Fiesta de Santiago Apóstol, Patrono de Mendoza

 

"Caminemos con Santiago, discípulo y misionero de esperanza y fortaleza"

Celebraciones en:

Parroquia Santiago Apóstol y San Nicolás
Parroquia Virgen de Urcupiña, Guaymallén

Parroquia Santiago Apóstol y San Nicolás

Este domingo 25 de julio se realizará la tradicional Fiesta del Patrono de Mendoza, en el atrio de la parroquia Santiago Apóstol y San Nicolás, en la peatonal Sarmiento.

La ciudad de Mendoza fue confiada a su patronazgo que celebra toda la provincia. Es también el patrono secundario de nuestra Arquidiócesis; gracia muy hermosa que nuestra Iglesia Diocesana tenga a uno de los Doce Apóstoles de Jesucristo como patrono, modelo e intercesor ante Dios. Este año, su Fiesta será celebrada con el lema: “Caminemos con Santiago, discípulo y misionero de esperanza y fortaleza”.

A las 15:30 horas tendrá lugar la procesión que culminará con la celebración de la Santa Eucaristía, presidida por el obispo auxiliar de Mendoza, Mons. Sergio Buenanueva. Posteriormente, a las 18.00 horas se realizará un espectáculo artístico. El programa contempla también a las 12:00 horas el patio de comidas.

El día anterior, sábado 24 de julio se efectuará la Velada de Gala, a las 21:00 horas en el Teatro Independencia, momento que contará con la presencia del arzobispo de Mendoza, Mons. José María Arancibia.

Parroquia de Virgen de Urcupiña

Mons. José María Arancibia presidirá la celebración de Santiago en la parroquia Virgen de Urcupiña, en el barrio Grosso, de Guaymallén, a las 10:00 horas.

Mendoza conoce y venera desde su fundación al apóstol Santiago como su patrono. En una nueva e importante presencia entre los mendocinos, miles de familias bolivianas, ya radicadas en nuestra tierra, lo han traído hasta aquí con su singular devoción.

Este 25 de julio, como en años anteriores, la comunidad boliviana se reunirá en la parroquia de Nuestra Señora de Urcupiña (Guaymallén) para celebrarlo con las características propias de su cultura.

Expresiones de piedad popular y de cultura, que sin duda representan para Mendoza una riqueza nueva, al mismo tiempo un verdadero desafío de integración cada vez más necesaria, entre pueblos vecinos y hermanos del continente.