30 años coronación solemne de Nuestra Señora de Schoenstatt en Mendoza

 

En el Santuario de la Madre y Reina tres veces Admirable de Schoenstatt, en La Puntilla Mendoza, por treinta años consecutivos se la reconoce, como Reina de la paz y de la unidad, en forma cada vez más solemne y concurrida.

Desde muy temprano, el día 19 de agosto del 2012, fueron llegando delegaciones de peregrinos de distintos lugares de Mendoza, San Juan, San Luis y San Rafael.

A las diez de la mañana se izaron las banderas que custodian el Santuario, luego frente a la ermita al pie del cerro, se rezó la oración de inicio de la jornada.

A continuación se dio la bienvenida y la entrada triunfal de Nuestra Señora del Rosario, Patrona de Mendoza, con aplausos y flamear de blancos pañuelos.

A las 11hs. En el salón Juan Pablo II, un centenar de peregrinos pudieron tomar conciencia de los inicios del Movimiento en Mendoza, la construcción y bendición del Santuario en el año 1980 y vivencias transmitidas por personas que vivieron desde los inicios esa hermosa y bendecida historia. Con la canción “Señor, átame, átame a tu Santuario con lazos que no se rompan” se iban proyectando fotos de las primeras hermanas de María en Mendoza, la búsqueda de terreno para el Santuario y por fin en el año 1980, la construcción y bendición del tan anhelado Santuario de la Madre y Reina.

Ella se coronó ante tantas dificultades de aquella época y con mucho Capital de Gracias de los primeros se pudo lograr ese gran sueño de la familia mendocina.

Luego el Padre Javier Arteaga, Director Nacional del Movimiento en Argentina, que con mucha buena disponibilidad estaba entre nosotros, completó el tema dando claridad al concepto de “coronación”. Es Dios quien corona, es quien le da el Poder a la Reina y Ella, como Madre, despliega ese poder cuando sus hijos le piden especialmente en tiempos de grandes dificultades.

Por la tarde, a las 16hs. era anunciada la Santa Misa y miles de peregrinos se congregaron al pie del cerro. En primer lugar se dio paso a las banderas de ceremonia del Centro Educativo Dios Padre, con sus abanderados y escoltas entonando la Marcha de la Bandera. Muchas familias de ese colegio se hicieron presentes en este singular homenaje a la Madre de Dios.

A continuación hicieron su entrada Monseñor José María Arancibia acompañado por sacerdotes de la diócesis y el Padre Javier Arteaga.

Comenzó la celebración con cantos que realzaban la ceremonia religiosa, pues el coro de jóvenes schoenstattianos se había preparado para tal evento.
Monseñor agradeció las palabras de bienvenida del Padre Arteaga y comenzó la Santa Misa.

La Liturgia de La Palabra nos iluminaba diciéndonos que debemos ser más sensatos y responsables en nuestra vida, porque estos tiempos son difíciles. Hay que experimentar la fuerza que da el Espíritu.

En el Evangelio (San Juan 6,51-59) Jesús se hace nuestro Pan cuando comemos su Carne en la Eucaristía.

Monseñor en la homilía nos exhortó a tener fe en este sacramento que es un misterio, pero Jesús con sus propias palabras se brindó para que siempre se quedara con nosotros y alimentándonos con su propio cuerpo, tuviésemos vida eterna. También nos recordaba las palabras de Juan pablo II cuando nombraba a María la “Mujer Eucarística”.

La corona de la Virgen presidió la Eucaristía y al finalizar, en procesión fue llevada al Santuario para ser entregada nuevamente, como se hizo durante treinta años consecutivos.

Monseñor Arancibia fue el portador de la corona la que fue acompañada por la Cruz procesional, Nuestra Señora del Rosario, Patrona de Mendoza e imágenes de la Virgen peregrina representando a tantos misioneros que venían de distintos departamentos de la provincia.

Un mar de gente subía el cerro detrás de la corona, la procesión se extendía desde al pie del cerro hasta la explanada arriba en el Santuario.

Alguien calculó unas tres mil personas, acompañaron este acto de reconocimiento a María como Reina, entregándole su corona y junto a esa corona, miles de coronitas llenas de Capital de Gracias y pedidos especiales, regalo predilecto de la Virgen María.

Monseñor Arancibia, junto a los otros sacerdotes fueron los encargados de colocar la Corona a la Reina tres veces Admirable de Schoenstatt. Escoltados por los dirigentes, encargados, coordinadores, Hna. Catalina, asesores en Mendoza, y los miles de fieles que desde el predio seguían emocionados el acto.

La oración que se rezó previamente rogaba a la Mater “Reina de la paz y la unidad”: ¡Pacifica nuestro espíritu, une a nuestro pueblo!

¡Protege a nuestra Patria, cuídanos en el camino!

Le pedimos que se manifieste ante las dificultades actuales y le presente al Señor nuestra súplica.

Terminamos con la oración:”Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos”.

Amén.


Catalina Adrover de Michelini
Mendoza, 19 de agosto 2012