Ciclo de testimonios: MENDOCINOS QUE PARTICIPARON DE LA BEATIFICACIÓN DE CURA BROCHERO - Marcela Gutiérrez

 

El pasado sábado 14 de septiembre, la Iglesia Argentina y en especial la de Córdoba, estalló de alegría, ya que se concretó la tan esperada Beatificación del Padre José Gabriel del Rosario Brochero, más conocido como el Cura Brochero, en una Misa multitudinaria que presidió el Cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y enviado del Papa Francisco.

La beatificación que congregó a alrededor de 200.000 personas, fue un momento de especial gracia para todos los fieles de esta bendita tierra Argentina, pero muy especialmente para los presbíteros, ya que tienen en el Cura Brochero, un ejemplo de verdadero “pastor con olor a oveja”, siempre humilde y cercano con el más necesitado. Es por esto que numerosos fieles laicos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, religiosos y religiosas, misioneros, vírgenes consagradas e incluso el mismo Arzobispo Carlos María Franzini, llegaron también a Villa Cura Brochero desde Mendoza, para estar presentes en este momento histórico y de bendición, que se desarrolló en un clima de total tranquilidad y alegría.

Compartimos el testimonio de algunos de nuestros hermanos mendocinos que participaron de la beatificación en Córdoba.


Testimonio de Marcela Gutiérrez - Pquia. N. S. de Lourdes - Ciudad

"Cura Brochero, una auténtica perla de la santidad argentina, comparable con el Santo Cura de Ars".

Durante la homilía de la misa de beatificación de nuestro querido cura Brochero, el Cardenal Angelo Amato pronunció las palabras anteriores. Palabras que reflejan el valor que para todos los argentinos tiene este excepcional sacerdote, y que, a la vez, completan los rostros de alegría de cada peregrino.

Desde Villa Dolores podía apreciarse, en cada vidriera, el rostro del beato. Toda Traslasierra había preparado el corazón para tal acontecimiento. Cada habitante de Cura Brochero nos recibía con mucha ternura. Había olor a santidad en el ambiente; pues fue sin dudas una gran bendición, donde la gracia del Señor nos tocó los corazones.

Podría quejarme del frío clima que nos recibió en Córdoba, pero poco era lo que se sentía cuando la calidez de lo que se vivía envolvía el corazón.

Si antes de partir ya quería mucho a este Curita Gaucho, luego de lo celebrado mi cariño se duplicó. Su vida enseña con cada paso que se es verdaderamente feliz amando a Cristo en el otro, en el prójimo. Él fue un hombre que se animó a ir a las "periferias existenciales", como nos enseña nuestro a amado papa Francisco, y a dar la vida por el Evangelio. Nos ilustra que no importa en la posición en que nos encontremos, porque podemos ser actores activos en la sociedad. Él era sacerdote pero, además, albañil, médico, sembrador, maestro, rescatista de almas, superhéroe!

No fue a él a quien seguían los fieles de Villa del Tránsito, sino a Cristo vivo en su persona. Les mostró la dignidad que tenían en su pobreza y olvido social; la dignidad de hijos de Dios, de redimidos, de amados.

Su "pasión por la Verdad y el compromiso por el bien común" nos invita a seguir su ejemplo, no fue otra cosa que el ejemplo de Jesús.

Beato José Gabriel del Rosario Brochero, ruega por nosotros.