MENDOZA ABRIÓ LAS FIESTAS VENDIMIALES HONRANDO A LA VIRGEN DE LA CARRODILLA

 

Viernes 14 Feb 2014
Carrodilla (Mendoza) (AICA):
El pueblo fiel de Mendoza se congregó anoche, pese a la fuerte lluvia, en la parroquia de Nuestra Señora de la Carrodilla, con el fin de rendir honores a esta advocación mariana que en este suelo se venera como patrona de los viñateros y de toda la actividad vitivinícola. A la numerosa comunidad parroquial, se sumaron los fieles y promesantes de las capillas y comunidades de las periferias. El arzobispo de Mendoza, monseñor Carlos María Franzini, destacó que esta advocación debe ayudar a la fe cristiana, y afirmó que celebrar a María es crecer como cristianos.


El pueblo fiel de Mendoza se congregó anoche, pese a la fuerte lluvia, en la parroquia de Nuestra Señora de la Carrodilla, con el fin de rendir honores a esta advocación mariana que en este suelo se venera como patrona de los viñateros y de toda la actividad vitivinícola. A la numerosa comunidad parroquial, se sumaron los fieles y promesantes de las capillas y comunidades de las periferias.

El lema de estas fiestas fue “Que mi vida sea el eco de tu voz”, y tuvo como punto principal de reflexión el diálogo aplicado a la familia, apoyado en la meditación de fragmentos bíblicos donde se observa el trato de Jesús con sus discípulos, destacando algunas características y valores emanados del Evangelio.

La preparación de la fiesta tuvo como particularidad la realización de 20 novenas simultáneas por los barrios de La Carrodilla y Luján de Cuyo, con imágenes misioneras, que si bien visitan durante el año las capillas y comunidades, al llegar este tiempo son recibidas en las casas de familias. Allí se congregaron los fieles para rezar, unidos con el mismo guión. Para la preparación espiritual, colaboraron estrechamente los jóvenes de la Infancia y Adolescencia Misionera y los jóvenes del grupo "Galpón Misioneros".

Por la inclemencia del tiempo, no pudo realizarse la tradicional procesión en el carruaje tirado por caballos, que simboliza el carro sobre el que la sagrada imagen reposa en el camarín y el antiguo carro donde se llevaba la uva a las bodegas.

La celebración principal fue presidida por el arzobispo de Mendoza, monseñor Carlos Franzini, quien estuvo acompañado por el párroco de la comunidad, el padre Antonio Mariangeli, de los Oblatos de María Inmaculada. El templo parroquial fue colmado con la presencia de los distintos barrios, que llegaron en procesión con sus respectivas imágenes patronas.

Monseñor Franzini comenzó la misa diciendo que esta fiesta abre los actos vendimiales, a los que la provincia se prepara y celebrará en pocos días con la tradicional Fiesta de la Vendimia, en los cuales tiene una importante presencia y significación la Virgen de la Carrodilla.

Luego, en su homilía, destacó que esta advocación debe ayudar a la fe cristiana, y que celebrar a María es crecer como cristianos. Haciendo referencia a las lecturas, dijo que María ayudaba a orar a la primera comunidad cristiana. También explicó que María es la Mujer que alaba a Dios por su paso, tanto en la historia personal como en la historia de su pueblo.

Al referirse al Evangelio, en el que se leyó la lectura de la visita de María a su prima santa Isabel, el arzobispo destacó que la Virgen enseñaba que orar implica ir hacia los demás, y que la oración no nos debe encerrar en una actitud intimista, sino que deber hacer del cristiano "callejero de la fe", como expresa el Papa.

Luego de la Eucaristía se siguió una celebración festiva en el patio de la parroquia, con una comida tradicional y un brindis, que estuvo engalanado con expresiones artísticas.

Gesto paternal con la comunidad. A la espera de los fieles, el arzobispo de Mendoza, monseñor Carlos Franzini, tuvo el gesto de compartir unos mates con la comunidad de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, congregación que atiende la parroquia desde 1955. Aquí también reside monseñor Bernardo Witte OMI, obispo emérito de Concepción.+