Encuentro Nacional de Vírgenes Consagradas

 

“Constructoras del Reino al servicio de la Patria”

El pasado fin de semana el 8, 9 y 10 de octubre se realizó en la ciudad de Tupungato el Encuentro Nacional de vírgenes consagradas, denominado “Constructoras del Reino al servicio de la Patria”, al que asistieron treinta y nueve representantes de todo el país, de las diócesis de Formosa, Chaco, Tucumán, San Juan, San Luis, Córdoba, Cruz del Eje, Quilmes, Morón, San Justo, Nueve de Julio, La Plata, Lomas de Zamora, Rafaela, San Rafael y, por supuesto, Mendoza.

El encuentro contó con la presencia del Arzobispo de Mendoza, Mons. José María Arancibia, quien ofició el sábado 9 la misa y compartió el almuerzo. También asistió el Delegado de la Diócesis de San Juan, Pbro. Alfredo Quero.

El temario de las jornadas estuvo en concordancia con la celebración del Bicentenario de la Patria. El Obispo Auxiliar de Mendoza, Mons. Sergio O. Buenanueva ofició la misa de apertura, compartiendo el almuerzo del día 8 de octubre e iniciando el Encuentro con una disertación sobre “Liderazgo Cristiano”. La exposición expuso un nuevo estilo de cristianismo, en estos tiempos de secularización, planteando los rasgos de este nuevo estado y proponiendo: vivir esta nueva situación en paz y humildad, sin crispaciones; aprender a no acusar ni condenar a las personas, sino ver esta situación del mundo con entrañas de misericordia; purificar nuestra vida personal y comunitaria; presentar el evangelio de Jesús y el conjunto de la vida cristiana como verdadera salvación; entre otros puntos.

El sábado 9 de octubre, el diácono José Marcilla, s.b.d., expuso sobre las implicancias históricas y teológicas del Ritual de Consagración de vírgenes, conforme el decreto del 31/05/70, en la fiesta de la Visitación de la Virgen María. La exposición giró en torno a las citas del Evangelio de San Mateo 19, 12: En efecto, algunos no se casan, porque nacieron impotentes del seno de su madre; otros, porque fueron castrados por los hombres; y hay otros que decidieron no casarse a causa del Reino de los Cielos. ¡El que pueda entender, que entienda!”.
El disertante refirió que el orden de las vírgenes consagradas se verifica todo el misterio cristiano: oración hecha vida (lex credendi-lex orandi-lex vivendi). Destacó que en las Prenotandas III se destaca la restauración del rito como un signo de los tiempos y de contradicción, ya que llega poco después de la eclosión del Mayo Francés que propuso al mundo la libertad de la vida sexual.

A la tarde Teresa Peltier, ovc de Mendoza, rescató especialmente el servicio a Dios y a la Iglesia en la persona del Obispo diocesano, como condición secular de esta consagración y la inserción de la virginidad consagrada en la comunión eclesial.

Tomó como punto de partida el punto 65 del Directorio Nacional de vírgenes consagradas, redactado por la CEA, y la publicación de María Magadalena Benites en La Ley: “La consagración del ORDO VIRGINUM, identidad canónica y aporte al derecho de la vida consagrada en el CIC”.

Se realizaron dos talleres con la participación de todas las asistentes, referidos especialmente al servicio que la Iglesia en nuestro país requiere de las vírgenes consagradas. El Encuentro finalizó con la designación de Morón como sede de la próxima reunión, participando en la organización las diócesis de San Justo y Quilmes.

Nota: Teresa Peltier, ovc