Carta del cardenal Hummes a los sacerdotes del mundo

 

El cardenal Claudio Hummes, prefecto de la Congregación para el Clero, envió una carta a todos los sacerdotes del mundo para animarlos en su labor ministerial.

En la carta, publicada en la página web del Dicasterio www.clerus.org, el Cardenal expresa su deseo de servir y amar a los sacerdotes del mundo, a la vez que los anima a vivir "orgullosos y felices" de su identidad sacerdotal.

Texto de la carta a los sacerdotes

He sentido la necesidad de enviarles un cordial saludo, también a través de nuestro sitio en Internet.

Desde hace algún tiempo me encuentro en Roma, llamado por el amado Papa Benedicto XVI, con el fin de cooperar con Él en el servicio de amor hacia los presbíteros, diáconos y catequistas.

En primer lugar, quiero dirigir un afectuoso saludo al cardenal Darío Castrillón Hoyos –mi inmediato predecesor– ya que gracias a su gran visión de futuro, puedo ahora también proclamar mis palabras por medio de los misteriosos caminos del éter.

El fue un verdadero amigos de los sacerdotes, los llevó en su corazón de Pastor, rezó por ustedes y... los amó.

Queridos amigos: ahora soy yo quien tiene que llevarlos en el corazón, rezar por ustedes y amarlos.

No quiero esconderles que me siento todavía un poco... "novato".

Conservo la nostalgia de todo lo que dejé en San Pablo en el Brasil pero, como Abraham, puse mi confianza en mi Señor y mi Dios y aquí estoy para ustedes como Obispo, con ustedes como sacerdote.

¡Servir a los sacerdotes! ¡Qué misión y qué amoris officium!.

Somos portadores de una identidad específica, que nos caracteriza constantemente en nuestro ser y en nuestro obrar: fuimos consagrados e incorporados en el obrar de Cristo.

Los gestos y las palabras de Jesús se ritualizan en el tiempo y en la historia, suscitando en quien los hace "los mismos sentimientos de Cristo" y los mismos efectos de salvación.

La Iglesia, confiriendo el sacramento del Orden, constituye ontológicamente al presbítero el ser alter Christus o, como algunos afirman, ipse Christus: Lo constituye ministro de la Palabra, ministro de los actos proféticos y del amor pastoral de Cristo.

Así pues, su función no se acaba con la dimensión cultual, sino que se completa en la profética del anuncio de la Palabra y en la pastoral como guía de la comunidad.

El Concilio Vaticano II nos dejó unas bellísimas expresiones, que sintetizan las funciones del Presbítero, delineando también su identidad: "Los Presbíteros, ya sea que se dediquen a la oración y adoración, ora prediquen la Palabra, ora ofrezcan el sacrificio eucarístico y administren los otros sacramentos, o ejerzan otros ministerios por los hombres, contribuyen al aumento de la gloria de Dios y a promover la vida divina en los mismos hombres". (PO 2).

Seamos orgullosos y felices, queridos hermanos, de esta nuestra identidad sacerdotal. Estemos convencidos de ser sacerdotes.

Es verdad, nuestra misión no es fácil, pero unidos a Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, y con María, Madre del primer Sacerdote y de todos los sacerdotes, sabremos ser testigos de la esperanza, que está dentro de nosotros, a favor del gran número de hermanos y hermanas, que todavía hoy tienen necesidad del Camino, de la Verdad y de la Vida.

Bendigo a todos con gran afecto, Cláudio Card. Hummes, Prefecto de la Congregación para el Clero.