35º Aniversario de los Peregrinos

 

1972 - 2007

El día 15 de julio el Movimiento Juvenil Peregrino en Mendoza celebrará su 35º aniversario caminando en comunidad hacia Jesús.

Con alegría y ánimo agradecido el acto celebrativo se realizará el 15 de este mes, a las 15:00 horas, en el Auditorio Ángel Bustelo, de Ciudad.

Nota del Movimiento

Peregrinos es un Movimiento diocesano para adolescentes, jóvenes y adultos, que tiene como objeto ayudarlos a descubrir el valor de la vida cristiana y comprometerse generosamente con una actividad apostólica dentro de una comunidad eclesial.

El carisma que anima sus actividades se expresa a través de dos palabras que sintetizan el objetivo fundamental de su existencia: Conversión y Espiritualidad.

La tarea evangelizadora de Jesús se inició con una invitación a la conversión: “El Reino de los Cielos está cerca: conviértanse y sean en la Buena Noticia” (Marcos 1,15).

Convertirse es liberarse.

El hombre no se hace solo. Necesita un empuje, un esfuerzo y una lucha. El empuje de un ideal, posible, concreto y atrayente.

El esfuerzo es para descubrirse en su profundidad interior, valorar todas las condiciones humanas que uno posee, tomar conciencia de las turbulencias espirituales existentes dentro de uno mismo y forjar un estilo de vida acorde con la Buena Noticia de Jesús.

La lucha es contra las fuerzas adversas que desde el interior y exterior dificultan o impiden el proceso liberador predicado por el Evangelio.

El joven debe llegar a esa toma de conciencia y disponerse a una acción constante de conversión si quiere lograr la concreción de su aspiración a la libertad.

Ha de liberarse de todos los obstáculos que impiden crecer de acuerdo a la imagen divina que está en él.

Ha de luchar para conducir y encauzar debidamente todas las energías que actúan en su ser y, a través de un estable equilibrio interior, forjar su personalidad sólida y precisa a nivel humano y cristiano.

La Espiritualidad es el clima en el que se desempeña el peregrino. Los valores del Espíritu tienen siempre el lugar del privilegio.

Las bienaventuranzas evangélicas son imán de atracción en todas las circunstancias de su vida.

Es una espiritualidad donde se respira un clima de serenidad profunda y estable.

No hay lugar para expresiones de violencia, de tensión, de egoísmo, de orgullo, sensualidad, envidia, tibieza.

El Movimiento ayuda a los peregrinos a optar por una vida hecha de humildad, entrega, benevolencia, amabilidad, alegría, servicialidad, pobreza y amor.

La espiritualidad propia del peregrino lo lleva a amar mucho a su hogar, a dar mucho tiempo a la familia, a sentirse en ella hijo y hermano feliz.

La serenidad, la alegría, la sonrisa han de constituir la sal con la que el peregrino da sabor a todos sus actos; el fermento con el que despierta inquietudes de bien en todos sus semejantes; la luz con la que ilumine toda su vida conduciendo al Bien a todos los que comparten su quehacer diario.

La espiritualidad del Movimiento está basada en la ley del amor que es “Dar y Darse’. Darse a Dios en el ejercicio de una fe profunda y constante. Darse a la Iglesia por medio de una esperanza siempre gozosa y reconfortante. Darse a todos los hombres, especialmente a los que sufren, con un amor generoso y abnegado.

Este es el camino que el Movimiento ofrece a todos los que quieren ser peregrinos en la búsqueda constante de Dios y de su Reino.

Para más información:

aniversariomjp@yahoo.com.ar