Pentecostés continúa, Argentina escucha y responde.

 

Participación Mendocina en San Nicolás

Por Julieta Arias, miembro del EDAM (Equipo Arquidiocesano de Animación Misionera)


"Pentecostés continúa, Argentina escucha y responde", con este lema se realizó en San Nicolás de los Arroyos el Tercer Congreso Misionero Nacional (COMINA III), organizado por la Comisión Episcopal de Misiones y las Obras Misionales Pontificias (OMP ). El mismo tuvo lugar los días 18 al 20 de agosto.

Asistieron, junto al obispo del lugar Mons. Héctor Sabatino Cardelli, el presidente de la Comisión Episcopal de Misiones Mons. José Vicente Conejero Gallego, obispo de Formosa, el Cardenal Jorge M. Bergoglio, junto a unos catorce obispos en total.

El COMINA III, apuntó a fortalecer la animación y cooperación misionera de las Iglesias particulares, dar respuesta a la convocatoria misionera de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y preparar la participación y aportes de la Iglesia en Argentina para el III Congreso Americano de Misiones y VIII Congreso Misionero Latinoamericano.

Las jornadas siguiendo el tema central: “la Iglesia en discipulado misionero“, combinaron de manera equilibrada oración, reflexión, fraternidad y la celebración comunitaria de la fe. Se desarrollaron en un clima de alegría y encuentro. Participaron unos mil cuatrocientos congresistas provenientes de todo el país. De nuestra diócesis, entre laicos y consagrados asistieron unas veinte personas; el contingente estuvo integrado por jóvenes, adultos, niños y una familia misionera.

Quienes hemos podido participar apreciamos la presencia de muchos jóvenes, niños y adolescentes como así también de familias misioneras que compartieron con entusiasmo esos días.

Las ponencias nos han conducido a reflexionar nuestro ser misionero, las razones y motivaciones de nuestro discipulado, nos han instado a revisar nuestras convicciones, a dejar la comodidad y la indiferencia frente al dolor y el sufrimiento de tantos hermanos de nuestro país y continente. Se nos ha llamado a ser verdaderos comunicadores de vida. Esas exposiciones ofrecidas por el P. Víctor Manuel Fernández y Mons. Virginio Bressanelli fueron apreciadas y valoradas por todos los congresistas, en una actitud de escucha atenta y respetuosa.

Un momento conmovedor de las jornadas fue la presentación del “Modelo pedagógico de Nuestra Señora de Guadalupe en el Nican Mopohua” realizado por el P. Leandro H. Chitarroni, que combinó espacios de reflexión, plegarias, relatos de la aparición, cantos y danzas ofrecidas en honor a María. La imagen de Guadalupe, signo de integración y modelo de evangelización inculturizada , presidió esa oración comunitaria por nuestra América. La presencia protectora de María ha sido un signo en este congreso y sin duda un recordatorio de las puertas que ella va abriendo entre nuestros pueblos y comunidades en el caminar misionero.

En la tarde del sábado, se ofrecieron los testimonios de misioneros ad-gentes que han realizado su servicio en los continentes de África (Mozambique), América (Guatemala), Europa (Ucrania) y Asia (Mongolia). Fue interesante escuchar sus experiencias, recoger con ellos las alegrías y dolores de su vida inserta en realidades eclesiales y culturales distintas y, a veces muy difíciles. Sus palabras nos animan a continuar creciendo en disponibilidad a la misión más allá de las fronteras geográficas.

Son muchas las situaciones que se pueden rescatar como muy positivas de este tipo de encuentros, pero hay una que siempre es constructora de lazos y afectos y, esa situación es la posibilidad que tuvimos los congresistas de alojarnos en hogares de distintas comunidades de la diócesis. El encuentro con otros en la cotidianidad de sus casas nos enriqueció mutuamente y se transformó en una instancia pedagógica en cuanto que se hizo signo del misionero que siguiendo a Jesús es capaz de hacerse casa para los demás. Por ello muy apreciados fueron los gestos de servicio y cariño con que nos regalaron su amistad los hermanos de San Nicolás. Un motivo más de agradecimiento a Dios por ese don.

El lunes 20, en la mañana, luego de la invocación al Espíritu Santo se leyeron las conclusiones, fruto de los aportes realizados por los congresistas en las distintas áreas de trabajo a lo largo del congreso. Posteriormente los congresistas participamos de la Marcha Misionera por las calles de San Nicolás hasta el Campito de María del Rosario, donde se celebró la misa de cierre. En la misma se realizó el envío de misioneros ad-gentes a Mozambique y Benin, en África.

Como Iglesia misionera, abrazados por la calidez y cordialidad de los hermanos de San Nicolás, hemos renovado nuestro compromiso como discípulos misioneros de Jesús. Conscientes de que no podemos callar el tesoro de amor que nos ha sido confiado y que, se hace anuncio de salvación y vida para muchos que aún no han tenido un verdadero encuentro con el Resucitado. Sabemos que el Espíritu Santo sigue convocando y llamando, por eso Pentecostés continúa dándonos la fuerza de ponernos en estado de misión permanente, según la invitación de nuestros obispos en Aparecida. Este Congreso nos convierte en emisarios responsables de esa invitación a todas y cada unas de nuestras comunidades.