Una invitación especial desde la nueva parroquia

 

Por Pbro. Pablo López, párroco de Nuestra Señora del Carmen de Cuyo

Si hay algo que el pueblo cristiano sabe, porque es una de las características fundamentales de su fe, es vivir de la memoria.

No de acontecimientos pasados desconectados con el presente, sino lo contrario, de acontecimientos que nos han lanzado al presente y nos invitan a ser fieles y comprometidos con el presente y el futuro.

Desde esta memoria, actualizada y convertida en presente es desde donde descubrimos la fidelidad de un Dios, que siempre acompañó y lo seguirá haciendo, la historia de este pueblo y su camino, aún en medio de las infidelidades personales y colectivas.

Estamos a las puertas de vivir un acontecimiento importante en la historia de este pueblo que viene peregrinando desde hace muchos años.

Es un acontecimiento que ha ido despertando una memoria viva de cómo Dios ha ido actuando en obispos, sacerdotes, catequistas, familias, ancianos, jóvenes, niños... y a la vez es un desafío, porque el trajín en el que vivimos cada día, muchas veces nos hace perderla y cuando perdemos la memoria del camino andado ya no sabemos de dónde venimos ni adónde vamos.

En medio de los preparativos de estos días, ha sido una experiencia hermosa, escuchar y reconocer cómo cada uno ha ido poniendo lo suyo, y descubrir detrás de todos, la presencia de un Pastor incansable, del único Pastor, del Buen Pastor, que ha ido conduciendo muy pacientemente a su rebaño a los pastos de Vida.

No siempre en el trabajo de la siembra que uno realiza para el reino de Dios tiene la gracia de “ver frutos”.

Más bien la experiencia es la contraria, porque como el mismo Jesús nos dice, el reino para el que trabajamos, es como... un grano de mostaza, o un campo con trigo y a la vez con cizaña... Nos reconocemos pobres y sabemos que todavía debemos crecer en muchos aspectos, que debemos continuar un camino de conversión y que tenemos muchos desafíos por delante, sin embargo, reconocemos que así como Dios nos ha hecho dar pasos, seguirá comprometido con la obra que él mismo ha comenzado.

Hoy nos toca ser “testigos” de un momento histórico en la vida de esta comunidad concreta.

Pero a la vez, descubrimos que no sólo es una gracia para nosotros, sino también para toda la Iglesia de Mendoza.

Por eso, no sería una verdadera fiesta, una fiesta de la iglesia, si sólo la celebráramos nosotros y para nosotros.

En la imagen de la iglesia como “Cuerpo” que nos ofrece San Pablo nos dice que “si un miembro sufre, todos los demás sufren y si un miembro se alegra, todos los demás también se alegran”.

Por eso, a todos los sacerdotes, parroquias, comunidades, movimientos, organismos los esperamos este sábado 5 a las 11:00 horas en Uspallata (calle Las Heras a 50 mtrs. de Ruta Nac. Nº7) y los comprometemos ha rezar y seguir acompañándonos, para acortar la distancia física que nos separa y hacer que la comunión sea en nuestra iglesia diocesana, el signo que nos identifique como creyentes. Los esperamos!