VII - Vida y obra de Mons. José Aníbal Verdaguer, primer Obispo de Mendoza, en el 75º aniversario de su partida al Padre

 

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El 19 de julio pasado se cumplieron los 75 años de la muerte de Mons. José Aníbal Verdaguer, primer Obispo de Mendoza. Por este motivo, la Congregación de las Hermanas Obreras Catequistas de Jesús Sacramentado, fundada por él, quiere rendirle un homenaje particular: que las personas, especialmente los mendocinos, conozcan durante todo un año y de manera periódica la rica y profunda vida y obra de su fundador, desempolvando escritos y hechos que nos vayan revelando de a poco muchas de sus virtudes.


MONSEÑOR JOSÉ ANÍBAL VERDAGUER (1877 - 1940)
75 ANIVERSARIO DE SU FALLECIMIENTO (1940 – 2015)

VII- José Aníbal Verdaguer - Primeros Oficios. Párroco


Recibió la ordenación sacerdotal el 27 de diciembre de 1901, de manos del Obispo de San Juan, Mons. Marcolino del Carmelo Benavente. Eligió, en Mendoza, la capilla del Monasterio de María para celebrar su Primera Misa el 19 de enero de 1902. Su mamá y su hermana, religiosa, se encargaron de preparar todo.

Inmediatamente lo designaron teniente cura de la Iglesia Matriz de San Luis, capellán del Hospital de San Luis y luego teniente cura de la de Mendoza. Asimismo lo nombraron Capellán del Asilo de Huérfanos, Capellán de religiosas. Lo fue en primer lugar de las del Buen Pastor. Posteriormente es designado Notario Eclesiástico.

El 4 de octubre de 1906 fue destinado a la Parroquia de San Nicolás, en Mendoza, como Cura Párroco de la misma. Durante su administración se preocupó en restaurar y embellecer el templo, ordenar el archivo parroquial, además de las actividades propias de su cargo. Su Teniente Cura el Padre Felipe Denis, recuerda que era caritativo en extremo:

“Tenía muchos clientes (pobres) que no lo dejaban ni a sol ni a sombra y a veces había que protegerlo… En una oportunidad se metió un ebrio en la casa parroquial buscándolo, pero aprovechando que él no estaba ‘lo sacamos a raja cincha’ y cuando ya salía corriendo por la puerta se topó con el Padre Verdaguer que venía entrando y se le echó a los pies pidiéndole una moneda. ‘¿La quieres para vino?’, dijo el Padre Verdaguer. El hombre no se animó a mentir y el Padre Verdaguer muy pensativo (entregándole la moneda) mirándolo dijo: bueno, para vino, también será caridad”.

Entre las facultades que le fueron concedidas en ese tiempo están la de Confesor Ordinario de las Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús e interino de las Hermanas del Hospital Provincial y Notario Eclesiástico.

La Hna. Sofía recuerda:

“Era muy caritativo. Un sacerdote anciano iba siempre a pedirle dinero cuando era párroco de San Nicolás (aunque tenía según cuenta el P. Denis su teniente, recién ordenado, y luego párroco de Maipú). Él siempre le daba dinero”.

El 29 de setiembre de 1910, falleció su Obispo Marcolino Benavente, acompaña la pompa fúnebre hasta San Juan. Asimismo el 10 de marzo de 1912 estará presente en la consagración episcopal de Mons. Orzali en San Juan.

El 1 de junio de 1915 es designado, en reemplazo del Reverendo Padre Federico Vagni, Director Espiritual de la Sociedad Protectora de Familias Obreras. Al mismo tiempo había continuado sus trabajos de investigaciones históricas. Como recuerda su nuevo Obispo Mons. Orzali:

“Una de las proficuas obras de Ud. al frente de la Parroquia de San Nicolás, fue el inteligente ordenamiento y clasificación de eso documentos, convertidos desde entonces, en fuente utilísima de investigación”.

En esos tiempos tuvo la dura experiencia de tocar con su mano la miseria que existía dentro de la Iglesia en algunos miembros del clero. Su Obispo Mons. Américo Orzali, informaba a la Santa Sede:

“Ahora voy a iniciar la obra de la reorganización de la Diócesis ya para evitar o disminuir muchos defectos que he notado, ya para que esté más en consonancia con las necesidades modernas. Debo empezar por disminuir algunos miembros del clero que no cumplan con su deber sacerdotal. Ya sé que me traerá disgustos ya que he de comenzar por el mismo Cabildo, por algo pasado ya, pero público y porque creo que si no lo hago así siempre tendré las manos atadas para los otros”.

Esta situación de decadencia y hasta de corrupción de la diócesis se venía arrastrando desde el anterior obispo Mons. Benavente.

En el año 1913 viaja España para gestionar la instauración del Colegio Marista en la ciudad de Mendoza, ya que los trámites en la Argentina no eran expeditivos. En el mismo viaje visita la Casa Madre en Turín con el mismo fin. El 13 de enero de 1915 la sede Central de la Congregación contesta a su carta fechada en Turín el 8 de diciembre de 1914. Por los trastornos inherentes a la guerra no fue posible abrirlo hasta el año 1917, con la llegada del Hno. Agricio, como director del colegio. La curia diocesana dio el permiso para su establecimiento el 3 de febrero y Mons. Américo Orzali lo inaugura el 25 de marzo, teniendo el Pbro. Verdaguer el discurso inaugural. Integra el 27 de diciembre de 1915 el sub comité diocesano Pro Congreso Eucarístico Nacional.

Fue miembro de la Liga Sacerdotal Eucarística y de la Cofradía de la Virgen del Carmen y propagador de la Obra de la Propagación de la fe.

En 1917 deja la parroquia San Nicolás y es designado capellán del Monasterio de María, el 24 de febrero del mismo año.

El cambio fue visto por sus conocidos como una humillación, resaltando ellos mismos su humildad ante el suceso:

“Cuando los prelados decidieron poner en la parroquia de San Nicolás otro sacerdote de más jerarquía , todos nos sentimos sublevados menos él que anduvo visitando a unos y otros rogándoles por favor que se quedaran tranquilos… que no hicieran ni dijeran nada… y dejo la parroquia con la misma sencillez y naturalidad con que la había tomado; y nosotros estábamos como un volcán… sólo nos calmamos cuando Dios por medio de un terremoto arrojo la linda Iglesia de San Nicolás en medio de la calle Sarmiento como quien arroja una manzana que ya no sirve”.

“¡Cosa de Dios! Que se vale de instrumentos pequeños para realizar sus planes divinos, cuando en el oleaje de sin sabores que llega a todo mortal es el cruce del camino de la vida, el Señor entonces, justamente entonces, contrapesaba abundantemente y confortaba mi alma con la gran satisfacción de ver llegar los primeros Hermanos Maristas a Mendoza, los que abrían de inmediato en 1917 el colegio San José dando lugar a que mis antiguos maestros facilitaran esta fundación”.


Fuente: Monseñor José Anibal Verdaguer, primer obispo de Mendoza. Obispo fundador, historiador y santo, del Pbro. Jorge Daniel Gómez

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