“La cultura actual es más espontánea pero también más violenta”

 

Entrevista del diario Los Andes a Mons. José María Arancibia. 1º de Abril de 2012

Monseñor José María Arancibia habló sobre el aborto, la adopción en parejas homosexuales, los problemas de inseguridad y drogas y el descenso en el nivel educativo. Contó detalles sobre la historia de su familia y dejó un mensaje de Pascuas a los fieles católicos y a la sociedad en general.

El prelado realizó un recorrido por sus casi 20 años de trayectoria en la provincia al tiempo que dialogó sobre los temas más polémicos de los últimos meses.

-¿Usted creció en una familia muy religiosa?

-No. Mi padre, Áureo Arancibia, nació en Bilbao en una familia vasca, anarquista y absolutamente anticlerical. Y del lado de mi madre, una familia cristiana, pero de una práctica común en la Iglesia, no de gran participación.

-Es decir que lo suyo ha sido vocación individual pura...

-No todas las vocaciones son transmitidas por la práctica religiosa de los padres. A veces los chicos nos entusiasmamos por el ambiente en el que vivimos y por los vínculos, pero no por la influencia de nuestros padres. El llamado de Dios para ser cura lo sentí al terminar la escuela secundaria. Mi padre tuvo un gran dolor cuando le dije que quería ser sacerdote.

-¿Tiene algún hobby?

-Me gusta mucho leer, sobre historia y personajes de la Iglesia. Ahora estoy leyendo la vida de San Juan Crisóstomo. Cuando tenía menos años me gustaba mucho andar por la montaña, eso lo hacía en Córdoba desde joven. Pero, claro, los cerros cordobeses son menos exigentes que la montaña mendocina. También disfruto mucho de ver películas.

-¿Utiliza internet?

-Sí, habitualmente uso para estar informado. Yo me senté en una computadora cuando tenía 50 años, tuve que aprender de grande. Cuando fui a Buenos Aires a trabajar en la Secretaría del Episcopado me encontré con una oficina que estaba en proceso de adquirir nuevas metodologías y me tocó a mí comprar las computadoras y aprender a usarlas. Como nos tocó de grandes, tenemos las limitaciones que tiene alguien que aprendió de grande. Pero agradezco poder comunicarme, consultar páginas, meterme a encontrar datos.

-¿Considera que ha habido una pérdida de fieles católicos?

-No tengo un cómputo demostrado cuantitativamente. Sí sabemos que mucha gente se ha alejado de la Iglesia porque nos lo dice o nos envía cartas. También hay un incremento porque seguimos teniendo una cantidad enorme de bautismos. Sí me consta que mucha gente se ha pasado a las iglesias evangélicas.

-Este año los docentes pararon el primer día de clases para reclamar una suba salarial. ¿Considera acertado el pedido?

-Mi preocupación personal es el nivel descendiente de la educación y lo he conversado con todos los gobiernos. La escuela ofrece una educación cada vez más pobre. Noto un descenso del nivel que la escuela consigue, no solamente en el aprendizaje, sino también en la maduración de las personas. Respecto a la preocupación de los sueldos respeto las propuestas y deliberaciones. Imagino que los maestros y profesores tienen justificado derecho para exigir una mejor distribución. Si queremos levantar el nivel de educación los maestros tienen que ser bien retribuidos.

-En el último mes hubo hechos delictivos que provocaron que la gente vuelva a manifestarse en las calles para pedir más seguridad. ¿Ve alguna solución?

-El caso de la droga me preocupa de manera alarmante ya que muchos crímenes, accidentes y muertes tienen que ver con eso. El tema es la animosidad; la gente está exaltada, nerviosa y no controla sus enojos. Nuestra cultura es mucho más espontánea y menos formal que antes, pero más violenta en el trato. Eso no ayuda a que nos respetemos la salud, la integridad física o la vida misma. Si las cosas se pueden arreglar no solamente dialogando, sino también con palos y armas de fuego es una forma de vivir. Es una cultura que ha incorporado su violencia.

-Un debate fuerte ha sido la interpretación de la Corte Suprema con respecto al aborto.
¿Ustedes disienten con esa interpretación o proponen que los católicos no tomen esa posición en la que el fallo dice que la persona violada podrá abortar sin castigo?


-El fallo amplía la figura jurídica. Mi postura en defensa de la vida es que la injusticia que lleva y el dolor que la mujer sufre en cualquier caso de violación no justifica la muerte de otro ser humano. El aborto es una injusticia que pretende solucionar una injusticia anterior. Y una injusticia no se soluciona ni se repara con otra.

El ser humano que está en el seno de una mujer violada es un ser que merece todo respeto. Por eso, no me convence que porque haya sido violada yo tengo el derecho de “liberarla” matando a otro ser humano. Cómo evitar las violaciones es un planteo más complejo. Hoy, que las relaciones sexuales son más libremente emprendidas se explicaría menos la violación, porque si yo puedo tener relaciones con quien quiero, qué necesidad tengo de obligar a otro que no las quiere tener.

-¿Considera que este fallo puede ser un camino hacia la despenalización total del aborto?

-Observo que lo están intentando por todos los caminos, judicial y legislativo.

-¿Cuál es su postura respecto a los proyectos que buscan modificar el Código Civil para agilizar los trámites de divorcio y adopción?

