Misas en el Día de los fieles difuntos

 

2 de noviembre en el Cementerio de Ciudad

El miércoles 2 de noviembre la Iglesia conmemora el día de todos los fieles difuntos. Con esta intención se celebrará en la capilla “Nuestra Señora del Rosario”, ubicada en el cementerio, de Ciudad, la Santa Misa, en dos horarios.

Por la mañana, a las 11:30 horas, presidirá el Pbro. Hugo Asid y por la tarde, a las 17:30 horas, presidirá el P. Bruno Lago Parolín.

Posteriormente a la Misa de la tarde los Ministros extraordinarios de la comunión van a bendecir las tumbas del camposanto a pedido de los asistentes, tradición que se realiza desde hace algunos años.

Desde su institución en el siglo X, la Iglesia reza en este día por nuestros difuntos, hilvanada con el recuerdo y el cariño, sube hasta los oídos de Dios Padre que no quiere que nadie se pierda y nos une a todos en una sola familia, una sola iglesia, un solo pueblo, el de los redimidos por Cristo el Señor.

Día de los fieles difuntos

Al día siguiente de la fiesta de Todos los Santos, la Iglesia recuerda a todos los hombres que han llegado al término de su vida y pide por sus almas en el día de los Fieles Difuntos. Fundamenta esta tradición en dos creencias que tenemos los cristianos:

- todos formamos un solo cuerpo: el Cuerpo de Cristo (Cf. 1Co 12,12-31), por lo que no podemos desentendernos de los miembros que ya nos han precedido en la muerte;

- y resucitaremos un día de entre los muertos, del mismo modo que Cristo ha resucitado. La fe en la resurrección descansa en la fe en Dios que "no es un Dios de muertos sino de vivos" (Mc 12,27).

El Catecismo de la Iglesia Católica, publicado por el Papa Juan Pablo II en 1992, es un texto de máxima autoridad para todos los católicos del mundo y dice cinco cosas acerca del Purgatorio:

1ª. Los que mueren en gracia y amistad de Dios pero no perfectamente purificados, sufren después de su muerte una purificación, para obtener la completa hermosura de su alma (1030).

2ª. La Iglesia llama Purgatorio a esa purificación, y ha hablado de ella en el Concilio de Florencia y en el Concilio de Trento. La Iglesia para hablar de que será el fuego purificador, se basa en aquella frase de San Pablo que dice: "La obra de cada uno quedará al descubierto, el día en que pasen por fuego. Las obras que cada cual ha hecho se probarán en el fuego". (1Cor. 3, 14).

3ª. La práctica de orar por los difuntos es sumamente antigua. El libro 2º. de los Macabeos en la S. Biblia dice: "Mandó Juan Macabeo ofrecer sacrificios por los muertos, para que quedaran libres de sus pecados" (2Mac. 12, 46).

4ª. La Iglesia desde los primeros siglos ha tenido la costumbre de orar por los difuntos (Cuenta San Agustín que su madre Santa Mónica lo único que les pidió al morir fue esto: "No se olviden de ofrecer oraciones por mi alma").

5ª. San Gregorio Magno afirma: "Si Jesucristo dijo que hay faltas que no serán perdonadas ni en este mundo ni en el otro, es señal de que hay faltas que sí son perdonadas en el otro mundo. Para que Dios perdone a los difuntos las faltas veniales que tenían sin perdonar en el momento de su muerte, para eso ofrecemos misas, oraciones y limosnas por su eterno descanso".