Otra vez la Inseguridad

 

Declaración del Equipo de Pastoral Social

Otra vez la inseguridad. Y quizás tendremos para un buen tiempo más, con altibajos, calma relativa, estallidos, crímenes horrendos, delitos comunes...

No para desanimarnos. Sólo para que no alimentemos exageradas expectativas.
Otra vez ha vuelto a hablarse de represión... ¿Nos damos cuenta que si decimos ‘represión’ sin aclarar bien, nos exponemos a la represión indiscriminada, de la que nos quedan tristísimos recuerdos?

Sin dudas, los delitos deben ser pagados ante la sociedad, según las leyes que ya tenemos.

Mucho se ha hablado también en estos días de diversas medidas de prevención. Nunca estarán de más.

Bienvenido y felicitado el multiplicarse de las organizaciones de la sociedad civil que generosamente y porque se trata de la sociedad en que viven y vivirán sus hijos, salen al encuentro de mil problemas de seguridad con medidas concretas. Pero el Estado debe tener parte principal en esto; los distintos niveles de gobierno están para esto o, de lo contrario, no cumplen su principal objetivo, el bien común. La recaudación de impuestos de toda la ciudadanía tiene este único objeto: el bien común.

Aquí juega el rol auténtico de la policía, que tiene que ser permanentemente capacitada, motivada, estimulada, bien pagada, sin servicios extraordinarios... respetada, otra vez respetada.

Pero corresponde hablar también de otra prevención más de fondo, propositiva, que vaya a las causas de esta inseguridad generalizada, que reconstruya el tejido social desgarrado.

Entre todos deberíamos proponernos:

* Cuidar a nuestros niños y niñas, integralmente. Sin desentendernos de toda una generación que es la que hoy nos mantiene en vilo por causas a las que no somos ajenos, hoy hay que salvar a la nueva generación. Su salud, su nutrición adecuada, su desarrollo armónico. Bien por cuantos luchan contra el trabajo infantil. Hagamos también que los niños jueguen. Favorezcamos los clubes y los gimnasios públicos, populares, muy populares. ¿Y si volvemos a animar las canchitas en los baldíos, atendidos por un mayor, un vecino, un profesor de educación física, un trabajador social (rentados estos últimos, claro está)? Esto puede ser un muy buen programa de acción municipal. Y una manera de recuperar los espacios públicos...

* Ante la inseguridad reinante, vuelve a hablarse una y otra vez de la educación. Cayó la Ley Federal; viene la Ley Nacional... Lo importante son las personas. Las personas de los y las docentes, que han de estar permanentemente capacitados, estimulados, bien pagos y respetados por todos. Y los alumnos y las alumnas, sobre todo los que no están, los que desertan: hay que ir a buscarlos, hay que persuadirlos de la validez de una educación integral. También por esto y para esto han de estar los educadores bien pagos. El país creció a más de un 8% anual en los últimos años, la recaudación impositiva ha mejorado un 37% en el último año y desde todos los niveles de gobierno se afirma que hay superávit fiscal. Es decir que se cuenta con una base para programar, no despilfarros, sí políticas generosas para restablecer la inclusión social. Todos decimos que para eso no hay nada mejor que la educación.

* Por fin, incorporemos hábilmente al tejido social a nuestros muchachos y chicas, mediante el empleo digno. Hay que multiplicar la oferta de trabajo, comenzando bien de abajo: las empresas familiares, las miniempresas, y las pequeñas y medianas; favoreciendo a los aprendices, mediante políticas de veras efectivas y, otra vez, generosas. ¿Vale lo mismo hacer grandes obras? ¿No habremos comenzado al revés?

Todo esto es tema de políticas. Si nuestros conciudadanos hoy están pidiendo mayoritariamente represión, casi como entendiendo que aquel al que habría que reprimir no integra la sociedad; si se encierran en barrios y en countries, como suponiendo que el resto es eso nomás: ‘el resto’, estamos ante un problema serio.

“Cuando todos se recluyen, los que pierden son los débiles” afirmaba Mons. Arancibia.

Es para nosotros un desafío la expresión de nuestros Obispos reunidos en Aparecida, Brasil, en mayo último: “Los excluidos no son solamente explotados, sino sobrantes y desechables”. ¿Tendrá que ser así?

EQUIPO DIOCESANO DE PASTORAL SOCIAL
Mendoza, 15 de agosto de 2007