PARTIDA AL PADRE DEL DIÁCONO MARCO ANTONIO GALLAR

 

El pasado 19 de enero el Señor llamo a su siervo bueno y fiel, al Diácono Marco Antonio Gallar, a su morada celestial, en donde ya goza de la recompensa de los justos.

Agradecidos a Señor, a él y a toda su familia por los años de servicio comprometido y desinteresado, ofrecemos una breve biografía de su paso por la Iglesia de Mendoza.


Diac. Marco Antonio Gallar

Nació en Mendoza, el 5 de noviembre de 1925.

Acompañado del Pbro. José Manrique – cura párroco de la pquia. San José y director de la EAM, comenzó su formación allí, siendo instituído Lector en 1985, junto a otros ocho varones.

Cumplió con su Ministerio, sirviendo a los hermanos como ministro extraordinario de la comunión, visitando enfermos, prestando servicio al altar diariamente.

Con el aval del Pbro. Reinaldo Godino, en 1986 fue instituido Acólito en el Colegio Padre Claret, durante la ceremonia celebrada en las vísperas de la festividad de Cristo Rey – día del laico en nuestra diócesis.

Luego de seis años de intensa preparación, solicita al señor Arzobispo – Mons. Cándido Rubiolo, le confiera la ordenación diaconal. Es ordenado diácono permanente el 26 de junio de 1988 en la parroquia San José, con la presencia de numerosos fieles, a los que con tanto gusto había servido hasta entonces.

En el mes de febrero de 1998, Mons. José María Arancibia, lo asignó a la pquia. Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro – Chacras de Coria, donde sirvió hasta su fallecimiento.

También se desempeñó como Canciller de la Curia Diocesana, cargo que ocupó durante catorce años, hasta 2002.

Nunca dejó de servir a la comunidad de Chacras de Coria, y a pesar de sus numerosos problemas de salud, siempre se mantuvo en pie, visitando enfermos, aconsejando a innumerable cantidad de fieles, ayudando a su párroco con amor y empeño, atendiendo a los novios que se acercaron hasta la parroquia para celebrar el sacramento del matrimonio.

Toño ha dejado el recuerdo de un hombre fiel, sumamente honesto, de una mirada aguda, y de gran inteligencia. Siempre estuvo dispuesto a ayudar a cada uno de los hermanos diáconos que necesitaba ayuda o apoyo.

El 19 de enero último, a la edad de 89 años, el Señor lo llamó a su Presencia, como otros diáconos que nos precedieron.

Todos los que compartimos con él tanto conocimiento y experiencia en esta Curia Arzobispal, damos gracias a Dios por habernos dado la gracia de conocerlo y elevamos una oración por el alma del querido Toño.

Seguramente, ahora, estará sirviendo al Señor; seguramente, nos encontraremos en la comunión del mismo Dios.


Diác. Ricardo Olmedo
Vicecanciller