Se celebró la Misa Crismal en la Parroquia Santiago Apóstol y San Nicolás

 

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Ayer, martes 24 de marzo, se celebró la Misa Crismal en la Parroquia Santiago Apóstol y San Nicolás, en la que los sacerdotes renovaron las promesas hechas el día de su ordenación.

En un día lluvioso y luego de una Jornada de Espiritualidad en la Casa de Retiros de Lunlunta, en la que participó desde temprano todo el clero diocesano y religioso junto al Arzobispo, tuvo lugar la Misa Crismal. La misma fue presidida por Mons. Franzini y contó con la presencia de numerosos sacerdotes diocesanos y religiosos, religiosas, consagrados, diáconos seminaristas y fieles laicos, iniciando a las 20hs.

Evocando los cincuenta años del Concilio Vaticano II, que promovió la reforma litúrgica, se celebró la Misa Crismal “con la música de la Misa Criolla de Ariel Ramírez, estrenada también hace medio siglo y que es una concreta expresión de lo que el Concilio nos enseña sobre una liturgia inculturada: aquélla que sabe combinar el sentido religioso y el sentido estético, la unción mística y lo mejor de las expresiones de la propia cultura”, explicó el Arzobispo al principio de su homilía, y que encargó al Coro Diocesano “Juan Pablo II” la labor musical de la celebración.

Franzini recordó a los sacerdotes del presbiterio fallecidos en el tiempo transcurrido desde la última Misa Crismal: Padres Rubén Laporte, Mario Montanari y Juan Perich, que “han pasado a compartir ‘el banquete de su Señor’ ”.

Iluminados por el Evangelio, el Arzobispo recordó que “también a nosotros se nos envía a anunciar la Buena Noticia a los pobres y a proclamar un año de gracia. Pero esta común vocación de todo el santo pueblo de Dios se especifica según la particular llamada que cada uno recibe del mismo Señor para servirle. Por ello es necesario crecer día a día en la viva conciencia de la propia llamada, esto es, de la propia identidad y misión al servicio del Señor y de su pueblo”. Además invitó a que “con mucha humildad reconozcamos y nos hagamos cargo de nuestras infidelidades a la identidad y a la misión que hemos recibido del Señor”. Señaló que “cada uno sabrá por dónde debe afianzar su identidad para que refleje más nítidamente la imagen del Buen Pastor que Dios y su santo pueblo tienen derecho a esperar de nosotros. Cada uno sabrá por dónde debe recorrer su propio camino de reparación”.

Luego, recordó a los presbíteros algunos puntos de su Carta Pastoral de Cuaresma 2015, para “ayudarlos y ayudarme en el examen de conciencia”. Indicó que “si los pastores no somos los primeros adoradores ‘en espíritu y en verdad’ es inútil esperarlo del rebaño”, y que “en vano trabajo el obrero si el Señor no construye la casa”. También remarcó que “nos toca encarnar en primera persona el sueño del Papa Francisco: una Iglesia pobre y al servicio de los pobres, un ministerio pobre y al servicio de los pobres”, recordando que los presbíteros son los primeros responsables en animar a Caritas Parroquial. En relación al camino pastoral en la pastoral ordinaria explicó que “los pastores somos los primeros invitados a tomarnos en serio esta propuesta para hacer ‘en comunión’ el camino pastoral de la diócesis”.

Para finalizar, hizo referencia al Año de la Vida Consagrada y la enseñanza que Juan Pablo II plasmaba en su Exhortación Apostólica Postsinodal Pastores dabo vobis (74), sobre la “perspectiva de nuestra identidad relacional: el presbiterio y la vida consagrada”, destacando el ‘enriquecimiento’ que supone para un presbiterio la presencia de los religiosos, y recordó a algunos ilustres religiosos del presbiterio de Mendoza: al Siervo de Dios Tarsicio Rubin, al Padre “Macuca” Llorens, al Padre Vladimiro Rossi. No dejó de destacar la riqueza que significa para la Iglesia la presencia, oración y trabajo silencioso de tantos “monjes y monjas, la fecundidad apostólica de tantos Institutos en sus variadas formas, la discreta presencia de mujeres y varones consagrados en medio del mundo”. Especialmente recordó a Fray Héctor Muñoz, “dominico, que tanto ha aportado al presbiterio diocesano y hoy lo sigue edificando desde el lecho del dolor y la enfermedad”.

Descargar Homilía completa de la Misa Crismal del Arzobispo, mons. Carlos María Franzini

Fotos de la celebración

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