-Se han anunciado una cantidad de reformas que tienen que ver con varios capítulos. Lo que deseo es que lo hagamos con seriedad, que el debate sea sereno, profesional y fundado. En algunos temas, ese debate profundo y completo no lo veo. El llamado divorcio exprés, por ejemplo, es algo que no nos deja tan tranquilos. Incluso en el tema de la minería me gustaría que el debate entre legisladores, profesionales del área y científicos fuera sereno, completo y respetuoso.

-Ahora las parejas del mismo sexo pueden adoptar hijos. ¿Cree que la educación del niño puede verse afectada por eso?

-Creo que si Dios nos dio esta naturaleza humana para que los chicos nacieran de hombre y mujer y fueran criados por ambos por algo será. Yo creo en la Creación, para mí la persona humana no nació por casualidad o por el Big Bang sin que nadie lo pensara. El origen divino del ser humano cuenta mucho en mi opinión.

-Pero cuando un hombre ama a otro hombre o una mujer a otra mujer...¿Habrá que impedirles ese sentimiento?

-Es difícil. Lo que tenemos que preguntar es sí condice con el ser humano porque las cosas que nos salen de adentro no siempre condicen con lo que somos. Tendencia es una cosa y vida o actuación es otra. Hay tendencias respetables porque no son controlables.

-El día que usted se retire de esta responsabilidad en la Arquidiócesis, ¿seguirá viviendo en Mendoza?

-Lo estoy pensando. Gracias a Dios la Iglesia nos da total libertad. Una vez que a los obispos nos aceptan la renuncia uno puede elegir dónde vivir y qué hacer. Me gustaría seguir siendo sacerdote si Dios me da fuerza. La energía que me queda la quiero gastar en eso. Aún no sé dónde.

El Arzobispo Arancibia cumple 75 años y empieza el proceso de jubilación

La norma católica determina que a esa edad los obispos deben presentar su renuncia. El arzobispo mendocino asegura que no está cansado, pero confiesa que ya no tiene tanta fuerza para las exigencias de su misión.

Según las normativas establecidas por la Iglesia Católica, cuando un obispo cumple 75 años debe presentar su renuncia. Monseñor José María Arancibia, máxima autoridad de la Arquidiócesis de Mendoza, cumplirá sus 75 años el próximo 11 de abril y, por ello, tendrá que enviar su dimisión al Vaticano en estos días.

Así, tal cual explica Arancibia, los obispos deben presentar la renuncia cuando están en edad de jubilarse o, en caso de no estar en condiciones de ejercer su función, el momento en que cada uno lo considere apropiado. "Gracias a Dios, la Iglesia puso esta norma en las últimas décadas, cuando yo era joven no existía. La considero muy sabia. La dimisión tiene efecto no cuando se presenta sino cuando la acepta quien tiene que aceptarla, o sea el Papa. Llega al Vaticano a través de la Nunciatura Apostólica", explica el arzobispo.

De esta manera, la Santa Sede se encarga diariamente de informar -a través de publicaciones gráficas y on line- la aceptación de las renuncias y los nombramientos de los nuevos obispos, para lo que, usualmente, suelen demorarse algunos meses.

Aunque se considera cordobés, Arancibia nació en Buenos Aires, en 1937. Pero cuando era un adolescente su familia se fue a vivir a Córdoba, donde cursó su escuela secundaria. Luego ingresó al Seminario Mayor de la Arquidiócesis de esa provincia y en setiembre de 1962 fue ordenado sacerdote.

También durante la década del 60, obtuvo los títulos de licenciado en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y de doctor en Teología por la Pontificia Universidad Lateranense de Roma.

En su querida tierra cordobesa se desempeñó como vicario parroquial y vicario episcopal para el clero. Fue profesor de Teología Moral y juez del Tribunal Eclesiástico. En 1987, fue elegido obispo titular de Cerenza y auxiliar de Córdoba.

En 1993 se trasladó a Mendoza, donde tomó posesión canónica de la diócesis local. El 25 de marzo de 1996 asumió como arzobispo, lugar en el que permanecerá hasta que el Papa Benedicto XVI decida aceptar su renuncia.

Aunque asegura no estar cansado de su actividad, sí confiesa que para las exigencias de la misma se siente con menos fuerza que años atrás. "Ésta es una diócesis enorme; tiene 70 mil kilómetros cuadrados y 1.300.000 habitantes, con un gran porcentaje de católicos. Gracias a Dios, la gente pide que el obispo esté presente en muchas partes, que conozca las comunidades, que las visite, que se junte con los colaboradores de las parroquias, que vaya a las fiestas patronales. Eso supone una vida muy activa", explica el obispo que durante su trayectoria se ha dedicado a recorrer los 15 departamentos que corresponden a su diócesis.

Reflexión en el Domingo de Ramos

"Semana Santa, gracias a Dios, sigue siendo importante para mucha gente y por muchos motivos. Es un mensaje de salud espiritual frente a un mundo tan desquiciado, sacudido, violento, desorientado."

"La salud espiritual también ayuda a la psíquica y a la física. Una persona que tiene un corazón tranquilo, un ánimo contento, una esperanza de caminar en la vida tiene una fuente de gozo, de tranquilidad y de serenidad que hace bien en la vida entera. El que puede decir Cristo ha resucitado, y yo encuentro en la resurrección de Cristo un motivo de esperanza, de alivio y de renovación interior, tiene un valor importante en la vida", reflexionó monseñor José María Arancibia sobre la Semana Santa que comienza hoy con el Domingo de Ramos.

La bendición y procesión de ramos, presidida por el arzobispo, será a las 10.30 desde la iglesia de la Merced hasta la catedral de Loreto. En ese templo, a las 11, se celebrará la misa.