Finalizó Misión Universitaria en Lavalle

 

Proyecto Manos a la Obra

Del 26 al 30 de diciembre último se realizó en Lavalle la misión universitaria "Manos a la Obra".

Este proyecto finalizó con la Santa Misa presidida por Mons. José María Arancibia.

En la celebración el obispo, alentó y exhortó a los estudiantes a continuar su compromiso solidario en consonancia con la Pastoral Universitaria, señalando, la alegría que para la Iglesia de Mendoza significa este nutrido número de jóvenes que se animan a poner al servicio de los demás los talentos recibidos.

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Manos a la Obra
Proyecto Universitario Solidario – Pastoral Universitaria Mendoza

Crónica de la Misión

Por Carolina Balmaceda


El día 26 de diciembre nos reunimos los jóvenes universitarios en la Terminal del sol para salir rumbo a Lavalle. Se puede considerar este el primer momento de sorpresa para organizadores y distintas áreas de trabajo, ya que nos encontramos con unos 70 jóvenes dispuestos a pasar calor y renunciar a unos días de vacaciones para comprometerse con la realidad social.

Los coordinadores generales del proyecto, Padre Matías, Romina Méndez y Gastón Vega, realizaban un relevamiento de los materiales y de los participantes a fin de que no faltara nada.

Cerca de las 11 horas salió la primer tanda de pasajeros y luego la segunda. Poco a poco los jóvenes arribaban a la Villa Tulumaya, en Lavalle, donde pasarían los próximos cuatro días.

Alojados en el albergue de la municipalidad de Lavalle, los estudiantes comenzaron a instalarse, mientras otras áreas de trabajo del proyecto organizaban lo que serían esos días allí.

El área de infraestructura, encargada de la comida y elementos necesarios para el lugar donde se vivirían esos días, ya se encontraba trabajando en la preparación del almuerzo. Los chicos del área de Formación organizaban el retiro que se daría ese día.

Aquellos estudiantes que trabajaban en difusión estaban ya integrándose con los estudiantes de los diversos proyectos y pidiendo hojas de ruta a cada encargado para poder documentar absolutamente todo.

Quienes se ocupaban de la recreación organizaban las actividades que servirían para que los jóvenes de diversas universidades de Mendoza se integraran.

Por otro lado, los universitarios que se encargarían de llevar a cabo los proyectos de campo con la gente en Lavalle, se ubicaban en el albergue y reunidos, con mate de por medio, pautaban las formas de trabajo que llevarían a cabo según lo que habían venido planificando y los relevos que habían realizado anteriormente en la zona.

Durante este primer día la acción se redujo al trabajo interno, se realizó un retiro donde los chicos tuvieron un espacio para la reflexión, para el silencio, para adaptarse, para escuchar el mensaje de Dios y encarar su propia respuesta.

Los casi 70 jóvenes pertenecían a carreras y universidades muy diversas, tanto públicas como privadas.

Durante los tres días siguientes se trabajó en los proyectos específicos y además se mantuvieron momentos de formación y reflexión internos de los propios estudiantes.

Algunas carreras se unieron a fin de armar un proyecto más sólido e integrado. Así es como estudiantes de artes se integraron con estudiantes de la facultad de Filosofía y Letras y emprendieron un proyecto a realizar en Asunción, donde se persiguió el objetivo de conseguir la recuperación de la memoria histórica huarpe.

Jóvenes de medicina se integraron con otros de odontología y conformaron el proyecto de Salud, a realizar en barrios de la villa Tulumaya, en el cual dieron charlas preventivas de tabaquismo, lactancia materna, y otros, midieron la presión, la glucosa, la higiene bucal, necesidad o no de tratamiento, etc.

Los estudiantes de la facultad de Ciencias Económicas se dedicaron a visitar a productores para asesorarlos con la cría de conejos y las estrategias de venta e inserción en el mercado.

Las estudiantes de psicopedagogía llevaron a cabo un proyecto de educación en valores con los niños del barrio Santa Cecilia. Los de ingeniería realizaron talleres de computación para niños y realizaron la conexión eléctrica, la instalación completa de tomas, llaves y luces en un nuevo salón de Cáritas destinado a talleres.

En el campo de las artes hubo dos talleres más, uno de ellos destinado a los niños de la villa Tulumaya en el cual los mismos realizaron dibujos libres que luego se llevaron a un mural pintado por los jóvenes que daban el taller y los mismos niños, en las adyacencias de la plaza departamental.

El otro proyecto estaba avocado a adolescentes y era un taller de expresión y teatro, las jóvenes que lo dieron buscaban enseñar técnicas básicas de improvisación y expresión y como finalidad exponer una obra con los chicos allí reunidos.

El día viernes 29 los jóvenes se despidieron de la comunidad lavallina con un festival en el cual expondrían lo trabajado durante la semana. Por ello, en la plaza departamental, se comenzó e espectáculo a las 21:30 hs. Presentaron su trabajo todos los grupos, muchos de ellos (como psicopedagogía, artes –mural-, artes-taller de teatro y expresión-) lo hicieron con la participación de los niños y adolescentes con quienes habían trabajado.

En la mitad del festival, el cielo invadido de nubes amenazantes explotó en lluvia y todos debieron guarecerse en la parroquia Ntra. Sra. del Rosario. Allí se continuó con las presentaciones y la gente entusiasmada participó y disfrutó del festival.

