La Cruz de los jóvenes bendecida por el Papa pasó por Mendoza en Semana Santa

 

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La Cruz de los jóvenes bendecida por el Papa Francisco en la Jornada Mundial de los Jóvenes en Río 2013 pasó por Mendoza en Semana Santa. Desde la Pastoral de Jóvenes de la Arquidiócesis nos ofrecen un informe completo de su paso por distintos lugares de todos los Decanatos.

La Cruz de San Damián, Cruz de los jóvenes en Mendoza

La cruz de san Damián quiso ser un regalo de los jóvenes de la Argentina a Su Santidad, el Papa Francisco, quien en la Jornada Mundial de la Juventud, Río de Janeiro 2013, eligió encontrarse con nosotros y darnos su mensaje. “No licuen la fe”, “cuiden los extremos, los jóvenes y a los ancianos”. Pero sin duda, la que más resuena en estos días: “hagan lío”. Con la frescura que lo caracteriza, Francisco devuelve esta Cruz a los jóvenes argentinos, como símbolo de la común unión entre nosotros y con el Papa.

¿Pero qué significa esto? ¿Debemos guardar este símbolo de la iglesia como a un tesoro? No, la cruz de Cristo debe caminar, iluminar a todos los jóvenes y demás personas que entran en contacto con ella. Por eso la cruz viene peregrinando por todas las diócesis de la Argentina. Su gran deterioro material es signo de la devoción y el caminar de la cruz en medio del pueblo.

En la Semana Santa del corriente año, la Arquidiócesis de Mendoza, tuvo la gracia de ser acompañada por esta cruz, con todo lo que esto significa. Se intentó que su presencia llegue y bendiga a todos, por eso tuvo una amplia y movida agenda, visitando las periferias geografías y sociales de la diócesis.

Recibida de nuestros hermanos de la diócesis de San Juan, la Cruz comenzó su recorrido por las comunidades en la Pquia. Ntra. Sra. del Rosario de Lavalle (Decanato Norte). Ahí estuvo hasta el Martes Santo pasado el mediodía, donde se dirigió en caravana al Decanato Este, más precisamente a la Pquia. Ntra. Sra. del Líbano, San Martín.

En la mañana del día siguiente se trasladó a Las Heras (Decanato Norte) al Instituto San Miguel Arcángel. Por la tarde del Miércoles Santo, visitó la capilla de la Pastoral Universitaria de Mendoza en el Parque General San Martín donde se convocó a los jóvenes de las distintas órdenes, congregaciones y movimientos. Dicho encuentro se cerró con una misa presidida por nuestro Obispo Monseñor Carlos María Franzini.

El Jueves Santo la Cruz visitó el Complejo Penitenciario San Felipe, donde se vivió un momento muy fuerte con nuestros hermanos que están privados de la libertad. Un lugar no ajeno para Jesús, ya que él mismo fue encarcelado y condenado a muerte. En un lugar “tumbero”, el Cristo de San Damián, también vence las tinieblas del pecado y de la muerte y se abrió paso con la luz de la resurrección y bendición. Los jóvenes, en algunos casos con sus familias, desde su lugar y realidad, y con una auténtica fe, oraron junto a la cruz de Cristo. Momentos muy intensos donde sólo la gracia de Dios basta. Ha sido una gran alegría poder vivir esta experiencia llena de la presencia viva de Dios. Por la tarde, fue llevada al Hospital Central donde estuvo expuesta en la capilla que se encuentra en dicho nosocomio. La visita culminó con la misa de lavado de pies, también presidida por el Obispo. Aquí la misericordia de Jesús por los que sufren enfermedades y sus familiares estuvo tan viva como en aquellos días donde dedicaba grandes jornadas de curaciones, no sólo de dolencias, sino de corazones. Esta noche, la Cruz no durmió ya que los jóvenes del Decanato Guaymallén la hicieron peregrinar por siete parroquias haciendo la vigilia de la Noche Heroica.

El Viernes Santo estuvo presente en el Calvario (Decanatos Godoy Cruz y Luján de Cuyo), donde miles de fieles que asistieron al Vía Crucispudieron encontrarse con ella. Por la tarde, presidió la Celebración de la Cruz en la Pquia. Inmaculado Corazón de María y en la noche recorrió las calles de la Ciudad en el ya famoso Vía Crucis del Decanato Centro.

El día Sábado Santo la cruz también fue a visitar a nuestros hermanos menores que se encuentran privados de la libertad en el Ex-COSE. Por la tarde y noche se hizo presente en la Pquia Ntra. Sra. de la Candelaria, en el Decanato Maipú. Allí se vivió un momento de oración con los jóvenes y culminó con la misa de sábado de Gloria.

Y por último visitó el Decanato Valle de Uco. Por la mañana en Tupungato, en la Pquia. Ntra. Sra. del Socorro. Por la siesta en Tunuyán, en la Parroquia Ntra. Sra. del Carmen; y por la tarde-noche en San Carlos, en la Parroquia Inmaculada Concepción de La Consulta, donde luego de un momento de oración y Misa, se entregó a jóvenes de la Diócesis de San Rafael para que la Cruz de San Damián siga con su recorrido esparciendo su bendición.

Sin lugar a dudas, fue una Semana Santa atípica y muy particular para toda nuestra diócesis. Esperamos que en este encuentro con Jesús resucitado en la Cruz de San Damián, hayamos podido entregarle de corazón algo nuestro y llevarnos toda su gracia y misericordia de Él.

Benedicto XVI, en su carta encíclica “Deus Caritas Est”, nos dice: “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva”. Ojalá que en esta Semana Santa, hayamos podido encontrarnos con Cristo, con ese Cristo que murió y que con su resurrección venció a la muerte y nos regaló vida y vida en abundancia, con ese Cristo que hace nueva todas las cosas, con ese Cristo que vive y está entre nosotros; para poder reafirmar una vez más la decisión de cargar nuestra cruz y seguir a Jesús donde quiera que vaya.

Aquí van algunos de los testimonios recolectados por el EDPJ en estos días: “Me impresionó la cantidad de gente que se acercó a la Cruz, cómo la miraban, cómo se arrodillaban ante ella, cómo la besaban y rezaban, incluso con lágrimas en los ojos… ver la fe en Cristo de tantas personas emociona”. “La presencia en la diócesis de la Cruz de San Damián durante esta Semana Santa fue una gran bendición, no sólo porque fue bendecida por el Papa sino porque todos los jóvenes nos unimos en torno al mismo signo: Cristo muerto y resucitado”. “Doy gracias a Dios por la gracia recibida por medio de la Cruz. Su presencia me ayudó a ver a mi alrededor y darme cuenta del sufrimiento de tantos jóvenes y a pensar cómo ser Cirineo para ellos…”.

Que Jesús Resucitado y la Madre de la Pascua, en su advocación de Nuestra Señora del Rosario nos bendigan y acompañen siempre.