Algunos elementos para un debate sobre el aborto

 

Entrevista con el Pbro. Ricardo Poblete

Hablar del aborto, en el actual contexto, tiene una significación muy concreta. En efecto, hoy la vida está muy amenazada por la droga y las diversas adicciones, la pobreza y la marginalidad en la que muchas personas viven su existencia en un estado de vulnerabilidad extrema; también la delincuencia y la inseguridad aparece hoy en forma frecuente como atentado contra la vida. Junto con estos peligros nos encontramos frente al planteo del aborto.

Ante la difusión de tantas opiniones referidas a un tema tan delicado como es del aborto, he querido entrevistar al Pbro. Ricardo Poblete, Licenciado en Teología Moral y Magister en Bioética, participante en diversos Comités de bioética de hospitales de Mendoza. La entrevista quiere abordar temas que muchos se preguntan y no siempre encuentran respuestas capaces de mirar al “todo” del aborto. La clave se da en un adecuado punto de partida y desde allí avanzar en todas las direcciones que la realidad nos desafía. Por lo tanto, iniciamos la entrevista preguntando:

¿Cómo debería entablarse el debate?

RP: El punto de partida para debatir sobre el hecho del aborto en sí mismo. Lo que es el aborto. En este orden la genética contemporánea nos proporciona un dato fundamental: desde la concepción estamos en presencia de un nuevo ser que, totalmente distinto del padre y de la madre, con su patrimonio genético único e irrepetible. Sólo necesita tiempo para desarrollar lo que ya se contiene en programa genético. Por lo tanto, el aborto es la eliminación deliberada y directa (en cualquier forma que se realice) de un ser humano que ya ha iniciado su existencia.

¿Es un bien o un mal moral eliminar una vida humana que ya ha comenzado, aunque fuesen dramáticas las circunstancias, en que se encuentra la mujer, o eventualmente el feto por diversas patologías serias?

RP: Toda vida humana (iniciada en la concepción) posee una dignidad en sí misma, independiente de cualquier circunstancia en que se encuentre. De aquí surge una exigencia ética: respetarla y protegerla

El ejercicio de las ciencias de la salud, por tanto, ¿cómo deben ubicarse frente a este ser humano que ya vive en el seno materno?

RP: Las ciencias de la salud, están al servicio de la vida y su protección. No importa si los agentes sanitarios tengan o no convicciones religiosas. No es lícito que problemas de orden socio-económico se resuelvan a través de actos médicos.

“Se habla de embrión, feto, ser humano, persona ¿es lo mismo o no lo es? ¿Qué consecuencias éticas, médicas y legales implica cada uno de estos términos?

RP: Los términos 'cigogto', 'pre-embrión', 'embrión', 'feto' en el vocabulario biológico pueden indicar estadios sucesivos en el desarrollo del ser humano. Se utiliza libremente estos términos, atribuyéndoles un idéntico significado ético. Con ellos designa el fruto, viable o no, de la generación humana, desde el primer momento de su existencia hasta el nacimiento.

En el pensamiento eclesial no entran en la discusión de índole filosófica sobre si el embrión es o no persona. Dejan abierta la cuestión. Sin embargo ambas afirman que el embrión hay que respetarlo 'como' persona

Por otra parte Juan Pablo II en su reformulación del concepto de aborto en Evangelium Vitae nº 58 expresa: "el aborto procurado es la eliminación deliberada y directa, como quiera que se realice, de un ser humano en la fase inicial de su existencia, que va de la concepción al nacimiento". Como verás tampoco entra en la discusión de si es o no persona. Nadie puede discutir que es un ser humano.

Como el ‘riesgo’ es inherente a la condición humana, no se debe descartar que la vida o salud de la madre, corran riesgos. Este es un hecho innegable y por lo tanto, hay que tenerlo en cuenta para proteger la salud y vida de la madre. ¿Hay que optar por uno o por otro?

RP: Hay que afirmar con claridad: cuando una mujer está embarazada, no hablamos de una vida sino de dos, la de la madre y la de su hijo o hija en gestación. Ambas deben ser preservadas y respetadas. La biología manifiesta de modo contundente a través del ADN, con la secuenciación del genoma humano, que desde el momento de la concepción existe una nueva vida humana que ha de ser tutelada jurídicamente. El derecho a la vida es el derecho humano fundamental.

¿Qué tipo de riesgos corre la madre? El avance de la medicina con la ayuda del avance tecnológico, en el estado actual de desarrollo, ¿pone en una verdadera disyuntiva de tener que elegir entre la vida de la madre o del feto?

RP: No existe ninguna práctica humana en general, ni médica en particular, carente de riesgo. Es una falacia hablar de ‘aborto seguro’. Por otra parte, los avances médicos y tecnológicos han hecho que una disyuntiva de elección entre la vida de la madre y del feto, hoy es sumamente rara. La verdadera ciencia médica intenta salvar tanto a la madre como a su hijo que vive en el seno materno.

¿Cómo se debería ubicar la Legislación frente a las dos vidas reales, objetivas, que ya están viviendo, como son la madre y el feto?

RP: Si la Legislación brinda protección a toda vida humana, que reconoce que comienza con la concepción, no puede sino brindar protección jurídica, sobre todo a aquella más indefensa. Una decisión legislativa que favoreciera la despenalización del aborto tendría consecuencias jurídicas, culturales y éticas. Las leyes van configurando la cultura de los pueblos y una legislación que no protege la vida favorece una cultura de la muerte. La ley, en cuanto base de un ordenamiento jurídico, tiene un sentido pedagógico para la vida de la sociedad.

¿No se tendrían que pensar otras alternativas para salir al paso de estas mujeres que sufren el drama de un embarazo no deseado?

RP: Reconociendo que existen verdaderos dramas que ‘inducen’ a mujeres a solicitar el aborto, hay que afirmar con claridad, que jamás dar muerte a un inocente resuelve los problemas de fondo. Urge pensar políticas públicas, educación integral, y fundamentalmente revalorizar la responsabilidad de lo que implica el ejercicio de la sexualidad para no tener que llegar a los extremos dramáticos.

Como tejido social, incluida la Iglesia y los diversos credos, ¿cómo se puede acompañar efectivamente a las mujeres que viven tal situación?

RP: Siguiendo el ejemplo de Jesucristo, el Buen Samaritano, dejarse ‘conmover’ por el drama de quien piensa el aborto como la única alternativa. Cercanía en la escucha del drama y generar grupos interdisciplinares que ayuden a la persona a que no se sienta sola. La misericordia y la verdad tienen que ir juntas para dar una auténtica ayuda.

Teniendo en cuenta la cantidad de matrimonios que desean adoptar niños, ¿no sería el momento adecuado para revisar una Ley de Adopción, para que se puedan concretar las mismas de una forma más expeditiva?

RP: Este punto es muy importante, porque reconociendo que muchas mujeres no quieren o no pueden hacerse cargo del hijo que no buscaron, la adopción legal puede ser una posibilidad para poder no solamente salvar vidas inocentes, sino brindarle el amor de un matrimonio que desinteresadamente esté con posibilidades de hacerlo.

Entrevista: Pbro. Lic. Marcelo De Benedectis
Vocero del Arzobispado de Mendoza