Ciclo de Testimonios: “MENDOZA PRESENTE EN LA JMJ RIO 2013”

 

La iniciativa del Ciclo de Testimonios: “Mendoza presente en la JMJ RIO 2013” tiene la finalidad de recoger y compartir testimonios de católicos mendocinos sobre las vivencias de la reciente Jornada Mundial de la Juventud en la ciudad de Río de Janeiro, junto a nuestro Papa Francisco, en su primer viaje apostólico a América Latina, que coincide con su primera gran cita con los jóvenes del mundo entero.

Que la experiencia vivida y compartida por estos testigos del amor de Cristo infunda en nuestros corazones el fiel deseo de seguir a Cristo, de ser coherentes en nuestra vida, de ”no licuar la fe” y despierte en nosotros lo que el lema de la Jornada proponía: “Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos”. Mt 28, 19


Testimonio de Carolina Zamora
Parroquia Nuestra Señora de Lourdes (Ciudad)

“Al llegar el día de Pentecostés estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que lleno toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas según el Espíritu les concedía expresarse.” (Hch 2, 1-4)

Tantas veces, en Pentecostés me imaginé a los apóstoles hablando todas las lenguas y entendiéndose y lo ví tantas veces como imposible… ¿Cómo podía el espíritu lograr que todos se hicieran entender para llevar la palabra de Dios? Era tan sencillo, era tan visible, era tan cercano, ERA AMOR, CARIDAD, ENTREGA A CRISTO, VOLUNTAD DE HACER DISCIPULOS A TODAS LAS NACIONES.

Cambié el cenáculo por la Parroquia Nuestra Señora de Aparecida en la Isla del Gobernador, cambie apóstoles por voluntarios, cambie ocultarse con miedo por reunirse con valor, pero no cambie lo que nos convocaba, el mensaje de la Buena Nueva, no cambie lo que nos iluminaba, el Espíritu Santo y sus dones en toda su diversidad entregados al servicio.

Polonia, Canadá, Chile, Perú, Bolivia, El Salvador, Honduras, Indonesia, Colombia, Ecuador, Costar Rica, Brasil, Pakistán, Singapur, Argentina… en fin HERMANOS EN CRISTO.

La alegría carioca no es un mito y eso se hizo evidente desde el primer momento en que llegamos a la acogida en la Parroquia, una sonrisa en la cara, dos besos y un abrazo de esos que te dan paz, fueron su carta de presentación. Jóvenes, niños, madres, padres, seminaristas y un gran Sacerdote nos abrieron las puertas de “su casa” a lo que iban a ser 2 semanas de convivencia y servicio.

Después de ubicarnos, el día 17 empezó la capacitación en nuestras tareas especificas, por mi parte me fue designado ser puesto de Información en el Club Portuguesa , mientras otros fueron enviados al Aeropuerto Internacional Galeno con el mismo fin de guiar a todos aquellos peregrinos que necesitarían llegar a sus lugares de alojamientos o tuvieran cualquier duda. En la charla de presentación unos de los mensajes fue decirnos que en muchas ocasiones nuestros turnos iban a superponerse con las actividades propias de la Jornada o los momentos en que íbamos a poder ver a Francisco. Inspirados en la idea de que hay más felicidad en dar que recibir, comenzamos el camino asumiendo la posibilidad de que probablemente no veríamos al Sumo Pontífice

Mis horarios coincidirían con la misa con los voluntarios, por lo que tuve la suerte de poder presenciar muy de cerca su llegada a Río de Janeiro y el encuentro con los argentinos, en las dos ocasiones trabajando, una como cordón humano y la otra dentro de la organización en la Catedral.

No había lluvia, ni frío ni cansancio que pudiera aplacar a los jóvenes que se convocaban multitudinariamente.

Cada día, cada momento, cada eucaristía, fueron llenando el corazón para terminar dispuesta a llevar a Cristo a todas las naciones.

Fue hermoso estar cerca del Papa, si lo fue; pero fue mil veces más gratificante ver la sonrisa de aquellos a quienes ayudamos, el abrazo de un hermano o las lágrimas de alegría y felicidad de adultos y niños cuando el Papamóvil se iba acercado… Hay cosas que no tiene precio, ni tampoco palabras para que se termine de entenderla idea.

Voy a pasar mi cielo haciendo el bien el la tierra decía Santa Teresita, yo tomo esto y agrego, si mi cielo se va a parecer un poquito a esto que viví en la tierra, no importa cuanto trabaje o cuanto tenga que pasar todo se justifica o todo es poco en comparación a lo completa que me sentí y la felicidad absoluta de esos 15 días.

Deus Abençoe...