Saludo de José María Arancibia, Arzobispo Emérito de Mendoza

 

A todos los fieles cristianos y pastores de la diócesis:


Designado en estos días el nuevo arzobispo de Mendoza, quiero hacer llegar a todos ustedes, estimados pastores y fieles, un cordial saludo.

Me siento muy agradecido a Dios y al Santo Padre Benedicto XVI, por el nombramiento de un nuevo arzobispo para la querida Iglesia particular, que aquí está y camina. Estoy seguro que el Espíritu Santo que ha consagrado y enviado a Mons. Carlos María Franzini, lo guiará en todo momento. He conocido su capacidad y dedicación; por ello sé que pondrá su mejor empeño en ser un buen pastor para todos ustedes. Estén dispuestos a quererlo y ayudarlo, como él mismo se los ha pedido.

De mi parte, les agradezco de corazón el afecto y la comprensión que me han ofrecido, desde que llegué, siendo primero coadjutor y luego obispo diocesano. Ante todo, bendigo y doy gracias, por la fe cristiana, la esperanza y el amor, que viven y manifiestan por gracia de Dios, y que me han permitido compartir y guiar como pastor. Como también por la generosa colaboración pastoral, con la que me han acompañado. Les ruego que sepan disculpar mis limitaciones y faltas, con la misericordia que juntos pedimos al Señor, en cada Eucaristía.

Quiero seguir unido a Mendoza en el afecto, y prometo rezar cada día por ustedes, teniendo en cuenta sus necesidades materiales y espirituales, y a su nuevo pastor. Me atrevo a usar palabras del apóstol Pablo, para decir que “los encomiendo al Señor y a la Palabra de su gracia, que tiene poder para construir el edificio” (Hech 20,32).

Dios bendito, el Padre del Señor Jesucristo, los bendiga y consuele, para que ofrezcan a muchos hermanos esos mismos dones, y que la Virgen Maria los acompañe siempre, como madre y patrona.



Mendoza 12 de noviembre del 2012

+José María Arancibia
Arzobispo emérito de Mendoza