“El verdadero matrimonio: un valor no negociable”

 

Carta pastoral del Arzobispo de Mendoza, Mons, José María Arancibia

Nuestro Plan de Pastoral dice explícitamente: “Proponer a todos la buena noticia cristiana del amor humano y la sexualidad, del matrimonio y la familia para que, con alegría y esperanza, las familias vivan su vocación y misión al servicio de la vida plena, ante los desafíos del presente.” (PDP 4.2.5)

La discusión parlamentaria sobre la legalización de las uniones de personas del mismo sexo y la polémica que se ha generado, también entre nosotros, ha motivado al Arzobispo de Mendoza a volver sobre el tema con una carta dirigida a los fieles católicos. El Obispo es Maestro de la Verdad, y tiene el deber de enseñar al pueblo que Cristo le ha confiado. Este servicio a la verdad es particularmente exigente en momentos como los que vivimos.

Rogamos encarecidamente a los pastores que promuevan la difusión del texto. De igual modo, los agentes de pastoral, especialmente laicos, empéñense en favorecer la difusión y lectura de la Carta pastoral, sea individualmente o por grupos. La doctrina cierta de la Iglesia debe ser mejor conocida y asimilada por todos.

Texto de la Carta Pastoral

“El verdadero matrimonio, un valor no negociable”

Carta pastoral del Arzobispo de Mendoza
Mons. José María Arancibia


A todos los fieles católicos
de la Arquidiócesis de Mendoza,
especialmente a los esposos y padres cristianos.

Queridos hermanos y hermanas:

Hay momentos en los que parece que las verdades más luminosas y básicas se desvanecen.
Como cuando un espeso manto de nubes oculta nuestras montañas o el smog de la agitada ciudad enrarece el aire que respiramos.

Algo así ocurre hoy con la percepción de lo que es el matrimonio. Al parecer, el Congreso nacional se apresta a reformar el Código civil, alterando sustancialmente la noción misma de matrimonio.

El Estado se atribuye una competencia que no tiene: ser, por sí mismo, fuente de verdad y de moral. Incluso algunas voces dentro de la Iglesia han sumado lo suyo a la confusión general.

En estos días, y por diversos caminos, he recogido la inquietud de muchos de ustedes, fieles . . .

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