Pasado y presente de Mendoza de la mano del Apóstol Santiago

 

Homilía de Mons. José María Arancibia en la Celebración de Santiago Apóstol

"Agrademos:- la vida de aquellos que en Mendoza se entregaron con generosidad por causas nobles, como la libertad emancipadora, la justicia, la paz y la concordia social
- el valor de quienes asumieron aun peligros de muerte, por defender la salud, la vida, el bienestar y el progreso de sus familias y conciudadanos
- la entrega humilde y escondida de hombres y mujeres que contribuyeron al progreso espiritual y material de Mendoza, aun cuando la historia no registre sus nombres y apellidos".

Texto Completo del Mensaje

Pasado y presente de Mendoza de la mano del Apóstol Santiago

1.
Mendoza está celebrando 450 años de fundación. Una historia larga y fecunda. Prestar atención a esa historia, es aprender de una “maestra de vida”, como decían los antiguos (Cicerón). Desde el comienzo, esta ciudad se puso bajo el amparo de los santos y de la Virgen María, porque fue fundada por cristianos creyentes. Entre aquellos españoles era muy querida la figura del apóstol Santiago, por quien se habían sentido protegidos y defendidos, a través de siglos. Su sepulcro en Galicia, ya era meta de muchos peregrinos venidos de toda Europa. Recorrer el camino de Santiago, significaba buscar ante todo la conversión personal. Es decir, una manera nueva de vivir, más acorde con el Evangelio de Jesucristo.

2. Los santos son venerados como amigos de Dios. Ellos son testigos del amor divino, en el cual creyeron y esperaron. Seguidores y discípulos de Jesús, para ser luz y sal de la tierra. Al repasar su historia, gozamos admirando la verdad, el bien y el amor, plasmados en la vida cotidiana. Hace apenas dos meses, celebramos con alegría y gratitud la proclamación del Papa Juan Pablo II, como beato, recordando su servicio a la Iglesia, y su visita a Mendoza (1987). En el caso del Apóstol Santiago, patrono de Mendoza, todo cuanto sabemos de él, proviene de la Palabra de Dios. Poner interés en su vida y en su ejemplo, supone abrir y escuchar el Evangelio mismo.

3. Santiago fue uno de los doce Apóstoles que eligió Jesús. Era pescador, como su padre Zebedeo, y su hermano Juan. Escuchó el llamado del Señor a orillas del lago, y dejando las redes lo siguió de inmediato. Había sido escogido por Jesús, que lo miró con amor, para estar con él, y para ser enviado a predicar el Reino. Con el Maestro y los otros Apóstoles, recorrió pueblos y ciudades, escuchando la enseñanza del Maestro, admirando sus milagros, buscando la salvación prometida. Mucho les costó creer y confiar en un Mesías pobre y humilde, que debía entregarse voluntariamente a la muerte. Aun cuando esa muerte, era anunciada por Jesús como supremo acto de amor, para luego resucitar, y comunicar a los creyentes vida en abundancia.

4. La mención de Santiago en los Evangelios, muestra rasgos muy humanos. Cuando Jesús fue rechazado en un pueblo enemistado con los judíos, él y su hermano se enfurecieron, y estuvieron a punto de pedir fuego del cielo, para destruir aquel lugar. El Señor tuvo que calmarlos. Quizás por eso les puso el sobrenombre de “hijos del trueno”. En otra ocasión, al escuchar al Maestro describir las maravillas del Reino, se atrevieron a pedir para ellos un puesto importante. No comprendían todavía, que sí lo tendrían, pero dejándolo todo, para ser anunciadores del Evangelio, y dar la vida por Jesús. Finalmente, él fue uno de los que huyó cuando Jesús fue apresado; aunque luego pudo ser testigo del Señor resucitado.

5. Santiago pertenece a un pequeño grupo, dentro de los doce, que vivió algunos momentos singulares, durante aquellos tres años. Fueron hechos significativos del Reino anunciado y ofrecido a todos, para su salvación. Se trata de: la resurrección de la hija de Jairo (Mc 5,35-43); la transfiguración (Mt 17,1-8); y la agonía en el huerto de los olivos (Mt 26,36-46). Estas tres ocasiones permiten adentrarse en la experiencia de Santiago, seguidor y amigo de Jesús. Para nosotros, dichos relatos son hoy palabras de vida, que despiertan fe y esperanza. Me ha parecido interesante tomarlas este año, para dar gracias por la historia de Mendoza, y para pedir por nuestra querida provincia.

