Palabras de la Iglesia en la partida de Nuri Donnantuoni , Reina Nacional de la Vendimia 2005

 

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Palabras del sacerdote en la homilía de la misa de exequias de Nuri Donnantuoni

Lectura del Evangelio de San Juan 19, 25-27


1. Hemos escuchado el relato de María junto a la Cruz de Jesús. No es difícil pensar que allí la gente dijera: “es demasiado jóven para morir…esto es injusto”… “tenía todo por delante”. Con seguridad, reflexiones así y de otro tipo, aparecen hoy en el corazón de muchos de nosotros. Particularmente de los “suyos”, la familia, los amigos…

2. Tal vez debamos reconocer una y otra vez que la muerte provoca en nosotros el rechazo más profundo. Jamás estaremos suficientemente preparados: ni cuando está anunciada por una larga enfermedad…menos aún cuando resulta inesperada…o cuando además, toca la vida de alguien tan joven, con un puñado enorme de sueños por delante, con un esposo ejemplar y una familia que vivir.

Hay que decir, que el Evangelio de San Juan, a puesto antes del relato de María junto a la Cruz, palabras del jóven Jesús, de las que una y otra vez haremos memoria: “El que cree en mí, aunque muera vivirá” (Jn 11, 25)
Es cierto que la muerte nos provoca un rechazo profundo. Tal vez en esta amarga experiencia pudiéramos a tientas reconocer que tanto rechazo no se entiende sino porque estamos hechos para la vida, y una vida para siempre, que no termina.

3. El evangelio de Juan recuerda que en aquel momento dramático del jóven Jesús están las personas más significativas de su vida: María, la madre; María mujer de Cleofás y María Magdalena…y el mismo Juan. Los otros evangelios completarán el relato haciendo referencia también a la presencia de una gran multitud.

También acá están los más cercanos a Nuri. Están los hombres de su vida: su esposo, su papá y, su hermano. Las mujeres de su vida: su madre, su hermana, sus tías, primas y queridas amigas.
Muchas personas…y entre ellas…hay que reconocerlo, muchas reinas: hoy despojadas de capas, cetros, coronas sin atributo alguno, a cara lavada. Manifiestan así que ante la partida de este mundo, todos somos iguales ante Dios…
Pero como pueblo, entendemos también, que así se manifiesta el honor a una Mujer que supo ganarse un lugar de reina, también entre sus pares.
Una reina que ya no necesita los atributos humanos, porque ahora se dispone a ser revestida de la Gloria de Dios. Posiblemente se pueda decir que nació para ser reina…

- Llevó desde niña una corona discreta, desde la cuna, una corona que se hizo espejo de virtudes… fue coronada en su propia casa de Pareditas, desde la cuna, por su amor y su presencia siempre cercana.
- Diecinueve años más tarde fue el pueblo de San Carlos el que la coronó para siempre. Así lo confirmaron después todos los mendocinos.

Queremos pensar, que ahora desde la comunión de los santos nos sigue representando. La Mujer que se dedicó incasablemente a todo y por todos. Siempre con humildad, sencillez y con la grandeza de amar el trabajo del campo y la familia. De eso damos cuenta sobrada los hombres y mujeres de esta tierra de San Carlos.

4. Muchos conocen a este nuestro pueblo, como el pueblo del agua, y es verdad. Entre otras cosas hemos aprendido que el agua tiene memoria. Nunca olvida por donde bajó su cauce por años, para aumentar así los arroyos o llenar las acequias de los campos.
Si el agua tiene memoria ¡Cuánto más nosotros, el pueblo del agua!...



Por eso, ahora, con la memoria de la fe… con la memoria de la familia y los amigos, con una memoria viva como la del agua en nuestra tierra, decimos de corazón esto:

Creemos con Dios y con la Iglesia- que se expresa en el Pueblo -, que Nuri vivirá para siempre resucitada en el amor de Dios, porque Dios siempre cumple lo que promete…

Creemos que Nuri vivirá por siempre en el corazón de Gonzalo, de sus papis Eca y Aldo, de sus queridos hermanos: Nerea y Lucas…de los parientes y de los buenos amigos en tantas partes…

Creemos que vivirá por siempre en las Vendimias de Mendoza…

Seguramente, será importante para las próximas candidatas al cetro vendimial repasar el testimonio de esta mujer, para valorar y no olvidar jamás, que la belleza cuando es auténtica nada tiene de frivolidad, siempre se reviste de humildad, sencillez y servicio al pueblo.
Valdrá la pena recordar que cuando se es Reina del Pueblo, es posible reinar siempre, aún con mandato cumplido.
Podrán aprender, mirando la vida de estar gran mujer, que es posible reinar sin dejar de ser una esposa enamorada, una hija dócil y colaboradora en todo, una hermana solidaria y confidente, cercana siempre a parientes y amigos…

Decimos también que Nuri nos enseña que es posible reinar sin abandonar la fe…
Que es posible ser reina sin dejar de creer que Dios es el que Reina por encima de todos, y que la Virgen, a quien honró como la señora del Huerto en su escuela, como la Virgen del Carmen en su amada Pareditas…o como Patrona de los Viñedos en cada Vendimia…es siempre la más pura, la más bella, la más hermosa de todas.

No dejaremos nunca de creer que…
Una estrella se ha encendido en el Cielo de Dios y de los hombres y mujeres acá en San Carlos…
Una nueva estrella brillará para siempre en las noches, con una luz sin igual, sobre los campos perfumados del orégano…
Una estrella que no apagará nunca su brillo en el corazón de la familia y amigos…
Una estrella que brillará con su luz en cada Vendimia de nuestro suelo...

A la madre de todos, a la Virgen María, Reina de las reinas, a la madre del Cielo, a la que estuvo al pie de la cruz y comparte el gozo pascual que nadie le puede arrebatar, le decimos, junto a Nuri, que participa en la comunión de los santos y del vino nuevo en el Reino de los Cielos… Dios te salve María, llena eres de gracias, el Señor está contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

P. Gerardo Aguado