MENSAJE Y SALUDO POR EL DÍA DEL CATEQUISTA DE MONS. FRANZINI

 

Con motivo de celebrarse el Día del Catequista el próximo 21 de agosto, nuestro Arzobispo, Mons. Carlos María Franzini, envía su saludo y mensaje a todos los catequistas de la Diócesis.

Agradecemos compartir esta carta con todos los catequistas de cada comunidad en toda la Diócesis.

A los catequistas de la Arquidiócesis de Mendoza

Queridos hermanos y hermanas catequistas:

Una vez más, con toda la Iglesia, celebramos el “día del catequista” en la memoria litúrgica de San Pio X. Una vez más, por tanto, agradecemos a Dios y a todos ustedes, queridos catequistas, el valioso servicio que ofrecen a sus comunidades. Como “primer catequista” de la Arquidiócesis me hago eco de la gratitud de tantos, que se saben deudores del indispensable ministerio que ustedes ofrecen para la transmisión de la fe y la construcción de las comunidades cristianas.

En la Carta Pastoral de Cuaresma les recordaba:
“…cualquier intento de renovación pastoral y de crecer en la pastoral orgánica y misionera reclama ante todo un empeño concreto y eficaz en la pastoral ordinaria de la Iglesia…” (nº 17). En este camino le cabe un espacio prioritario a la catequesis y a los catequistas. Sólo con un renovado empeño por afianzar y profundizar el servicio que nuestras comunidades realizan para favorecer una fe más fundada, firme y contagiosa, podremos dar respuestas eficaces a la invitación que siempre -pero sobretodo en nuestros días- la Iglesia nos hace a “salir”, a compartir la alegría del Evangelio con otros hermanos. Si queremos una evangelización nueva en su ardor, en sus métodos y en su expresión, necesitamos revitalizar la tarea catequística de nuestras comunidades. Disponemos de suficientes orientaciones y propuestas para hacerlo. Sólo falta que pongamos lo mejor de nuestro empeño para lograrlo. Por acá pasa también la conversión pastoral a la que nos llamaba Aparecida y el Papa Francisco nos recuerda constantemente.

Para ello necesitamos volver a tomar conciencia de la gracia y el compromiso que supone nuestra vocación de catequistas. Gracia y compromiso que nos mueven a cuidar y ahondar cada más el encuentro personal con el Señor en la oración, en su Palabra, en la Eucaristía y en los hermanos, sobre todo en los más pobres. Si no sabemos tener momentos cotidianos de oración y de formación será inútil todo nuestro esfuerzo por catequizar a otros. En este sentido me permito insistir en cuanto proponía a todos los fieles en la Carta Pastoral, al
“…invitarlos a tomar la Exhortación Evangelii Gaudium como punto de referencia, iluminación y aliento en nuestra tarea...” (nº 12). En ella encontraremos pistas para recorrer juntos el camino de renovación misionera al que estamos convocados.

Con sincero agradecimiento por sus vidas entregadas y por su servicio, pido al Señor que los bendiga y a la Virgen del Rosario que los siga cuidando. Con afecto fraterno y cordial,



+ Carlos María Franzini
Arzobispo de Mendoza

Mendoza, 21 de agosto de 2014, memoria de San Pío X.

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