Ciclo de testimonios: MENDOCINOS QUE PARTICIPARON DE LA BEATIFICACIÓN DE CURA BROCHERO - Sebastián Flores

 

El pasado sábado 14 de septiembre, la Iglesia Argentina y en especial la de Córdoba, estalló de alegría, ya que se concretó la tan esperada Beatificación del Padre José Gabriel del Rosario Brochero, más conocido como el Cura Brochero, en una Misa multitudinaria que presidió el Cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y enviado del Papa Francisco.

La beatificación que congregó a alrededor de 200.000 personas, fue un momento de especial gracia para todos los fieles de esta bendita tierra Argentina, pero muy especialmente para los presbíteros, ya que tienen en el Cura Brochero, un ejemplo de verdadero “pastor con olor a oveja”, siempre humilde y cercano con el más necesitado. Es por esto que numerosos fieles laicos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, religiosos y religiosas, misioneros, vírgenes consagradas e incluso el mismo Arzobispo Carlos María Franzini, llegaron también a Villa Cura Brochero desde Mendoza, para estar presentes en este momento histórico y de bendición, que se desarrolló en un clima de total tranquilidad y alegría.

Compartimos el testimonio de algunos de nuestros hermanos mendocinos que participaron de la beatificación en Córdoba.


Testimonio de Sebastián Flores - Seminario Arquidiocesano “Nuestra Señora del Rosario
Seminarista - 2º año de Teología

El cura Brochero, un regalo de Dios para su pueblo En Córdoba, en la diócesis de Cruz del Eje cerquita no más, en la localidad de Cura Brochero, cerca de 200.000 personas se acercan a vivir ¿qué cosa? algunos se animan a preguntar ¡Ha vuelto el cura Brochero! grita uno por allí. ¡Sí ha vuelto el cura! El cura gaucho, el cura de los pobres, el de los ejercicios espirituales, el que tiene olor a oveja, el de la escuela, los caminos, el ferrocarril, ese el amigo de los pecadores.¡Ha vuelto el cura! ¡Es que nunca se fue! grita otro más allá. Es la voz del pueblo que canta las grandezas del Señor “el Cura Brochero” si el que pasa con poncho y a mula rezando el breviario, el argentino, el fierito, “ese”, ¡sí! ese que así de sencillo lo ves ¡ese mi amigo, es el Beato cura Brochero!, no me lo digas... ¡Te lo digo! Después de tanto rezar llegó el día, hay que festejar, hay fiesta en el cielo, hagamos fiesta nomás.

Querido padre Brochero, usted se vino a quedar y así lo sentimos: entre nosotros hoy está.

Gracias a Dios, vio, que con la Iglesia lo ha querido beatificar. Quién lo podría esperar (nosotros) ni se imagina todos supimos rezar pa´ que usted en los altares hoy pueda estar. Seguro dirá: ¡No venga con eso mijo! Pero déjenos decir don cura, usted se lo supo ganar y se lo supo ganar denserio porque por el evangelio su vida quiso gastar, “el que se gasta gana” parafraseando a las Escrituras.

Gracias don cura por transparentar al Buen Pastor y por mostrarnos que es posible vivir el evangelio y, por Cristo y los hermanos, la vida vale la pena dar.

Hoy, padre querido, todo un pueblo con la Purísima dicen a una sola voz: Magnificat, “El Señor ha hecho grandes obras y estamos alegres”, Magnificat.

Beato cura Brochero, intercede por los que más sufren y por todos pa´ que seamos como Cristo quiere que seamos.

Sencillamente y con cariño, un amigo que su vida desea imitar.