Ciclo de Testimonios: “MENDOZA PRESENTE EN LA JMJ RIO 2013”

 

La iniciativa del Ciclo de Testimonios: “Mendoza presente en la JMJ RIO 2013” tiene la finalidad de recoger y compartir testimonios de católicos mendocinos sobre las vivencias de la reciente Jornada Mundial de la Juventud en la ciudad de Río de Janeiro, junto a nuestro Papa Francisco, en su primer viaje apostólico a América Latina, que coincide con su primera gran cita con los jóvenes del mundo entero.

Que la experiencia vivida y compartida por estos testigos del amor de Cristo infunda en nuestros corazones el fiel deseo de seguir a Cristo, de ser coherentes en nuestra vida, de ”no licuar la fe” y despierte en nosotros lo que el lema de la Jornada proponía: “Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos”. Mt 28, 19

Testimonio de Valentina Galiano
Parroquia San Isidro Labrador (Rivadavia)

¡Esta es la juventud del Papa! ¡Esta es la juventud del Papa! Quienes por gracia de Dios tuvimos la oportunidad de asistir a la Jornada Mundial de la Juventud, escuchar ésta frase seguramente nos traslade a Río. ¿Quién no la cantó? ¿Quién no la grito? Unidos a miles de jóvenes laicos y religiosos que llegaron de todo el mundo para participar de la jornada, todos alegres por vivir ese encuentro con nuestro querido Papa Francisco.
Asistí a la JMJ con la Parroquia de San Agustín, gracias a una amiga. Yo quería participar de la jornada, pero no tenía con quien ir. Ella me invitó a ir con su grupo y también gracias a la generosidad del sacerdote que organizaba el viaje, me uní a ellos. La semana previa a la JMJ, se organizó en San Pablo el EJA (Encuentro de Jóvenes Agustinos), donde se reunían jóvenes, sacerdotes y frailes agustinos de todo el mundo. Fue un encuentro maravilloso, donde se pudo palpitar y vivir lo que profesan los agustinos, Amistad, Comunidad y Fraternidad entre todas las personas que concurrimos.
Luego de esa semana en San Pablo, partimos a Río rumbo a la JMJ. En el camino pasamos por el Santuario de Nuestra Señora de Aparecida, donde tuvimos misa. También pudimos ver la imagen de Nuestra Señora, fue algo muy bonito, porque no fue solo ver su imagen, sino recibir su bendición y saber que María nos acompañaría toda la jornada.
Una vez que estuvimos en Río comenzamos a palpitar, a sentir lo que sería una de las semanas más importantes e inolvidables de nuestras vidas.
Banderas, colores, alegría, alabanza, oración, cantos era lo que vivimos diariamente en la jornada con los peregrinos e incluso ciudadanos de Río, que encontrábamos en micros, metro, calles. Los cariocas nos recibieron muy bien, alegres por nuestra presencia en su ciudad.
¿Qué nos motivó ir a ésta jornada? ¿Quién despertó en nuestros corazones el ardor de compartir con jóvenes de todo el mundo nuestra fe?
Jesús! Quien sino él, fue el quien llamó a cada uno de nosotros que participamos de la jornada, y a quienes no fueron físicamente también, porque lo hicieron con el corazón y oración.
Jesús nos reunió a todos para decirnos, y decirle al mundo alégrense! la fé es un don, vívanla en comunidad, en familia, con amigos. Siempre entorno a Jesús. Recuerdo la adoración que realizamos en Copacabana junto al Papa, y más de dos millones de personas que adoraban a Jesús, al Rey de Reyes.
Ni el frío, el viento, la lluvia pudo desanimarnos. Creo realmente que Dios está en todo, y si nos puso esas dificultades, fue para decirnos que el camino de la fé, tiene obstáculos, no es fácil, pero si lo atravesamos con nuestros hermanos, en comunidad, en oración, abandonándonos a la voluntad de Dios, con alegría es más fácil. Y así fue como lo vivimos.
Hay tanta gente que no conoce a Dios, creo que somos el medio para acercarlos, para que sepan que hubo alguien que nos amó tanto que dio su vida para salvarnos.
Hoy viendo la foto de la misa con el Santo Padre, en la playa de Copacabana, donde había más de tres millones de personas, rezando todos juntos, cada uno en su idioma, pero todos unidos en un solo corazón y una sola alma. Me siento feliz y bendecida de haber participado en la JMJ, no me queda más que dar gracias a Dios, y decirle ¡Esta es la juventud de Cristo!