María, Madre de misericordia, cuida la vida de tus hijos, que claman a tí

 

Homilía de Mons. José María Arancibia, en la Misa de clausura de la Fiesta de Nuestra Señora de Lourdes. El Challao. 11 de febrero de 2012

"Hoy necesitamos levantar el ánimo. Los motivos de dolor, angustia e inseguridad son muchos. Las formas multiplicadas de injusticia, violencia y corrupción perturban y desaniman. El poder del mal se nos presenta a veces de forma alarmante. Por eso, para animarlos, me valgo de unas palabras del Papa Benedicto en Lourdes (2008):
“¡Vuelvan a María! En la sonrisa de la Virgen está misteriosamente escondida la fuerza para continuar la lucha contra la enfermedad y a favor de la vida..."

Texto del Mensaje

1. María, la Virgen de Lourdes nos convoca de nuevo


Demos gracias por estar juntos, rezando, caminando, cantando. Maria de Lourdes nos atrae y reúne. Somos parte de un inmenso pueblo convocado. Estamos estrechamente unidos a miles de devotos y peregrinos. Vinculados con lazos espirituales y fuertes de fe, esperanza y amor.

Nunca andamos solos por el camino de la vida. María nos acompaña con amor de Madre. Nos asegura la presencia de Jesús, que es camino, verdad y vida (cf Jn 14,6). Con Jesús y con María, descubrimos el sentido más profundo de ser y de caminar como verdaderos hermanos, hijos de un mismo Padre, redimidos por el único Salvador.

A este santuario, como a tantos otros lugares, llegan hoy palabras de gratitud, pedidos de nuevas gracias, y también de perdón. Nos ayudamos unos a otros, para expresar agradecimiento y ruegos, cargados de alegría y de paz interior, en muchos corazones, como de dolor y sufrimientos, en tantos otros.

2. ¿Cómo se dio a conocer María a santa Bernardita?

Los relatos cuentan que, después de varias apariciones, se dio a conocer como la Inmaculada Concepción. Así supieron muchos que Bernardita no mentía. Pero unos días antes, cuando la jovencita quería saber quién ella aquella hermosa Señora vestida de blanco, la Virgen simplemente le sonrió. Esa fue la primera respuesta, que conviene repasar aún ahora. Muchas imágenes y pinturas de la Virgen muestran esa hermosa y serena sonrisa.

María participa en verdad del gozo de la resurrección. Las lágrimas que derramó al pie de la cruz, acompañando a Jesús, se han transformado en una sonrisa, que nada podrá borrar de su rostro. Así manifiesta además su compasión maternal por todos nosotros. Ella ha intervenido en la historia consiguiendo favores de su Hijo, y sigue siendo invocada con plena confianza, en momentos de dicha y de tristeza.

Contemplar hoy la figura sonriente de María, no es un sentimentalismo. Es más bien la expresión de quienes se sienten acompañados y protegidos por la Madre que Jesús nos entregó. En Ella buscan consuelo especialmente los que más sufren, en el cuerpo y en alma. Su actitud sonriente es como la puerta de entrada, para descubrir el misterio que María esconde y revela: el mismo Dios se acerca para manifestar cuánto nos quiere; para asegurar que nos ama, en medio de nuestra pobreza o desgracia. Según algunos, ésta es el mensaje central de Lourdes, siempre hermoso y consolador a la vez.

3. ¿Qué sentido tuvieron los gestos que María pidió a santa Bernardita?

La historia de las apariciones se puede recordar en el contexto de la Biblia y de la liturgia cristiana:

En tiempos de Bernardita, la gruta de Massabielle era un sitio sucio, oscuro y frío. Un lugar donde llevaban los chanchos. Es allí donde María, se mostró bella, pura y blanca, como signo del amor de Dios. Muestra, además, de la dignidad humana, y de cuánto Dios quiere hacer en cada hijo suyo, por medio de la gracia. Es como un resumen del Evangelio: la riqueza de Dios se encuentra con la pobre humana. Cristo ha venido a buscar lo que estaba perdido (cf Lc 19,10). Así pintan en oriente los íconos de Navidad: María recostada con Jesús recién nacido, en una cueva oscura y tenebrosa. La luz vino a iluminar las tinieblas.

Otros gestos pedidos por la Virgen a la muchacha, recuerdan a Jesús y sus misterios. Tuvo que meterse en la gruta sucia, tocar y escarbar el suelo; buscar agua para lavarse. Ante todo, símbolos de la Encarnación, Pasión y Muerte de Jesús en los Evangelios. Probó también el pasto amargo del lugar: recuerdo de las hierbas amargas que se comían con el cordero pascual, invocando al Cordero de Dios, que quita todas las amarguras y todos los pecados del mundo. Así lo invocamos hoy en cada Eucaristía. Por lo demás, ¿no reconocemos los cristianos a Jesús, como fuente de agua viva? Él ha dicho: «El que tenga sed, venga a mí; y beba el que cree en mí» ..."De su seno brotarán manantiales de agua viva" (Jn 7, 37-38).

La gente no entendió aquellas actitudes. Cuando Bernardita apareció desfigurada por el barro en su cara, dijeron que estaba loca. Cuando en verdad era un signo del barro manchado que cada hombre lleva consigo, y que necesita del amor y la misericordia del Redentor.

4. María es testigo de la misericordia de Dios

María canta en el Evangelio de Lucas, y nosotros cantamos con Ella: “Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador, porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso he hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen” (Lc 2,46-50).

Recitando el Magnificat, compartimos el significado de su sonrisa: Dios nos quiere y ha venido a levantarnos de la miseria. La dignidad de hijos de Dios, no se ha perdido por la enfermedad ni por el pecado. Al contrario, atrae la ternura de Dios y su poder redentor, reflejado en la limpia y pura imagen de María.

Hoy necesitamos levantar el ánimo. Los motivos de dolor, angustia e inseguridad con muchos. Las formas multiplicadas de injusticia, violencia y corrupción perturban y desaniman. El poder del mal se nos presenta a veces de forma alarmante. Por eso, para animarlos, me valgo de unas palabras del Papa Benedicto en Lourdes (2008):
“¡Vuelvan a María! En la sonrisa de la Virgen está misteriosamente escondida la fuerza para continuar la lucha contra la enfermedad y a favor de la vida. Junto a Ella se encuentra aún la gracia de aceptar sin miedo ni amargura el dejar este mundo, a la hora que Dios quiera”.

En aquella ocasión, el Papa terminó con una plegaria, que hoy podemos repetir para crecer en esperanza:

"Porque eres la sonrisa de Dios,
el reflejo de la luz de Cristo, la morada del Espíritu Santo,
porque escogiste a Bernardita en su miseria,
porque eres la estrella de la mañana, la puerta del cielo
y la primera criatura resucitada,
Nuestra Señora de Lourdes,
con nuestros hermanos y hermanas de cuerpo y corazón doloridos,
te decimos: ruega por nosotros".

AMEN