Ya terminada la labor, sólo restaba una despedida interna, un momento para que estos jóvenes que buscan unir la fe y la vida pudiesen reconocerse entre ellos mismos y descubrir cuánto es posible cuando todos unen sus fuerzas, sus conocimientos, su predisposición.

El día sábado sirvió para eso, fue la despedida entre ellos mismos, despedida con el párroco de Lavalle, y también la aceptación de esta semilla que empieza a sembrar la Pastoral Universitaria de Mendoza.

Estos jóvenes han descubierto que ya no se puede ser indiferente ante la realidad, porque se sabe cuánto se es capaz de modificarla.

El proyecto se cerró con la Santa Misa que presidió Mons. José María Arancibia, en la cual alentó y exhortó a los estudiantes a continuar su compromiso solidario en consonancia con la Pastoral Universitaria, señalando la alegría que para la Iglesia de Mendoza significa este nutrido número de jóvenes que se animan a poner al servicio de los demás los talentos recibidos.


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Nota Publicada por diario Los Andes.

Por Miguel Títiro

Futuros profesionales en misión solidaria con gente de Lavalle


Estudiantes de distintas carreras y universidades muy diversas, tanto públicas como privadas, y algunos jóvenes ya recibidos, realizaron una experiencia de convivencia y trabajo solidario en distintas zonas de Lavalle.

“No fue una excursión, un ir y estar un rato, y luego no volver más, sino que asumimos un compromiso de por lo menos tres años”, dijo Gastón Vega, de 19 años, uno de los coordinadores del grupo y alumno de Ciencias Económicas.

El equipo estuvo integrado por 70 chicos y chicas, con un promedio de edad de 25 años, integrantes de la recién formada Pastoral Universitaria, en el ámbito de la Arquidiócesis de Mendoza.

El proyecto puesto en marcha se llama “Manos a la obra”. Su objetivo es poner las carreras o los estudios al servicio de la comunidad. En este caso se eligió Lavalle, pero en el futuro se avanzará sobre otros departamentos con carencias.

Los futuros egresados se dividieron por especialidades y, con el apoyo del municipio de Lavalle y de otras organizaciones locales, entablaron relaciones con distintas comunidades. Mientras duró la experiencia, cinco días, los voluntarios vivieron en el complejo polideportivo que el municipio tiene en Villa Tulumaya. El contingente compartió la labor y las reflexiones con el sacerdote Matías Taricco, de 32 años, asesor de la pastoral e hijo del comprometido ex cura tercermundista Edgar Taricco.

Las tareas

Colocados en el terreno, los futuros profesionales y algunos que ya lo son, encararon diversas tareas. El equipo de Filosofía y Letras de la UNCuyo hizo una experiencia de recuperación de la memoria histórica en la comunidad huarpe del pueblo de La Asunción.

El taller de Economía utilizó su tiempo para asesorar a los productores de conejo, especialmente en Jocolí Viejo, Tres de Mayo y hasta en Encón.

Gastón Razquín, sobrino nieto del recordado y ya desaparecido meteorólogo Bernardo Razquín, integró el lote de los “médicos”, en realidad alumnos de Medicina, quienes relevaron el estado sanitario de 150 habitantes del barrio Santa Cecilia.

“No nos cortamos solos. En la zona hay un sistema de salud oficial y coordinamos nuestro accionar con el hospital Domingo Sícoli y con el Área Departamental de Salud local”, explicó Gastón. “Hicimos -agregó- atención primaria de la salud, incluida la revisación de la boca por los futuros odontólogos, y armamos talleres sugeridos por los propios médicos del Ministerio de Salud y del municipio”. Para dar seriedad a estos controles, los integrantes de este segmento fueron supervisados por el joven médico Ignacio Torre.

Otro sector que tuvo una experiencia enriquecedora fue el del profesorado de Historia, de la Facultad de Filosofía y Letras, que encaró un trabajo con las familias de La Asunción. “Sabemos que hay investigaciones muy serias sobre estos pobladores, sus costumbres y cultura -dijo Fernanda Santucci (25)-, pero nuestro propósito es divulgar sus orígenes y realidad entre personas que creen que sólo descendemos de inmigrantes”.

Carolina Balmaceda, de Luján de Cuyo, opinó: “Sembramos algo y descubrimos que no podemos ser indiferentes ante la realidad; también nos dimos cuenta de cuánto somos capaces en el intento por modificarla”.

“Ha sido una sorpresa muy

grande, difícil de olvidar”


Diversos protagonistas, receptores de la tarea de los universitarios, dijeron que estaban gratamente conmovidos por lo que ocurrió en los últimos días del año pasado.

Jimena Silva (19), de Jocolí Viejo, opinó a través del teléfono: “Fue una sorpresa muy grande, difícil de olvidar. La gente se prendió no sólo por los beneficios sino también por factores espirituales”.

La directora de Cáritas Lavalle y ama de casa, Blanca Vicencio (48), calificó de “maravillosa” la iniciativa de los universitarios. “Se preocuparon por ir al desierto, visitar a la gente, detectar sus necesidades y volver con las soluciones que podían dar. A nosotros nos instalaron la luz en nuestro local del barrio Amyso I”.

Los jóvenes emprendedores de La Asunción aprendieron un poco de escenografía y otros aspectos del teatro con los alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras. Mercedes González (19) contó que los lugareños están preparando, en versión de comedia, una leyenda sobre los Altos Limpios, que pronto presentarán en la villa de Lavalle.