Fiesta de Santa Rosa de Lima y Jubileo de la parroquia

 

La comunidad da inicio al Jubileo por sus 125 años de vida

Unas cinco mil personas participaron el pasado martes 30 de la celebración patronal en honor a Santa a Rosa de Lima. Con la alegría de este acontecimiento, la comunidad de la parroquia Santa Rosa, festejó su fiesta donde inicia su año jubilar por los 125 años de parroquia. Se realizaron varios actos durante el día con la participación de una multitud de fieles, seminaristas, sacerdotes y autoridades del lugar.

Por la tarde se realizó la celebración de la santa Misa que estuvo presidida por el arzobispo de Mendoza, Mons. José María Arancibia y concelebrada por el obispo auxiliar, Mons. Sergio Buenanueva. Posteriormente, se llevó a cabo la tradicional procesión con la santa, por las calles del departamento.

La Homilía estuvo a cargo de Mons. Buenanueva, quien se refirió a la vida en santidad de Rosa de Lima: “Nos muestra, dijo, la verdadera grandeza de la vida. Ella nos enseña dónde se halla el verdadero tesoro del reino de los cielos, por el que vale la pena dejarlo todo, venderlo todo”.

“No tengamos vergüenza, expresó el obispo, de decirlo claramente, también nosotros, hombres y mujeres del siglo XXI, necesitamos escuchar este mensaje: busquemos la unión con Dios, busquemos su amistad y su gracia, anhelemos de todo corazón vivir para Él, según su Ley, de acuerdo a su Palabra”.

Al finalizar destacó este tiempo de inicio del jubileo por los 125 años de la parroquia Santa Rosa. “Damos inicio a este tiempo de gracia y de júbilo, motivados por unas palabras del Santo Padre Benedicto XVI que bien podría hacer suyas Santa Rosa de Lima, nuestra patrona: “No tengan miedo de Cristo. Él no quita nada y lo da todo”, dijo Mons. Buenanueva, y afirmó que “un Jubileo es también un tiempo de profunda conversión para las personas y la misma comunidad parroquial. Nuestra Diócesis se halla, toda ella, en camino de conversión y renovación pastoral. El Jubileo de la parroquia y comunidad de Santa Rosa nos interesa a todos, porque es una gracia de Dios para todos nosotros”.

Deseó que Santa Rosa nos inspire en este camino de júbilo, de conversión y de renovado ardor misionero, para que todos conozcan, experimenten y saboreen qué bueno es el Señor.