, la declaración jurada, que “a partir de hoy solicitaremos tanto para quienes están, como para quienes ingresarán al ministerio sacerdotal”.

En torno al contacto con el Instituto Próvolo de Verona, Italia, monseñor aclaró que “el sábado, apenas enterado de la situación, hablé con el Vicario General de la congregación y después de muchos intentos, porque no fue fácil, el miércoles me comuniqué telefónicamente con el Superior general, quien me informó que la congregación para Doctrina de la Fe y para Institutos Religiosos habían iniciado el proceso canónico correspondiente” frente a estas aberraciones.

Finalmente, el obispo señaló que “nos sentimos profundamente heridos, avergonzados, nos duele entrañablemente el daño hecho a las víct3mas y a esta familia a la que todos pertenecemos y amamos, que es nuestra Iglesia y que, por esos misterios de nuestra fe, está formada por hombres y mujeres marcados por el pecado”.

“A las familias les pedimos humildemente perdón en nombre de la Iglesia, les suplicamos que no dejen de dejarse ayudar por quienes han ofrecido esta cooperación y en lo que esté a nuestro alcance, pondremos todo lo que podamos para salir adelante de esta situación”, concluyó monseñor Carlos María Franzini. El Arzobispado de Mendoza ofreció a las víctimas y a su familia, el servicio de la Fundación ACCIONAR a cargo de la licenciada Vilma Jilek, a fin de brindar acompañamiento psicológico a los damnificados.

Equipo de Pastoral de Comunicadores

Algunas fotos de la Conferencia de Prensa:

Foto 1
Foto 2
Foto 3