El Poder de los Medios

 

Por Pbro. Sergio Buenanueva

Dos importantes medios de prensa americanos (The New York Times y Newsweek) dedican esta semana sendos artículos de análisis, centrados en la persona del Papa Benedicto XVI, próximo a cumplir dos años de pontificado.

Podríamos añadir aquí también la entrevista que Le monde realizó al nº2 del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone y que fue tapa con el título: “Les quatre vérités du Vatican”.

Sorprende el primero por su extensión (12 páginas), y un tímido intento de superar los rígidos clichés a que nos tiene acostumbrados la prensa en sus análisis de las noticias religiosas.

Mucho más crítico es el de Newsweek. Su título: “El Papa invisible”. Analiza ausencias e intromisiones de un Papa que, según su autor, está obsesionado con Europa, prestando apenas atención al resto de la Iglesia. Concluye su análisis con una fuerte sentencia: “Ciertamente, la mala fortuna del actual Papa tal vez sea su elección a un empleo que nunca estuvo preparado para llenar.”

Vale la pena recordar que ambos medios son viejos conocidos de Ratzinger. A ellos y a su ingenio -y al de la BBC- debemos los amables títulos con que fue mundialmente conocido: “Panzerkardinal”, “Neinkardinal” (cardenal del “No”), el Rottweiler de Dios; sin olvidar las inevitables referencias a la Inquisición y a la “rigidez doctrinal” del Guardián de la fe. The New York Times titula su artículo: “Keeping the Faith” (Guardar la fe).

Benedicto XVI -“un académico soso”, al decir de Newsweek- no logra superar la sombra de su antecesor, Juan Pablo II.

La estrategia es ya conocida. Ha sido empleada con los últimos pontífices de modo infalible. A Juan XXIII se lo opuso a Pío XII (esta vez a favor del primero). Pablo VI a Juan XXIII. Juan Pablo II, a Juan XXIII y a Pablo VI (ahora redimido). Benedicto XVI, a Juan Pablo II, a Pablo VI y, por supuesto, a Juan XXIII. Los mismos que golpearon hasta el cansancio a Pablo VI por su diletantismo o su rigidez moral (entiéndase: “Humanae vitae”), ahora lo rescatan calificándolo de “lúcido”, frente al oscurantista Benedicto XVI.

Los mismos que señalaron al histriónico Papa Wojtyla que sus viajes le hacían descuidar el gobierno real de la Iglesia, hoy dicen que Benedicto está demasiado concentrado en ello, y apenas se lo ve.

Los medios son poderosos. Lo demostraron con ocasión de la Exhortación sobre la Eucaristía. El filtro que interpusieron, seleccionando algunos temas polémicos, surtió efecto.

El católico medio tiene hoy la sensación más o menos difusa de que el Papa Benedicto XVI es “peligroso” o “poco confiable”. Es una nueva versión del viejo: “divide y vencerás”. Ha comenzado a crecer el argumento de que no tiene capacidad de gobierno. En esto coinciden: un cierto sector de la prensa, los ultraconservadores, y los sectores del disenso.

Cada uno lea lo que quiera, y saque sus propias conclusiones. Personalmente creo que aquí hay algo más que un sano ejercicio de la crítica.

Los medios de prensa son, en última instancia, empresas comerciales que defienden intereses particulares. No hablo de una campaña ni de ningún complot. No soy tan ingenuo como para entregarme a una suerte de “conspiranoia”.

La hostilidad al cristianismo, particularmente al catolicismo, no es nueva. Creo sí que ha elevado su temperatura. No hay una campaña, sino una reacción cada vez más amplia ante un sujeto que no se ajusta a los dictámenes de la sociedad de la tolerancia. Esto nos tiene que hacer pensar.

Los medios son poderosos. Pero también los nuestros. La comunicación primaria sigue siendo sumamente eficaz: el tú a tú, la circulación de noticias dentro de la misma Iglesia, nuestras web, etc.

Aquí están las cuerdas que tenemos que pulsar. En última instancia, son las más cercanas a la realidad vivida, más allá del ensueño virtual al que somos empujados por los titulares periodísticos.