PALABRAS DEL RECTOR DEL SEMINARIO ARQUIDIOCESANO DE MENDOZA A MONS. SERGIO BUENANUEVA EN LA MISA DE DESPEDIDA

 

Ofrecemos a continuación las palabras dirigidas por el Rector del Seminario Arquidiocesano de Mendoza, Pbro. Diego Resentera, a Mons. Sergio Buenanueva, en la misa de despedida que se celebró el miércoles 14 de de agosto, en la Vigilia de la Fiesta de la Asunción de la Virgen.



Agradezco la presencia del Sr. Arzobispo Monseñor Carlos María Franzini, de Mons. Sergio Buenanueva, de mis hermanos sacerdotes, de los seminaristas y de la gente que trabaja/trabajado en el seminario.

Es difícil expresar en palabras lo que en este momento debería expresar, corro el riesgo de ser poco lúcido o injusto a la hora de decir las cosas que debo decir.

La palabra que me parece sintetiza todo cuanto podríamos decirle a Mons Sergio es: Gracias! Thanks, Grazie, Danke, Mercy, obrigado…es decir gracias en todos los modos y maneras posibles.

Gracias por todo por siempre, por todo cuanto has hecho y de lo que somos testigos y por todo lo que has hecho y construido desde el silencio, la ofrenda, lo oculto y que sólo Dios ve pero que tiene un valor infinito.

Quisiera tomar unas palabras tuyas utilizadas en el homenaje a Mons. Arancibia en la Legislatura provincial el año pasado.

Comenzabas esas palabras Monseñor diciendo: ¿cuál es el secreto de este hombre?
Esta pregunta nos ayuda a descubrir algo de la persona de Mons. Buenanueva: Su relación personal con Jesucristo. Añado un amor profundo y apasionado por Jesucristo y el evangelio sin duda que de allí nace su lema episcopal: “Testigo del Evangelio de la gracia de Dios". Un hombre enamorado de Jesucristo y que quiere que lo demás lo conozcan y lo amen. Un testigo que es un hombre que cada día se coloca en la intimidad con el misterio en la oración, se pone de cara al Deus Semper maior.

Esta relación con Jesucristo se manifiesta en su búsqueda de la verdad, en su normal optimismo, en el trato respetuoso con las personas, en sus enfervorizadas prédicas, en el dictado de sus materias…

También en su celo apostólico que lo ha llevado sin dudas a ser parte de la etapa fundacional de nuestro seminario, del equipo de Equipo de Formación Permanente del Clero, a colaborar en el Instituto Pablo VI, en la EAM entre otras realidades diocesanas.

Su amor a la Iglesia que en palabras de Pastores Dabo Vobis “es más grande que el amor a sí mismo”…

Sergio lo ha demostrado siempre, quienes hemos podido conocerlo desde hace tiempo, sabemos de esta realidad. Por su disponibilidad a dejar atrás muchas veces proyectos o búsquedas personales y estar dispuesto a asumir aquello que la Iglesia le pedía. También por su involucración generosa en los caminos, proyectos y necesidades de nuestra Iglesia particular. También en el cariño y respeto que siempre hemos visto en el hacia la persona, el ministerio y el magisterio del Santo Padre, cualidad que siempre nos ha inculcado.

Otras de las expresiones de este amor ha sido su amor por la formación de los futuros pastores del pueblo de Dios… Ministerio y “misterio” al cual ha dedicado buena parte de su vida y en el cual nos ha educado a otros, haciéndonos descubrir la “mística” que esta misión entraña.
Otro secreto es que Mons. Sergio es un hombre de fe, de fe profunda evangélica…

Esto sin duda ha sido transmitido a muchas personas especialmente a quienes hemos tenido la dicha de estar cerca. Hago mías unas palabras de Papa Francisco en su 1º encíclica que cita a San Agustín pero creo que resumen mucho de lo que Monseñor nos ha enseñado estos años aquí: “Tocar con el corazón esto es creer”… Gracias por enseñarnos a “tocar a Jesús”…En definitiva podemos decir que el enamorado es el que cree. Gracias por enseñarnos esto.

Como decía nuestro arzobispo el día de la misa de Corpus Christi.

La Iglesia de Mendoza gana y pierde.

Perdemos tu presencia, tus aportes, tus trabajos, tus desvelos pero estamos seguros que ganamos porque “hacemos” el don de unos de los hijos de esta Iglesia para guiar y apacentar el camino de otra Iglesia particular. En la lógica evangélica el que gana, pierde, el último es el primero.

Gracias y que el Señor te acompañe y sostenga siempre.

Te confiamos a la intercesión de Ntra. Sra. de Fátima y San Francisco de Asís, patronos de la Iglesia que peregrina en tu nueva diócesis.

Pbro. Diego Resentera
Rector


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