MENSAJE PARA LA JORNADA DEL BUEN PASTOR – Mons. Franzini

 

Les dejamos a continuación el mensaje para el 4to domingo de Pascua, día en que se celebra la Jornada del Buen Pastor que nos ha dejado nuestro Arzobispo Mons. Carlos María Franzini.

Agradecemos la difusión en sus comunidades.


Mensaje para la Jornada del Buen Pastor - Descargar mensaje
(para ser leído en todas las misas de los días 10 y 11 de mayo de 2014)

Queridos hermanos:

El cuarto domingo de Pascua celebramos la Jornada del Buen Pastor. En este día somos invitados a reflexionar sobre la necesidad que tenemos en la Iglesia de contar con agentes pastorales cualificados para llevar adelante la misión evangelizadora. También se nos invita a rezar pidiendo al “Dueño de los sembrados” que envíe muchos trabajadores para su cosecha. Se trata de invitaciones que no necesitan demasiada justificación. Todos sabemos hasta qué punto es imposible encarar la evangelización nueva a la que estamos todos convocados si no contamos con sacerdotes, diáconos, consagrados, consagradas y misioneros que estén totalmente disponibles para animar y acompañar a las comunidades cristianas en ésta, que es su vocación y su dicha más profunda.

Por eso quiero llegar hasta todos ustedes por medio de este sencillo Mensaje y pedirles encarecidamente que respondan con generosidad a esta propuesta de la Iglesia Universal que, en Mendoza, se hace particularmente urgente. El nuevo impulso evangelizador que les propuse en mi Carta Pastoral de Cuaresma, siguiendo al Papa Francisco, reclama todo nuestro empeño también en esta perspectiva vocacional. Por ello ahora les propongo que en todas las comunidades cristianas (parroquias, capillas, centros pastorales, escuelas, movimientos e instituciones) y ojalá que también en cada familia, se haga un propósito concreto de orar con humildad e insistencia al Señor para que sean muchos los jóvenes, muchachos y chicas, capaces de responder a esta llamada fascinante que él mismo les está haciendo. También les propongo generar en nuestras familias y comunidades un clima propicio para redescubrir que la vida es respuesta al Dios que nos llamó a la existencia, y a la existencia cristiana, para cumplir una misión. No somos un accidente o una casualidad; somos el fruto del amor de Dios que –como al profeta- a cada uno nos ha pensado y llamado para responder a su proyecto de amor.

Me dirijo especialmente a los queridos jóvenes de la Arquidiócesis porque estoy seguro que son capaces de acoger esta invitación. Anímense a preguntarse qué espera Jesús de ustedes. La vida es un don muy grande y valioso como para vivirlo pensando sólo en uno mismo. Sólo Dios y los hermanos pueden llenarla de sentido. Como al joven rico de la parábola, también a ustedes los mira con amor y les invita a algo más. ¿Están dispuestos a responderle?

Que Jesús, el Buen Pastor, nos anime a caminar tras sus huellas y la Virgen del Rosario nos ayude a no cansarnos de la marcha. Con mi afecto y bendición,

+ Carlos María Franzini
Arzobispo de Mendoza


Mendoza, Pascua de 2014