Ratzinger: Mi Jesús

 

«Jesús de Nazaret. Del Bautismo en el Jordán a la Transfiguración»

Primer trabajo editorial del Papa Benedicto XVI.

Por Luigi Accatoli. Corriere Della Sera.(22-11-2006)

Llega el primer libro del Papa Benedicto: una presentación del Jesús de los Evangelios visto al mismo tiempo como figura histórica y como objeto de fe.

La obra está prevista en dos volúmenes, y el primero probablemente aparecerá en marzo. Título: Jesús de Nazareth. Del bautismo en el Jordán a la transfiguración.

A mediados de noviembre del 2006, la editorial Rizzoli (a la que la “Librería editrice vaticana” le ha encargado administrar los derechos de la nueva publicación en todo el mundo) anticipó dos párrafos.

“Que haya sido elegida nuestra editorial es motivo de gran orgullo”, dice Piergaetano Marchetti, presidente de RCS Media-Group, que en el 2005 tuvo a su cargo la publicación del último libro de Juan Pablo II, Memoria e identidad.

La movida del Papa Ratzinger es más osada con respecto a las de Juan Pablo II, que publicó cinco volúmenes entre entrevistas, memorias y poesías.

Publicando un texto de teología, Benedicto no sólo rompe la tradicional regla del alejamiento del hombre que había sido que, en un tiempo, cada papa debía mostrar, sino que viola otra, más comprometedora, que quería al papa “despegado” de toda teología para que no corriera el riesgo de seguir una más que otra.

Es una operación osada, que tiene lados fascinantes: en época moderna no se había visto nunca un papa teólogo.

Él advierte la novedad de su gesto y, en la “premisa”, advierte a los católicos que podrán “contradecirlo”: “Este libro no es, en absoluto, un acto magisterial, sino únicamente expresión de mi búsqueda personal del rostro del Señor. Por lo tanto, cada uno es libre de contradecirme. Sólo pido a los lectores y a las lectoras aquel adelanto de simpatía sin la cual no hay ninguna comprensión”.

“El camino interior hacia este libro ha sido largo”, escribe todavía. Es prácticamente desde toda su vida que se ocupa de la figura de Jesús. Pero como cada autor, también el papa teólogo ama informar a sus lectores acerca del trabajo que le ha costado el cumplimiento de la obra, madurada en tiempos muy cercanos a su elección: “Pude comenzar a trabajar durante las vacaciones del verano del 2003.

En agosto del 2004 di forma definitiva a los capítulos del 1 al 4. Después de mi elección a la sede episcopal de Roma he usado todos los momentos libres para llevarlo adelante.

Ya que no sé cuánto tiempo y cuánta fuerza me serán concedidos todavía, me he decidido a publicar ahora, como primera parte del libro, los diez primeros capítulos”.

Impacta la alusión a “todos los momentos libres” de la actividad de papa: y uno cree haber encontrado la explicación de la agilidad con la cual Benedicto se despide de sus visitantes. Como uno que calcula si logrará, todavía, escribir una página antes de la cena.

El Papa deja libertad de crítica, y sin dudas seguramente habrá críticos, dentro y fuera de la Iglesia, porque en la introducción él dice que ha “tratado de ir más allá de la mera interpretación histórico-crítica, aplicando los nuevos criterios metodológicos, que nos permiten una interpretación propiamente teológica de la Biblia, y que naturalmente requieren la fe, sin por esto querer y poder de hecho renunciar a la seriedad histórica”.

La “sal” de su obra está en la intención de superar el método “histórico-crítico”, por lo cual se puede sospechar que los sostenedores de dicho método darán batalla.

El mismo distingue entre el “Jesús histórico” y el “Cristo de la fe” y afirma que en los Evangelios encontramos narrado extensamente el segundo y sólo excavando en las estratificaciones del texto podemos alcanzar algo del hombre Jesús.

En cambio, en esta obra el Papa Ratzinger sostiene – como lo había hecho en tantas publicaciones precedentes a su elección – que “es posible presentar el Jesús de los Evangelios como el verdadero Jesús, como el ‘Jesús histórico’, en el verdadero sentido de la expresión”, y es lo que pretende hacer.

“Yo tengo confianza en los Evangelios”, escribe, y argumenta esta confianza diciendo: “Estoy convencido, y espero que también el lector se pueda dar cuenta, de que esta figura es mucho más lógica y desde el punto de vista histórico también más comprensible que las reconstrucciones con las cuales nos hemos tenido que confrontar en las últimas décadas”.

El Papa se sirve de los resultados de la ciencia bíblica más reciente y declara que “este libro no ha sido escrito contra la exégesis moderna, sino con gran reconocimiento por lo mucho que nos ha dado y nos sigue dando”.

Sin embargo, no se detiene en ella. Abre dicho método a “aquello que es más grande”, es decir, “a la luz de la fe” y sostiene que así se puede llegar a individualizar en el Jesús de los Evangelios “una figura históricamente sensata y convincente”.

En esta larga marcha hacia la recuperación del Jesús histórico, en la que se ha empeñado durante toda su vida y que concluye ahora, como papa, Ratzinger sigue mirando con simpatía a los autores de libros sobre Jesús que lo entusiasmaron en su juventud, y en la introducción cita cinco: Kart Adam, Romano Guardini, Michel Willam, Giovanni Papini, Jean Daniel-Rops.

Construye su camino conservando en el alma la calidez de la pasión de esos autores y haciendo las cuentas con la ciencia de los exegetas de las décadas siguientes, “comenzando por los años cincuenta”.

En una nota del portavoz vaticano, padre Federico Lombardi, el libro es presentado como “una obra de gran empeño científico, además de espiritual”.

“No se trata de una larga encíclica sobre Jesús, sino de la presentación personal de la figura de Jesús del teólogo Ratzinger, que ha sido elegido obispo de Roma”, continúa Lombardi, y aclara que “lo que escribe no vincula a la investigación de exegetas y teólogos”, que “pueden discutir y criticar libremente al libro”.

Los libros publicados por el Papa Wojtyla estaban firmados “Juan Pablo II”, lo cual era criticado. El papa teólogo ha elegido firmar conjuntamente “Joseph Ratzinger – Benedicto XVI”.

Esta doble firma quiere decir que el papa no está ausente de la obra del teólogo. Así, el portavoz Lombardi interpreta esta singular firma: “El hecho de que el que ha sido elegido obispo de Roma y tiene la tarea de sostener la fe de sus hermanos haya sentido tan fuerte el llamado a darnos una renovada presentación de la figura de Jesús es muy significativo”.

En otras palabras: como teólogo, Ratzinger se dedica una vez más a la recuperación de la “figura de Jesús”, que como papa advierte dramáticamente urgente.