Noticias desde el Seminario

 

El P. Sergio Buenanueva, Rector del Seminario de Mendoza se dirige en una carta a la comunidad, compartiendo las noticias de la Casa de El Bermejo.

Algunas "Buenas Nuevas" desde el Seminario

Queridos amigos:

Estamos iniciando un nuevo año pastoral. También el Seminario ha comenzado a ponerse en movimiento.

Quisiera compartir con ustedes algunos hechos, a modo de “buenas noticias” que nos enciendan el corazón con la fuerza de Cristo.

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En esta misma página Web se informa sobre las Misiones 2007, llevadas a cabo esta vez en la Parroquia de Medrano.

No voy a repetir aquí lo ya dicho. Es bueno ahora agradecer: a Dios, a los seminaristas y jóvenes misioneros (de Medrano y otras comunidades), al querido P. Aldo y parroquianos; en fin: ¡a todos!

Destaco un hecho; más bien: una persona. Me refiero al recordado P. Franco Viotto. Como ustedes saben, el P. Viotto llegó a comienzos de los setenta desde su Francia natal.

Su cometido era fundar el Foyer de Charité. Se encontró con que la diócesis le encomendaba también una parroquia rural.

Al cabo de un largo y comprometido servicio pastoral, el P. Franco se unió a Cristo sufriente, durmiéndose en espera de la resurrección.

¡Un espléndido testimonio de vida sacerdotal, fogueada por la fe y la caridad del Buen Pastor!

En cada rincón de Medrano, los misioneros pudieron recoger los frutos de la buena semilla echada por tierra.

El P. Viotto -desde el cielo- los misionó y evangelizó a ellos, que habían llegado a evangelizar.

Este es el misterio de la comunión eclesial, de la tradición viva de la Iglesia que brota del costado abierto de Cristo en la cruz, y se renueva en cada Eucaristía y en la vida de cada cristiano o cristiana.

Una vez más: ¡Gracias sean dadas a Dios por Jesucristo, en la alegría del Espíritu Santo! Amén.

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Después de las misiones, los seminaristas y formadores tuvimos -como cada año- la Convivencia de verano en Lunlunta.

Observando los progresos en la remodelación del querido “Seminario Nuestra Señora del Tránsito”, compartimos momentos muy edificantes.

Hemos comentado espontáneamente que fue una hermosa convivencia, con ocasiones propias para el descanso, el diálogo sereno y el mirar con ojos de fe lo que vivimos y lo que Dios nos va regalando.

Siempre aprovechamos estos días para una oración más tranquila, acompasando nuestra Jornada con una Liturgia bien vivida, cuidada y edificante.

Así, la Eucaristía cotidiana, los momentos de adoración al Santísimo Sacramento, el Rosario y el encuentro con la Palabra viva de Dios nos ayudan a preparar el corazón para un año seguramente exigente e intenso.

Tuvimos algunos momentos muy significativos. El lunes 12 recibimos a un nutrido grupo de sacerdotes.

Compartimos también dos espacios de diálogo con nuestro Obispo. El primero, sobre la Vª Conferencia de Obispos de América latina y el Caribe. El segundo, con agenda abierta, sobre la vida de la diócesis, especialmente sobre los sacerdotes y el Seminario. Fueron muy buenos.

No me quisiera olvidar de la Peregrinación a Luján, este año a la Capilla “Santa Inés”, en razón del estado del templo parroquial.

Después de la caminata, Mons. Paulino Reale presidió la Eucaristía, y tuvo la buena idea de reunirse con los seminaristas para un “ping pong” de preguntas y respuestas. Fue también un momento muy enriquecedor.

Cada año, buscamos un espacio en Lunlunta para actualizar la Regla personal de vida de cada seminarista, como también discernir alguna Línea común para cada comunidad y el Seminario en general.

En este contexto, y como responsable de la conducción del Seminario, tuve ocasión de reflexionar con los muchachos sobre algunos temas de la vida espiritual.

Les decía que una de las preocupaciones más fuertes que tenemos los formadores -incluido el Obispo- es cómo ayudarlos a traducir a una disciplina concreta de vida los grandes valores que inspiran nuestra vocación y misión como sacerdotes.

Para “hacer un cristiano” no basta la presentación de los grandes valores e ideales. Hay que ayudar a la persona a responder a esa llamada, desde su realidad propia, introduciéndola en la escuela exigente del Evangelio.

Eso supone -entre otras cosas- el ejercicio paciente y perseverante de los actos virtuosos y la forja de un camino personal y disciplinado de vida, de oración, de ascesis y de conducta cristiana.

Si esto vale para todo cristiano, mucho más, y por razones específicas, para el cura. Parafraseando al gran Tertuliano: “un cura no nace, se hace”.

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En el contexto de la Convivencia de Lunlunta tuvo lugar el ingreso de los nuevos seminaristas.

Este año -y es un precioso don de Dios- han sido admitidos al Curso Introductorio 8 jóvenes provenientes de 7 comunidades de Mendoza.

Ellos son: Juan Juricich (Nuestra Señora de Luján de Cuyo); Martín Rios (Capilla Nuestra Señora de Guadalupe); Lucas Denis Jesús Vitales (San José Obrero de Gutiérrez): Germán Edgardo Ayres (Nuestra Señora de Lourdes); Denis Joel Arnaez (Santa Bernardita); Esteban Maximiliano Espín (San Antonio de Padua); Emilio Miguel Gil (Santísima Trinidad de Medrano) y Cristian Leandro Herrera (Santa Bernardita).

Estos muchachos, y su vocación, son un don de Dios para cuidar y promover. Así decía arriba. Ahora añado: es la Virgen del Rosario la que alienta el don sincero de sí a Cristo en estos jóvenes.

Ella es la “formadora” de sus corazones jóvenes. A ella se los confiamos con mucha esperanza.

Mientras escribo estas cosas, los nuevos seminaristas están con su Formador, el P. Adrián Hernández, en la Casa “San José” en la montaña. Durante 15 días tienen una experiencia más intensa de trabajo, oración y convivencia. Para ellos -y sus familias- es un “corte”, tan doloroso como necesario.

El resto de los muchachos están haciendo sus Ejercicios espirituales. Los “filósofos” en la casa de El Bermejo, guiados por el P. Daniel Forconesi. Los más grandes -los “teólogos”- quince días de Ejercicios ignacianos, bajo la sabia conducción del P. Víctor Zorzín.

Jesús en el desierto, empujado por el Espíritu para el encuentro con Dios y la prueba, es una buena imagen cuaresmal para acercarnos a la experiencia espiritual de los Ejercicios. ¡Recemos por estos jóvenes que van disponiendo el corazón para recibir y comunicar la caridad pastoral!

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Una palabra final. El próximo domingo 11 de marzo, a las 20:30 horas, nuestro Arzobispo presidirá en el Seminario la Misa de inicio del año lectivo 2007.

Será también la ocasión para que los Padres Willy Rubia y Adrián Hernández realicen su Profesión de fe al asumir un nuevo oficio pastoral en el Seminario.

El primero, como Director de estudios; el segundo como Formador y Ecónomo.

Damos las gracias también al P. Ricardo Poblete que durante 9 años realizó con notable eficacia la tarea de guiar la vida académica de nuestra casa de formación.

Igualmente, al P. Willy que, después de 16 años ha dejado la casa del Seminario para vivir en la Parroquia de Maipú.

A todos los invitamos a participar de la Misa de inicio.

Un saludo,

P. Sergio O. Buenanueva