6. Jairo, funcionario judío y jefe de la sinagoga, recurre a Jesús porque ha muerto su pequeña hija de 12 años. Luego lo acompaña hasta su casa, donde en medio de gritos y llantos, aún entre burlas hacia él, Jesús ordena a la niña levantarse. Ella se alza y comienza a caminar. ¿Cómo invocar hoy al patrón Santiago, testigo de este milagro?

Ante todo, DAMOS GRACIAS:

- por tantos padres y madres de familia, que en los 450 años de Mendoza, criaron y educaron a sus hijos con amor y entrega

- por su testimonio de valor y abnegación, frente a la enfermedad, el dolor y la muerte

- por la fe cristiana que inspiró y sostuvo a los mendocinos, en los momentos difíciles de su vida familiar y social

- por todos los seguidores del Evangelio, que estuvieron, y aún están, junto a los afligidos, los tristes y los más pobres.

PEDIMOS para este tiempo:

- vínculos de afecto profundo entre esposos, y entre padres e hijos, para que en cada hogar todos se sientan amados y respetados

- sabiduría y valor para que padres y maestros eduquen a las nuevas generaciones en sólidos valores humanos y cristianos; ante todo con su testimonio

- una fe religiosa madura y convencida, para promover un crecimiento que supere el materialismo y toda forma de egoísmo

- dirigentes sabios y honestos, siempre atentos al bien común.

7. Transfiguración: Cuando Jesús comenzó a predecir que debía morir y resucitar, no lo comprendieron. Esperaban un Mesías poderoso, que produjera de inmediato los cambios anhelados. Entonces el Señor quiso sostener la fe de sus discípulos, compartiendo con Pedro, Santiago y Juan, en el monte Tabor, un momento de gloria. Allí les recordó las antiguas promesas de un Dios fiel, y les mostró la belleza incomparable de su cuerpo glorioso. ¿Qué oración nos inspira el apóstol Santiago, testigo privilegiado en aquel monte?

DEMOS GRACIAS:

- porque los pobladores de esta tierra, primero naturales y luego extranjeros, encontraron junto a la montaña el coraje para trabajar sin descanso, enfrentando peligros y adversidades

- porque mucha gente buena y sabia mantuvo altos ideales de convivencia familiar y política, aun en períodos oscuros,

- por la fe y la esperanza de los cristianos, que entendieron la vida como un don de Dios, cuya singular dignidad brilla en el rostro de Cristo transfigurado

PIDAMOS:

- espíritu fuerte y animoso para cuantos se sienten agobiados por cualquier duda, incertidumbre o desaliento

- acciones valientes, tanto privadas como públicas, para cuidar y defender la vida humana, sobre todo de los más débiles, porque es valiosa en sí misma, y nunca utilizable

- proyectos sostenibles de promoción de todos los hombres, y de todo el hombre

- diálogo fecundo entre la fe y la cultura actual, para que sean reconocidos los aspectos espirituales y trascendentes del ser humano.

8. AGONÍA EN EL HUERTO. Jesús quiso que Santiago, con Pedro y Juan, lo acompañaran en su última oración. Estaba profundamente abatido. Iba a ser traicionado por Judas y entregado. Casi todos sus discípulos serían vencidos por el miedo. Él se disponía a entregar su vida libremente, asumiendo todo mal, y una tristeza de muerte. Sus acompañantes, sin comprender, fueron vencidos por el sueño. ¿Cómo completar esta plegaria por Mendoza?

AGRADECEMOS:

- la vida de aquellos que en Mendoza se entregaron con generosidad por causas nobles, como la libertad emancipadora, la justicia, la paz y la concordia social

- el valor de quienes asumieron aun peligros de muerte, por defender la salud, la vida, el bienestar y el progreso de sus familias y conciudadanos

- la entrega humilde y escondida de hombres y mujeres que contribuyeron al progreso espiritual y material de Mendoza, aun cuando la historia no registre sus nombres y apellidos

IMPLORAMOS:

- ante todo el perdón de Dios y de los hombres, por la responsabilidad histórica que nos cabe respecto a la vida humana amenazada, arruinada o destruida

- el perdón por la injusticia y la corrupción; por el descuido de los pobres y sufrientes; por la indiferencia y falta de solidaridad

- poder hacer un proyecto de sociedad, edificada sobre la verdadera igualdad, el progreso integral, y la amistad social

- tener más misioneros y pastores santos, que nos entusiasmen por ser discípulos alegres y comprometidos del Señor.

¡El apóstol Santiago presente ante Dios estas peticiones, y todo lo demás que cada mendocino desde su corazón implore!

+ José María Arancibia
Arzobispo de Mendoza