SALUDO DE MONS. FRANZINI A LOS CATEQUISTAS DE LA ARQUIDIÓCESIS DE MENDOZA

 

Con motivo de festejarse en la Iglesia Universal la memoria de San Pío X, patrono de los Catequistas, el Arzobispo de Mendoza, Carlos María Franzini, envía un mensaje de salutación a los catequistas de la Arquidiócesis de Mendoza.

Agradecemos que se haga llegar este mensaje a todos los catequistas de las comunidades de la Arquidiócesis.


Queridos hermanos y hermanas catequistas:

La memoria litúrgica de San Pio X es la ocasión que la Iglesia nos ofrece para celebrar el “día del catequista” y agradecer a Dios este don para su Iglesia. También es ocasión propicia para que les agradezcamos a todos ustedes, queridos catequistas, el valioso servicio que ofrecen a sus comunidades. Como “primer catequista” de la Arquidiócesis me siento particularmente comprometido a expresarles este reconocimiento y a valorar el empeño que ustedes ponen en este indispensable ministerio para la transmisión de la fe.

El Papa Francisco nos ha regalado su primera carta encíclica LUMEN FIDEI que todos, pero de manera particular los catequistas, debemos leer, meditar y –así Dios lo permita- llevar a nuestras vidas. Al leer uno de sus párrafos he pensado especialmente en ustedes: “El pasado de la fe, aquel acto de amor de Jesús, que ha hecho germinar en el mundo una vida nueva, nos llega en la memoria de otros, de testigos, conservado vivo en aquel sujeto único de memoria que es la Iglesia. La Iglesia es una Madre que nos enseña a hablar el lenguaje de la fe….” (nº 38). En la “maternidad” de la Iglesia ustedes queridos catequistas, tienen una misión decisiva: ser memoria del amor de Jesús para sus catecúmenos, ayudándoles a “hablar” el lenguaje de la fe. Junto a otros testigos, los catequistas ayudan a quienes se inician o profundizan en el camino de la fe a hacer la honda experiencia del encuentro con Jesús y a abrazarlo de manera cada día más fiel y coherente. ¡Que extraordinaria y fascinante vocación!, ¡qué comprometedora misión!

Por eso quiero invitarlos fraternalmente a volver a reconocer la gracia y el privilegio de ser catequistas. Gracia y privilegio que no están exentos de exigencias y dificultades, como toda cosa realmente importante en la vida. Fuente de alegría y estímulo para una búsqueda apasionada del Señor, que nos miró con amor y nos invitó a seguirlo en este ministerio. Como nos recuerda el Papa Francisco en la encíclica, la Palabra de Dios, la oración y los sacramentos son el alimento indispensable para una fe que quiere crecer y ser cada día más vigorosa y capaz de contagiar su entusiasmo a los demás. También los catequistas debemos estar en un proceso de formación permanente que reclama nuestra misión, si queremos responder a ella con responsabilidad y coherencia. En este sentido les será de gran provecho profundizar la enseñanza del Papa Francisco junto a los párrocos, capellanes y demás ministros. Ello sería también un nuevo fruto del año de la Fe cuyos últimos meses estamos transitando.

Con sincero agradecimiento por el valioso servicio que ofrecen, pido al Señor que los bendiga y a la Virgen del Rosario que los siga cuidando. Con afecto fraterno y cordial,


+ Carlos María Franzini
Arzobispo de Mendoza


Mendoza, 21 de agosto de 2013, memoria de San Pío X.

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