XVIIIª Jornadas Diocesanas de Pastoral

 

”La Iglesia diocesana de Mendoza al servicio de la Vida y de la Educación”

El sábado 17 de septiembre, en el Colegio Nuestra Señora de la Misericordia, se realizaron las XVIIIª Jornadas Diocesanas de Pastoral de la Iglesia de Mendoza, iluminados por el desafío del presente año: “La Iglesia diocesana de Mendoza al servicio de la Vida y la Educación”.

De la jornada participaron el arzobispo de Mendoza, Mons. José María Arancibia, el obispo auxiliar, Mons. Sergio Buenanueva, presbíteros, religiosos, religiosas, diáconos y agentes pastorales de los distintos espacios pastorales de la arquidiócesis.

Sus objetivos fueron:

1. Motivar desde la espiritualidad de comunión el Camino de Renovación Eclesial y Pastoral.

2. Compartir en un clima orante y fraterno, la experiencia de las XVIIIª Jornadas 2011 en cada uno de los espacios pastorales.

3. Impulsar en nuestros espacios pastorales, desde la realidad y a la luz del Plan, una revisión participada y comprometedora de la acción evangelizadora a favor de la educación y las vocaciones en Mendoza.

En la oración inicial se pidió que en esta nueva Jornada de Pastoral 2011 reinara la alegría del encuentro fraterno, el deseo de renovación pastoral y el entusiasmo por anunciar el Evangelio de Jesús, y así también suplicando al Espíritu que otorgue la gracia de acoger el don, al tiempo de ponerse a trabajar en él.

El trabajo principal del encuentro se realizó por espacios pastorales y las parroquias se reunieron por decanatos. La tarea era continuar lo trabajado y reflexionado en los encuentros previos y sus aportes. Seguidamente tomando en cuenta la voz de nuestros pastores se elegía una o dos interpelaciones de los obispos, que en síntesis son:

Dicen nuestros obispos: “Desde la Jornada Juntos Caminamos hemos deseado responder a la convocatoria hecha por el Papa Benedicto y por el episcopado argentino, trabajando en éste año los desafíos de educación y vocación, junto al tema de la vida. Desde el Plan se han seleccionado acciones para responder a esos desafíos. Una atenta mirada sobre ellos, ya sea particularmente o en conjunto nos permite acercar nuestra preocupación eclesial a los temas más profundos de la existencia humana.

Como pastores del Pueblo de Dios acercamos algunas interpelaciones, desean ser expresión de nuestras inquietudes y preocupaciones más hondas. Con ellas deseamos alentar a todos los responsables de la vida pastoral de la iglesia en Mendoza a orientar su discernimiento pastoral a fin de procurar una adecuada programación pastoral en todos los espacios, procurando hilvanar lo mejor posible estos tres temas, “educación”, “vida” y “vocaciones”.

A partir de esta propuesta hubo un momento de reflexión personal, luego uno grupal donde, y a partir de estas interpelaciones se respondía preguntas tales como:

¿Qué planteo quisiéramos acercar a nuestros obispos (valoraciones, dudas, propuestas)?, ¿Qué acciones pastorales a favor de la educación valoramos más hacia delante?, etc.

Finalmente, luego del plenario y evaluación de la jornada, hubo un momento orante y en un clima de gran recogimiento. A nuestra Madre del Rosario se rogó y se puso en sus manos el trabajo y la reflexión. Damos a continuación las principales:

1. “Madre del Rosario, hemos orado y reflexionado juntos el camino pastoral que tenemos entre manos. Nos preocupan muchas situaciones y problemáticas a las que hoy no damos una respuesta suficiente. Pero, por encima de todo, nos alienta la esperanza que nos da saber que nos acompañas en el camino”.

2. El Evangelio de la Vida reclama su entrada en una sociedad que, aun defendiendo, de diversos modos, la vida, parece desechar aquella que es más vulnerable, débil, enferma o anciana.

3. La Educación que como Iglesia Diocesana nos hemos propuesto revitalizar, nace de la convicción primera que todos somos discípulos del único Maestro, Jesucristo. Seguimos sus pasos, imitamos su vivir, bebemos su cáliz, compartimos su suerte.

4. “María, gracias por esta Jornada de oración y reflexión. Gracias por volver a entusiasmarnos con el seguimiento de tu Hijo. Gracias por ser Madre, Maestra y Elegida de Dios para nosotros”.

La despedida consistió en una “bendición poderosa”, como expresó Mons. Arancibia, cuando invitó a todos los sacerdotes y diáconos presentes a impartir junto con él la bendición final, que cada uno lleva a su comunidad con gozo y esperanza para el trabajo misionero.

Así también, posteriormente, los obispos dieron un mensaje de gratitud por el trabajo dedicado a esta jornada.

Ellos expresaron:

“Gracias por toda la ayuda ofrecida con ocasión de esta XVIIIª jornada de pastoral diocesana de este sábado pasado.

No dejemos de mirar lo que tenemos y pudimos vivir como experiencia de comunión, sumando un paso más, a los que se dan en tantísimas expresiones de vida de la Iglesia en Mendoza.

Gracias por la generosidad de tantos en aceptar un servicio, en ofrecer su tiempo, gracias por dar y darse con auténtica disposición del corazón. Se notó y nos hizo bien a todos”.