II - Vida y obra de Mons. José Aníbal Verdaguer, primer Obispo de Mendoza, en el 75º aniversario de su partida al Padre

 

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El 19 de julio pasado se cumplieron los 75 años de la muerte de Mons. José Aníbal Verdaguer, primer Obispo de Mendoza. Por este motivo, la Congregación de las Hermanas Obreras Catequistas de Jesús Sacramentado, fundada por él, quiere rendirle un homenaje particular: que las personas, especialmente los mendocinos, conozcan durante todo un año y de manera periódica la rica y profunda vida y obra de su fundador, desempolvando escritos y hechos que nos vayan revelando de a poco muchas de sus virtudes.


MONSEÑOR JOSÉ ANÍBAL VERDAGUER (1877 - 1940)
75 ANIVERSARIO DE SU FALLECIMIENTO (1940 – 2015)

II - Adolescencia


Desde muy temprana edad sintió el llamado al sacerdocio y así lo manifestó a su padre, quién le pidió que realizara primero sus estudios secundarios. El tiempo y su madurez le ayudarían a discernir mejor.

Con el deseo de que sus hijos conozcan a sus abuelos, tíos y demás familiares, en agosto de 1888 viajan a Gerona, España. Allí José Aníbal ingresó en el Colegio de los Hermanos Maristas, realizando su Bachillerato.

Muy poco sabemos de su adolescencia. En realidad, podemos vislumbrar lo que en estos años fue su vida, a través de tres libretas que se conservan. Son una verdadera reliquia y será necesario acercare a estas con una gran veneración. Especialmente en las dos primeras de ellas se nos muestra a la perfección su alma joven, sus ideales, sus amores, sus propósitos, sus oraciones. En una palabra el mundo de intereses en el que ya se movía por aquellos años.

La primera de 280 páginas, está escrita a puño y letra muy prolijamente, y ya con la caligrafía que lo caracterizará a lo largo de la vida. En la primera página dibujó el monograma de los jesuitas: HJS y la divisa de los mismos A:M:G:D. (a mayor gloria de Dios).

Sigue la fecha, 1 de enero de 1893. Es decir, tendría alrededor de los dieciséis años. Está escrita en castellano, catalán y latín. Luego consigna que es una libreta de canciones y oraciones. De inmediato consigna su firma tan limpia y firme como lo será siempre.

Lo primero que salta a la vista, estudiando las mismas, es la excelente formación de los Hermanos Maristas, sobre el fondo de la espiritualidad jesuita que los guiaba, emparentada directamente con aquellos temas clásicos de la espiritualidad del Siglo de Oro Español.

Ya en el análisis mismo de su pensamiento aparece de inmediato su alma de cantor y místico. Notable el primer escrito del cual parece tomar inspiración para copiar los cantos con los cuales se goza:

“Oh corazón de Jesús, armoniosa cítara en que se complace la Santísima Trinidad;
Inflamadme con el amor divino en que te abrazas”


Dedicará cada día de la semana a un protector celestial particular: lunes: almas del purgatorio; martes: Ángel custodio; miércoles: San José; jueves: San Luis Gonzaga; viernes: Sagrado Corazón de Jesús; sábado: Santísima Virgen; domingo: Santísimo Sacramento.

En páginas siguientes encontramos una oración salpicada de algunos propósitos que nos asoman, más que nunca, a su precioso interior:

“Procuraré durante el día ponerme en la presencia de Dios, y encomendarme a Él, a la Virgen Santísima, al Ángel Custodio y a los santos de mi devoción. Cuando oiga alguna blasfemia diré una oración de desagravio, según sea la blasfemia. Procuraré cumplir mis obligaciones con prontitud. Cuando el reloj dé la hora diré el avemaría. Por la mañana, mediodía y por la noche diré el Ángelus.

Cada día diré el Santo Rosario. Todo cuanto haga durante el día lo haré a mayor gloria de Dios y siempre de hacer cualquier cosa pensaré si en aquello puedo servir a Dios.

Cada día diré la oración para antes de la comida y las gracias después de las comidas.

Haré cada día un poco de meditación y un poco de lectura espiritual si tengo tiempo. Procuraré estar atento en las clases y ser obediente a mis superiores humilde entre mis iguales y amable con mis inferiores. Al salir de casa haré la señal de la cruz y diré alguna jaculatoria, lo mismo al empezar una obra. En las tentaciones invocaré a Dios N. S., a la Sma. Virgen y a los Santos de mi devoción.”


Transcribirá vida de Santos y un exhaustivo Plan de vida.

Bellísima, llena de afectos muy profundos es la oración que escribió para renovar sus promesas bautismales.

(continuará)


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