El Consejo Interreligioso de Mendoza se sumó a la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación convocada por el Papa

 

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El Consejo Interreligioso de Mendoza, con la presencia de los representantes de los diversos credos, se sumó a la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación convocada por el Papa Francisco, que tuvo lugar el pasado martes, 1 de septiembre. De la misma participaron también, nuestro Arzobispo, Mons. Carlos María Franzini, autoridades del estado y diversos organismos.

Acercamos a continuación una breve síntesis de lo compartido en la Jornada, elaborada por uno de los representantes del Consejo:

Con motivo de la celebración de la Jornada convocada por Papa Francisco, por el cuidado de la Creación, asumiendo como propia la fecha del calendario de la Comunidad Ortodoxa y de la última Encíclica "Laudato Si" el Consejo Interreligioso de Mendoza quiso sumarse.

El cuidado de la Creación es un tema muy importante para los hombres de Fe. En todas las religiones que participan del Consejo la preservación de lo creado es fundamental porque expresa al Creador, porque es la respuesta al designio del hombre como mayordomo y custodio y como invitación a la comunión con la naturaleza, hasta ser considerada como Madre.

El 1 de setiembre organizamos un tiempo de oración por nuestra casa común en la que se sumó el Ministerio de Ambiente y una Asociación Olivícola, como así también autoridades de distintas facultades vinculadas al Medio Ambiente. Fue cedido por la dirección de Parques un predio pequeño en el Parque General San Martín en donde se plantaron 2 olivos (árbol mencionado en varios libros Sagrados) y se erigió una placa conmemorativa, con un mensaje universal: “ES TIEMPO DE NUESTRA TIERRA, CUIDEMOS LA CASA DE TODOS”.

Éramos unas 30 personas todas con deseo de decir presente a este desafío. La invitación fue clara y concreta, ante la naturaleza que se expresa, no se puede seguir mirando hacia otro lado, es necesario un cambio personal inmediato, con gestos sencillos, para esto se propuso la estrategia de “EcoOne” el Dado de la Tierra que se entregó a los participantes:

“Es un gran desafío tomar sólo lo necesario, lo demás le pertenece a otro, también es una invitación a ocuparnos con pasión del que necesita, sólo así podremos llevar adelante nuestro sueño. Tenemos que aprender y comprometernos también a costa de nosotros mismos.

Para llevar adelante este sueño compartido: una Casa de todos y para todos, donde se respete la naturaleza, los derechos universales, una economía justa y una cultura de la paz, tenemos que decidirnos a vivir con responsabilidad, cada uno tiene que hacer su parte, ya no hay vuelta atrás.

También queremos ser solidarios con las generaciones que vendrán, por eso lo hacemos concreto con un gesto que de comienzo a este cambio de actitud. Plantaremos un olivo como signo visible de este compromiso”.


También se realizó una oración conjunta con los miembros del Consejo, a una sola voz, recordando que el cuidado de nuestra tierra es nuestra tarea. La transcribimos completa:

Señor queremos ayudar a nuestro pueblo a descubrir el don de la creación, contemplándola y cuidándola como casa de todos los seres vivos y matriz de la vida del planeta, para ejercitar responsablemente el señorío humano sobre la tierra y los recursos, para que pueda rendir frutos en su destino universal, educando para un estilo de vida de sobriedad y austeridad solidarias.

Queremos ser presencia en los lugares más frágiles y amenazados por la depredación y la falta de recursos y apoyarlos en sus esfuerzos para lograr una equitativa distribución de la tierra, del agua y de los espacios urbanos.

Queremos un modelo de desarrollo alternativo, integral y solidario, basado en una ética que incluya la responsabilidad por una ecología natural y humana, que se fundamenta en la justicia, la solidaridad y el destino universal de los bienes, y que supere la lógica utilitarista e individualista.

Queremos acompañar la implementación de políticas públicas y participaciones ciudadanas que garanticen la protección, conservación y restauración de la naturaleza. Sobre todo en la conservación del agua tan necesaria y vital para la vida de esta tierra mendocina.

Señor, sabemos que hay mucho camino que recorrer para acordar y cumplir medidas contra los efectos del cambio climático y sobre todo, sabemos que hay una sensibilidad ética que tiene que despertar ante el impacto que estos fenómenos tienen en regiones estructuralmente más débiles, regiones con poblaciones empobrecidas y en las que habitan zonas de alto riesgo. Pero queremos ser protagonistas del cambio con nuestras acciones cada día.

También sabemos que podemos esperar cielos nuevos y tierra nueva en los que habite la justicia y confiamos en ti Señor que nos invitas a contribuir, desde la misión de nuestras propias comunidades de fe, para hacer de nuestro mundo una casa común en la que todos podamos vivir como hermanos.

Te confiamos a quienes gobiernan y tienen una gran responsabilidad en la tarea del cuidado del medio ambiente: confiemos y pidamos para que no se limiten a defender productividad y competencia, sino que pongan en el centro al hombre y no desconozcan el derecho-deber de los pueblos de la tierra a ordenar su vida a partir de la comprensión religiosa de la existencia.

Te pedimos por los hombres y mujeres de ciencia, para que la sabiduría divina deslumbre la sabiduría humana, y sean capaces de encontrar más y más fuentes alternativas de energía que no tenga efectos nocivos para el medioambiente.

Por los empresarios, para que den lo mejor de sí mismos, su buena voluntad y sentido humanitario, que les lleva a someter sus intereses al bien de toda la humanidad.

Pidamos también por nosotros mismos, que tenemos responsabilidad en las comunidades de fe de nuestras tradiciones religiosas, para que siempre y en todo lugar, seamos capaces de defender la vocación trascendente de la humanidad.

Que así sea.


Fotos del la Jornada
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