MILES DE FIELES CELEBRARON EL CENTENARIO DE LA MUERTE DEL BEATO BROCHERO

 

Lunes 27 Enero 2014
Villa Cura Brochero (Córdoba) (AICA):
Miles de fieles provenientes del Valle de Traslasierra, de Córdoba y de distintas zonas del país asistieron en la mañana del domingo 26 a la santa misa concelebrada en la que se recordó el centenario del fallecimiento del beato José Gabriel del Rosario Brochero. El obispo de Cruz del Eje, monseñor Santiago Olivera, animó a los presentes a buscar la conversión de corazón para ser valientes testigos del Evangelio y constructores honestos de la sociedad. También animó a los jóvenes a responder a la vocación a la que Dios los llama.


Miles de fieles provenientes del Valle de Traslasierra, de Córdoba y de distintas zonas del país asistieron en la mañana del domingo 26 a la santa misa concelebrada en la que se recordó el centenario del fallecimiento del beato José Gabriel del Rosario Brochero, elevado a la gloria de los altares el 14 de septiembre de 2012. La celebración sirvió para concluir la Semana Brocheriana, actividad que desde hace años propaga la espiritualidad gestada por el “Cura Gaucho”.

La misa fue presidida por el obispo de Cruz del Eje, monseñor Santiago Olivera, quien bendijo al comienzo de la Eucaristía un busto del Cura Brochero, que desde ahora cuidará las obras edilicias en el predio en el que se levantará el santuario en honor al beato y la casa de retiros “La Providencia”.

Monseñor Olivera, al inicio de su homilía, destacó el sentido pascual de la vida cristiana, que del dolor de la muerte lleva al verdadero gozo por saber del destino final del alma justificada por el Señor. Asimismo, destacó la presencia constante de Brochero en el recuerdo de los serranos hasta la actualidad.

“Brochero murió casi solo, enfermo, ciego y pobre –reseñó el obispo-. Murió con la mejor compañía, sano, salvo, con una mirada de largo alcance y rico, porque murió como vivió, con la alegría del Dios adentro, del Jesús amigo y cercano que tocó su vida y lo transformó”.

Teniendo presente la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, del papa Francisco, monseñor Olivera afirmó que Brochero gastó y desgastó su vida para que su pueblo y todos vivan la alegría del Evangelio que produce el encuentro con Jesús. “Por ser él mismo alegre y cercano –observó-, hizo de su vida sacerdotal una verdadera ofrenda para que sus fieles tengan la gozosa experiencia del Dios que los ama”.

El prelado recordó que la conmemoración coincidió con la proclamación del evangelio en el que comienza la vida pública de Jesús, que llama a todos los hombres a la conversión. En este sentido, afirmó: “Necesitamos que resuene con fuerza en nuestros corazones: ¡conviértanse! Convirtámonos. Adquiramos una mentalidad nueva que dignifique, adquiramos una mentalidad nueva que nos haga valientes testigos y constructores honestos de una patria más fraterna, justa y solidaria. Precisamente porque es una mentalidad nueva obrará en nosotros actitudes y conductas nuevas y cristianas”.

Monseñor Olivera también recordó que la diócesis vive un año misionero-vocacional, y animó a los jóvenes a mostrar que el llamado a la conversión pide disposición para dejar “las redes” y proyectos propios para seguir al Señor, y no quedar “enredados” en deseos propios.

“Cuánto gozo se experimenta cuando mi querer, nuestro querer coincide con el querer de Jesús –dijo-. Experimentamos, sin ser autorreferenciales, que el seguimiento de Jesús nos gusta y nos hace felices. Seremos felices en la dinámica evangélica: se es feliz en la búsqueda de la felicidad del otro. Es muriendo como se vive y es dando como se recibe y se posee realmente”.

Monseñor Olivera concluyó la homilía con las mismas palabras que dedicó el papa Francisco a los miles de fieles reunidos en la ceremonia de beatificación del Cura Gaucho: “Dejemos que Brochero entre hoy, con mula y todo, en la casa de nuestro corazón y nos invite a la oración, al encuentro con Jesús, que nos libera de ataduras para salir a la calle a buscar al hermano, a tocar la carne de Cristo en el que sufre y necesita el amor de Dios. Solo así gustaremos la alegría que experimentó el Cura Brochero, anticipo de la felicidad de la que goza ahora como beato en el cielo”.

De la celebración eucarística participaron monseñor Carlos José Ñáñez, arzobispo de Córdoba; monseñor Carlos María Franzini, arzobispo de Mendoza; monseñor Alfonso Delgado, arzobispo de San Juan de Cuyo; monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva, obispo de San Francisco; monseñor César Daniel Fernández, obispo de Jujuy, monseñor Marcelo Cuenca Revuelta, obispo de Alto Valle del Río Negro; monseñor Carlos JoséTissera, obispo de Quilmes; monseñor Fernando Carlos Maletti, obispo de Merlo-Moreno, y monseñor Pedro Torres, obispo auxiliar de Córdoba.

También acompañaron la celebración diversas autoridades civiles, entre las que destacó la presencia del gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota. El mandatario provincial fue llamado al finalizar la misa al escenario, donde recibió el saludo de monseñor Olivera.+