Mons. Dante Braida, nuestro Obispo Auxiliar, nos regala un testimonio de su peregrinación a la tumba de San Pedro y de su encuentro con el Papa Francisco

 

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Mons. Dante Gustavo Braida, elegido por el Papa Francisco como Obispo Auxiliar de Mendoza y recientemente ordenado en nuestra diócesis, partió a principios de mes rumbo a Roma, para sumarse a unas jornadas de reflexión y formación para nuevos obispos de todo el mundo. El itinerario prevé también una peregrinación a la tumba de San Pedro en donde los nuevos miembros del colegio episcopal pueden orar y de alguna manera percibir las raíces de nuestra fe cristiana. Además han tenido la posibilidad de un encuentro con el Santo Padre, quién les dirigió un mensaje y luego saludó personalmente. Dejamos con ustedes el testimonio de Mons. Dante Braida.


Peregrinación a la tumba de san Pedro y encuentro con el Papa Francisco

Roma, 16 de septiembre de 2015.-
En este día hemos concluido unas jornadas de reflexión y formación para nuevos obispos de distintos lugares del mundo. Participamos 124 en total y 17 de iglesias orientales, algunos provenientes de lugares donde los cristianos hoy son muy perseguidos.

Los temas compartidos tenían que ver con diversos aspectos de la nueva misión asumida: vida espiritual, acompañamiento de los laicos, presbíteros, diáconos y vida consagrada, etc. También se nos ayudó a descubrir y asumir esta responsabilidad con una mirada universal de la vida y misión de la Iglesia.

Un momento muy significativo fue la celebración de la eucaristía en la basílica San Pedro y la visita a la tumba de Pedro. De hecho estas jornadas tenían como título “Peregrinación a la tumba de san Pedro”. Allí pudimos rezar y estar muy cerca, de algún modo ‘tocando’ los orígenes y fundamentos de nuestra fe, allí donde este Apóstol dio la vida por Jesús.

Estos días también incluyeron un encuentro con el Papa Francisco que nos recibió a todos y nos dio un mensaje en el que nos dijo que “nuestra tarea primordial e insustituible es ser testigos del Resucitado” y que “ninguna esfera de la vida humana está excluida del interés del corazón del pastor”, agregando:“Cuídense del peligro de dejar de lado las múltiples realidades de su rebaño, no renuncien a los encuentros, no ahorren la predicación de la Palabra viva del Señor. Inviten a todos a la misión”.

También nos animó a ser ‘obispos educadores, guías espirituales y catequistas’, acompañando a los que participan de la vida de la Iglesia, para que puedan crecer y “subir al monte Tabor” y acompañarlos en la subida. Luego nos pidió ser ‘obispos mistagogos’, que ayudemos a los bautizados que se han alejado de la vida de la comunidad por diferentes razones, nos decía: “Denles palabras que les revelen lo que todavía no son capaces de ver: el potencial oculto en sus propias desilusiones. Más que con palabras, calienten sus corazones con la escucha humilde e interesada en su verdadero bien, para que se abran sus ojos e, invirtiendo su curso vuelvan a Aquel de quien se habían alejado”.

Finalmente sean ‘obispos misioneros’, “busquen a aquellos que no conocen a Jesús o lo han rechazado siempre. Vayan en su dirección. Sin miedo ni temor. No es cierto que podemos prescindir de estos hermanos lejanos. No nos está permitido despreocuparnos de su suerte. Viendo en nosotros al Señor que los interpela, tal vez tengan el valor de responder a la invitación divina. Si fuera así, nuestras comunidades se enriquecerán con todo lo que tienen que compartir, y nuestros corazones de Pastores se regocijarán al repetir una vez más: ‘Hoy llegó la salvación a esta casa’ ”.

Luego el Papa nos saludó a cada uno y, en el mismo sentido de su mensaje, me alentó a estar cerca de las personas, a compartir y acompañar las distintas situaciones que se presentan, todo con sencillez.

Su amor por Jesús y su compromiso con el mundo de hoy, sus palabras y su mirada… su alegría, nos ha transmitido mucha confianza y nos ha fortalecido en esta etapa inicial de la nueva misión.

En estos días tuve muy presente a la diócesis de Mendoza y sus diferentes comunidades donde hoy tengo que servir como Pastor, también a la diócesis de Reconquista, donde tengo mis raíces y a tantas personas con las que hemos transitados distintas etapas el camino de la vida.

Doy gracias al Buen Pastor que me ha confiado esta misión y le pido la gracia de vivirla con fidelidad y alegría. Para todos una abundante bendición.

+ Dante G. Braida
Obispo Auxiliar de Mendoza