Se festejó en la Iglesia de Mendoza el Día del Papa

 

Ceremonia central en la catedral Nuestra Señora de Loreto

El martes 29 de junio, solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, se realizó en la catedral de Nuestra Señora de Loreto, la misa por el Día del Pontífice y del 60º aniversario sacerdotal de Benedicto XVI. La Eucaristía estuvo presidida por el obispo auxiliar de Mendoza, Mons. Sergio Buenanueva.

A la celebración asistieron sacerdotes, comunidades parroquiales y religiosas, colegios católicos e instituciones de apostolado, para “testimoniar así su fiel adhesión al Santo Padre y a su Magisterio”.

En la Catedral de Mendoza el Santísimo Sacramento estuvo expuesto durante todo el día. La adoración y Laudes comenzaron a las 8:00 horas, desde las 9:00, el Deplai organizó turnos de adoración, los cuales fueron guiados por: Equipo de Liturgia, María de Nazareth y Anunciando el Evangelio, Legión de María y Cofradía del Rosario, Movimiento de Peregrinos, Renov. Carismática Católica, Acción Católica, Scout Católica, Mov. Familiar Cristiano, Deplai y Mov. Cursillos.

Por la tarde, a las 18:00 se celebraron Vísperas y a las 19:00 se finalizó con la celebración de la Santa Misa.

En su homilía, Mons. Buenanueva, se refirió especialmente a la persona del Santo Padre: “Miramos al que se sienta en la sede de Pedro, dijo, al obispo de Roma, al Papa. Nos unimos a su confesión de fe: “Tú eres el Cristo”, decimos con Pedro. Y, con él, experimentamos la alegría de creer, la bienaventuranza de la fe".

“Hoy, por una razón particular, miramos agradecidos la venerable figura de Benedicto, expresó, somos los amigos de Jesús en medio del mundo. Unámonos a la acción de gracias del Santo Padre por el don del sacerdocio apostólico que recibió hace sesenta años. Unámonos, sobre todo, a su plegaria confiada -de amigo- a Jesús. Así, aleccionados por su ejemplo, y guiados por los Apóstoles Pedro y Pablo ofrezcamos al mundo el testimonio de un amor grande, alegre y lleno de esperanza”. (Mensaje completo en nota aparte).

Así también, en todas las parroquias de la arquidiócesis hubo momentos de adoración por el Vicario de Cristo.

Con estas iniciativas, los católicos mendocinos se unieron a los hermanos de todo el mundo que pusieron en marcha iniciativas similares, orar de manera especial por el Santo Padre y su misión pastoral de confirmar en la fe a todo el Pueblo de Dios.