IV - Vida y obra de Mons. José Aníbal Verdaguer, primer Obispo de Mendoza, en el 75º aniversario de su partida al Padre

 

.







El 19 de julio pasado se cumplieron los 75 años de la muerte de Mons. José Aníbal Verdaguer, primer Obispo de Mendoza. Por este motivo, la Congregación de las Hermanas Obreras Catequistas de Jesús Sacramentado, fundada por él, quiere rendirle un homenaje particular: que las personas, especialmente los mendocinos, conozcan durante todo un año y de manera periódica la rica y profunda vida y obra de su fundador, desempolvando escritos y hechos que nos vayan revelando de a poco muchas de sus virtudes.


MONSEÑOR JOSÉ ANÍBAL VERDAGUER (1877 - 1940)
75 ANIVERSARIO DE SU FALLECIMIENTO (1940 – 2015)

IV - De Gerona a Mendoza


La familia Verdaguer permaneció en Gerona por diez años, desde agosto de 1888 a setiembre de 1898. Ubicada al Nordeste de España, Gerona limita al Norte con Francia, al oeste con Cataluña, al Sur con Barcelona y al este con el Mar Mediterráneo. Tres ríos cruzan la ciudad. Todo esto la hace una ciudad bellísima; Las olas del mar azotan sus costas de grandes peñascos; Sobre el Río Oñar se halla construido un pintoresco barrio. Ciudad de grandes escultores, pintores, historiadores… Todo invita a vivir en Gerona; a gozar de su naturaleza y clima marítimo.

Pero, la familia Verdaguer decide un día regresar a Mendoza, a la “Finca del Pino” que le había proporcionado, también, grandes alegrías. Ahora sus niños son adolescentes y jóvenes. Un viaje largo, muy largo les espera; pero la esperanza del reencuentro los anima.

Ya en la Finca, el pesado portón se abre para recibirlos; la extensa galería repite como un eco las distintas exclamaciones y risas. José Aníbal, que ya había escuchado la voz del Señor: “Olvida tu pueblo y la casa de tu padre y ve adonde yo te mostraré”, no se detuvo en la Finca. Enseguida viaja a San Juan para continuar sus estudios de seminarista en el seminario Conciliar. Presenta a las autoridades correspondientes la certificación que enviara el Obispo de Gerona. En su parte final dice: “… Durante dicho tiempo gozó de buena vida, fama y costumbres, habiendo dado verdaderas señales de vocación al estado sacerdotal, sin que sepamos que hubiese incurrido en censuras, irregularidades canónicas u otro impedimento.” Firmado: Tomás, Obispo de Gerona.

De esta época, su compañero de seminario, Monseñor Juan Videla Cuello hace de él este retrato:

“Allí (en el seminario) conocí y aprendí a admirar a esta alma privilegiada, en que brillaban todas las virtudes: la piedad ingenua, la devoción fervorosa, el carácter firme, la disciplina rígida, el compañerismo y lealtad a toda prueba, el ademán modesto, el trato sencillo y cautivante, la elevación de sentimientos en cada uno de los episodios juveniles: la promesa en suma del hombre integral, cuya vida admiramos”.


Descargar IV - De Gerona a Mendoza